#OVACIONENLAFINAL

Rumbo a una tragedia si no hay mano dura

River-Boca no se pudo jugar por culpa de los violentos. Europa tuvo que tocar fondo para hoy ser un ejemplo

Hinchas de River apedrean a los policías afuera del Monumental. Foto: Reuters

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Mirar partidos de fútbol de la Premier League es hoy un placer y causa sana envidia. Todos los aficionados sentados, disfrutando del espectáculo y sin necesidad de que haya un vallado en el medio. Hinchas de ambos equipos conviviendo no solo en la tribuna, sino en el mismo sector y a veces sentados uno al lado del otro. En otros países como España, por ejemplo, también pasa, pero el ejemplo inglés es por mucho el más adecuado para este momento.

Luego de visto lo ocurrido el sábado en Buenos Aires, cuando no pudo ser controlada la llegada de un bus con futbolistas visitantes a un estadio en el que solo había hinchas locales, viene bien repasar cómo el Reino Unido -que sufrió el peor de todos los males de la violencia con los hooligans en la década de 1980- encontró el camino para que el fútbol sea un espectáculo para disfrutar y no para temer.

1985

Tragedia de Heysel

Tragedia de Heysel.
Cuerpos apilados en la cabecera de Heysel antes de la final Juventus-Liverpool.

El 29 de mayo de 1985, Liverpool llegó hasta el estadio de Heysel (Bruselas, Bélgica) para defender en la final de la Liga de Campeones de Europa ante Juventus el título conseguido un año antes.

Los hooligans ingleses, que generaban hechos violentos en cada partido y sobre todo cuando jugaban afuera de Gran Bretaña, habían encontrado eco en otros países y uno en los que más se había arraigado su insana cultura era Italia, que tenía su versión: los ultras.

Para la final de Heysel la UEFA había otorgado un número determinado de entradas y ubicaciones definidas para ambas parcialidades. Había asignado, a su vez, localidades para los aficionados belgas, pero ante la alta demanda, hinchas de Juventus y de Liverpool encontraron la forma para adquirir boletos pensados para los locales. Eso fue fatal.

Una de las facciones de hooligans de Liverpool fue destinada al sector X, ubicado atrás de un arco. Se encontraba en el centro de la cabecera, en la que por cierto no había asientos, sino que todos estaban parados. Aficionados de Juventus (no violentos) habían adquirido boletos para el sector Z, ubicado a la derecha del sector X. Cuando los ingleses los identificaron, generaron una avalancha para agredirlos que terminó en tragedia. Hubo 39 muertos no por golpes, sino por aplastamiento y asfixia, ya que fueron apretados contra la trampa que significó el vallado fijo que se había instalado y que no podía removerse sin herramientas. Las víctimas fueron 34 italianos, dos belgas, dos franceses y un británico. Entre ellos Giovanni Casula (44 años) y su hijo Andrea (11).

Tragedia de Heysel
Mirá el video: Heysel

Hubo fútbol.

El partido, increíblemente, se disputó. Comenzó con casi dos horas de retraso luego que los cuerpos fueron sacados de la tribuna, aunque algunos todavía quedaban a un costado del campo. Ganó Juventus 1-0 con gol de Michel Platini y se entregó la copa y todo, pero no hubo nada que festejar. Las autoridades de la UEFA decidieron jugar porque en definitiva era un partido de fútbol.

Por eso no extraña que el sábado en el Monumental de Núñez el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, haya ingresado a la reunión que mantenían las autoridades de Conmebol, Boca y River y dijera: “Quiero un responsable de esto, pero el partido se tiene que jugar”, según informó TyC Sports. Al final el partido se postergó, pero sí quedó clara la postura y tiene que ver con lo que pasó luego de Heysel.

Consecuencias.

Luego de aquella final la UEFA, apoyada por FIFA, tomó una drástica decisión: eliminó a todos los clubes ingleses de las competencias europeas durante cinco años, le aplicó 10 años (luego reducidos a seis) a Liverpool y advirtió al Reino Unido que si no encontraba una solución al problema de los hooligans, seguirían afuera de las competiciones internacionales. Y las autoridades británicas comenzaron a trabajar en ello.

1989

Hillsborough

La imagen del horror en el alambrado de Hillsborough.
La imagen del horror en el alambrado de Hillsborough.

Otra vez Liverpool sería protagonista (involuntariamente, por supuesto) de una tragedia. El 15 de abril de 1989 sus aficionados viajaron hasta la ciudad de Sheffield para alentar al equipo en Hillsborough en el partido semifinal de la FA Cup ante Nottingham Forest. Esta vez los hooligans, que a esa altura ya estaban bastante controlados, no fueron los protagonistas. La mala organización y malas decisiones de la policía fueron la causa de que 96 hinchas de Liverpool perdieran la vida, también por asfixia o aplastamiento.

Primer factor: en la ruta la policía paraba a los vehículos para inspeccionar si llevaban alcohol o armas. Ya estaba en marcha el plan para erradicar a los hooligans. Si bien el control era algo positivo, se transformó en letal porque demoró la llegada de la gente al estadio.

Segundo factor: Se destinó la cabecera (en la que también todos estaban parados) con menor capacidad para los hinchas de Liverpool, que habían llegado en mayor número.

Tercer factor: Ante la demora en el ingreso y el nerviosismo de los hinchas de Liverpool, la policía decidió abrir las puertas e ingresaron al mismo tiempo miles de personas a la localidad de los Reds, incluida gente que no tenía entrada. A todo esto el partido se puso en marcha y la gente se desesperó por entrar, lo que generó una presión que aprisionó a los aficionados contra las vallas.

Cuarto factor: La gente comenzó a pedir ayuda, intentó saltar al campo de juego y la policía los reprimió porque creyó que se trataba de un acto de hooliganismo. Cuando entendió que el público necesitaba ayuda, ya era tarde.

Tragedia de Hillsborough
Mirá el video: Hillsborough

Medidas.

Fue entonces que el Reino Unido entendió que, si querían seguir teniendo fútbol, había que tomar medidas drásticas. Y se hizo. A partir de entonces todas las localidades debían tener asientos, los hooligans serían definitivamente desterrados, se quitarían las vallas y habría duras penas para los clubes cuya parcialidad generaran actos de violencia.

Eso ha llevado a que la Premier League y el fútbol inglés en general sea hoy ejemplo y, además, genere la mayor cantidad de ingresos por televisión, porque la imagen que transmite es la mejor para todo el mundo.

Es exactamente lo contrario a lo que sucede en Sudamérica. River Plate y Boca Juniors dieron el sábado el peor de los ejemplos al planeta fútbol. Fue sinónimo de barbarie, de vergüenza, de lo que no debe ocurrir en un espectáculo.

Uruguay no está exento de esto. Si no ocurre en el mismo grado es simplemente por una cuestión numérica. Mientras las sanciones no sean ejemplares, nada cambiará.

Tal vez sea hora de que Infantino, que estuvo en el Monumental el sábado y que reclamó un responsable, empiece a aplicar mano dura como se hizo en Europa y especialmente en Inglaterra. Solo así el fútbol volverá a ser de la familia y un espectáculo para disfrutar y rentable.

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