AUF

La ruta de los grandes a la Superliga

Peñarol y Nacional están resueltos a crear una competencia que les potencie sus ingresos económicos.

Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

Lo que comenzó a gestarse en respuesta a la desazón que generó el resultado de la última votación en la AUF, en la que prosperó la iniciativa de apelar al TAS la intervención de la FIFA, se transformó ahora una decisión firme de Nacional y Peñarol. Los grandes quieren crear una Superliga uruguaya que tenga autonomía de la AUF y que posibilite generar mayores recursos económicos para sus participantes.

Después de la primera conversación que tuvieron Jorge Barrera y José Luis Rodríguez, en la noche misma de una votación de 9-8 en contra de su postura de transitar por el camino que evitara la intervención, le siguieron más comunicaciones profundizando sobre todas las ideas posibles a ejecutar para consolidar mayor posición política y económica de quienes generan el 90% del producto fútbol uruguayo.

Actualmente esos pasos se han ido incrementando, al punto tal que ya está decidido que se consultará con algunos equipos y se solicitará la autorización de los interventores de la FIFA para avanzar sobre el mismo camino que permitió en la Argentina crear un certamen que se organiza y administra de manera independiente.

La Superliga, por ejemplo, podría incluir a cinco o seis equipos del interior del país y generar ingresos más fuertes en base a una comercialización más profesional.

Siguiendo el paso de lo que aconteció en España con LaLiga, perfectamente se podría conseguir un gran sponsor para el campeonato, que se disputaría en otras fechas que el Campeonato Uruguayo.

De acuerdo con lo que indicaron a Ovación dirigentes de ambas instituciones, la determinación es firme y no solo por aspectos económicos. Aunque no aparece en la primera línea de la agenda de trabajo, está claro que no aprueban mucho seguir contaminados por un fútbol cargado de divisiones políticas y con dependencia de intereses de terceros.

Lo primario de todo es hacerse cargo del torneo de Primera división, asociarse con Tenfield o con la empresa que lo quiera para llevar adelante la difusión televisiva del espectáculo y que, dicha sociedad, termine distribuyendo los ingresos de acuerdo al potencial profesional de cada club.

Esto significa que se busca dejar de “subvencionar” a aquellos clubes que evidentemente no tienen posibilidades de sostenerse profesionalmente.

Tanto tricolores como aurinegros saben muy bien que lo que están procurando que cuente con la aprobación de los interventores de la FIFA, para ser trasladado luego a la Comisión de Normalización que trabajará en la AUF, no es una iniciativa que la FIFA desconozca. O no apruebe.

De hecho, así funciona en gran parte del mundo y llegó también a la Argentina. Los directivos uruguayos hoy -en sus reuniones de análisis del tema- utilizan como ejemplo principal lo que sucedió en España. Allí, la Real Federación Española de Fútbol se encargaba de la organización del torneo pero al final cedió sus competencias a la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LFP), organismo independiente que nació por iniciativa de los propios clubes tras desavenencias con la federación nacional en cuanto a la gestión de la profesionalización y el reparto económico de los beneficios del campeonato.

Aquí la historia es bastante similar, aunque con mayor determinación y peso para lograr la transformación de los equipos grandes.

No se descarta, por ejemplo, que el surgimiento de la Liga Oriental -o cómo se le quiera denominar- incluya un modelo de manejo financiero que colabore para que los clubes que tienen menos dinero no sufran alteraciones económicas o puedan hacer frente a sus deudas.

Podría aplicarse ser una especie de “fair play” europeo que fije topes en los fichajes, en las remuneraciones de los jugadores y tratar de lograr una mayor equidad. Aunque indudablemente habrá una repartición diferenciada por la trascendencia que tienen Nacional y Peñarol, la torta a repartir sería más equitativa por la propia exigencia que se impondrá para aprobar la inclusión en un sistema de competencia más profesional.

Esto significa, a buen entendedor, que algunos clubes se verán impedidos de poder sumarse al proyecto.

Los grandes están tan resueltos a llevar adelante este proyecto que poca atención ponen en el reparo que puedan realizar algunos equipos. Concretamente, uno de los dirigentes señaló a Ovación: “Si no quieren sumarse, que se queden jugando el Campeonato Uruguayo. Veremos qué tiene mayor expectativa y más rédito para los empresarios y la TV: un campeonato en el que estén Peñarol y Nacional o el que no cuente con ellos”.

Por cierto, si la resistencia llega a ser mayor y los grandes no encuentran eco en otros clubes, no descartan ninguna acción. Por ejemplo, hay un directivo que indicó: “Vamos a Argentina y les pedimos un ingreso a la Superliga con dos cupos para las copas internacionales. ¿No les servirá tener a Nacional y Peñarol entre sus participantes?”.

Los pasos que se vienen.

UNO

Aprobación de todos los dirigentes grandes.

La idea manejada por Jorge Barrera y José Luis Rodríguez ya prosperó en la interna de ambos equipos grandes. La aprobación en el Consejo aurinegro y en la Directiva tricolor pondrá en marcha definitivamente la creación de una Superliga. Camino irreversible para los grandes.

DOS

Negociación con los interventores.

Nacional y Peñarol irán a negociar con los interventores de la FIFA para que se apruebe la creación de una Liga Oriental o Liga Uruguaya o cómo le quieran denominar. Formará parte de la AUF, pero tendrá autonomía y su manejo dependerá exclusivamente de los clubes profesionales.

TRES

Reducción de equipos en la A y en la B.

Es un hecho que la Liga incrementará el grado de exigencia para formar parte de la misma y que habrá un control económico para que terminar con los déficits de los equipos participantes. Menos clubes, mejor reparto de los ingresos. Hay varias instituciones que ya respaldan a los grandes.

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