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Rompe rachas

La Celeste ganó donde nunca había ganado.

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Foto: AFP

La versión Mundial Rusia 2018 de Uruguay se ha caracterizado por romper con todos los moldes. Lo dejó en claro desde su primer partido, ya hace casi dos años. En octubre de 2015 inició el camino a Rusia en la siempre difícil altura de La Paz ante Bolivia y sacó los tres puntos, algo que nunca había conseguido a lo largo de su historia en las Eliminatorias.

Luego fue a Barranquilla, donde nunca había podido sacar siquiera un punto, y empató con Colombia un partido que estuvo a punto de ganar y se fue con sabor a poco de ese reducto húmedo y caluroso. En racha negativa también llegó este martes a Asunción para enfrentar a Paraguay, donde nunca había podido ganar por Eliminatorias. Y lo hizo.

Ahora, este Celeste versión 2017, está cerca de conseguir otro hito: clasificar directamente a una Copa del Mundo por primera vez desde que se juega con el actual régimen de todos contra todos.

En 1998, Uruguay quedó eliminado, mientras que en 2002, 2006, 2010 y 2014 siempre disputó el repechaje, perdiendo uno, contra Australia, el que conducía a la Copa de Alemania 2006

Este equipo ha demostrado la madurez y personalidad para afrontar los partidos clave, como lo fue el del martes de noche en Asunción. Nunca había podido vencer en el Defensores del Chaco, pero ganó el partido que debía ganar, el que marcaba el futuro de ambos, tirándole toda la “carpeta” arriba a los guaraníes.

Hizo el juego que le convenía, fue paciente para esperar que Paraguay hiciera su movimiento para salir a buscar el partido (era el que tenía la obligación de los tres puntos) y cuando quedaron espacios, lo liquidó.

De alguna manera este partido ante los guaraníes hizo recordar al de 2009 en Quito, cuando también debía ganarle a Ecuador para aspirar a llegar a Sudáfrica 2010 y lo consiguió por 2-1, aunque con la diferencia que entonces comenzó perdiendo y dio vuelta el marcador.

Además de los tres puntos y el 95% del pasaje a Rusia conseguido, quedó otra sensación importante: si Uruguay quiere jugar buen fútbol está capacitado para hacerlo. El primer tiempo fue de lo mejor que hizo la Celeste en las Eliminatorias. Fue cuestión de que el Maestro Tabárez se decidiera a arriesgar un poco más, de darle más control de pelota y juego al equipo para que apareciera la mejor versión.

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De atrás para adelante:

Defensa: 

Uruguay recuperó la solvencia de las primeras fechas en la retaguardia. No hay casualidades: volvió Martín Cáceres. Y no es que el “Pelado” haya sido figura descollante en los partidos ante Argentina y Paraguay, en los que solo se recibió un gol cuando en las dos fechas anteriores a la Celeste le habían convertido seis. Sencillamente hay un mejor acople y se cubren mejor los espacios.

Diego Godín hizo un partido fantástico ante Paraguay, ganando en el juego aéreo, haciendo cierres fundamentales y aportando buena salida sobre todo en el primer tiempo. José María Giménez lo acompañó muy bien, ganando los duelos individuales y también preocupándose por dar buen destino a la pelota. Se complementan muy bien, se conocen “al dedillo”. Cáceres le dio velocidad al lateral izquierdo, en tanto el punto más flojo fue Maximiliano Pereira, que tuvo problemas de contención, falló en algunos cierres y perdió balones en la salida, aunque tiene el mérito de haber iniciado la jugada del segundo gol con una buena habilitación a Carlos Sánchez. Recuperar el nivel en defensa fue clave para sumar cuatro puntos de oro.

Mediocampo: 

El trabajo del mediocampo fue la base del triunfo y no porque hizo un gran trabajo de contención, sino por el buen manejo de pelota que tuvo. Nahitan Nández fue el que tapó más de un error del “Mono” Pereira y cuando tuvo la pelota la sacó con velocidad, aunque no siempre con precisión. Por izquierda el “Cebolla” Rodríguez realizó un despliegue monumental. Salió fundido porque bajó, presionó, marcó y se proyectó.

Pero lo mejor, sin dudas, estuvo en el doble cinco. Federico Valverde fue la figura excluyente demostrando una madurez inusual para sus 19 años y sobre todo porque hizo su debut absoluto en la mayor, de visitante y como titular. Contó con un ladero de lujo que fue Matías Vecino, de un partido táctico impresionante. Fue el cerebro del equipo, cubrió los espacios en defensa y los generó en ataque. Cada vez que pasó el balón se movió para transformarse en la válvula de escape en caso de que el compañero no tuviera pase. Así, liberó a Valverde para que el juvenil pudiera desplegar su talento.

Ataque:

Los delanteros siguen estando en deuda por la falta de gol. Luis Suárez no convierte desde el 11 de octubre del año pasado, cuando lo hizo en Barranquilla para el 2-2 ante Colombia. Edinson Cavani sigue siendo el goleador de las Eliminatorias con 9 tantos, pero en los últimos cuatro partidos anotó un solo gol y fue de penal en la caída en casa 1-4 ante Brasil. Sin embargo, siguen siendo importantes por lo que generan.

Suárez realizó la jugada del segundo gol, en la que definió mal (tenía a Stuani solo por el segundo palo y decidió rematar), pero contó con la suerte de que el balón dio en el travesaño y luego en el defensa Gómez, quien lo introdujo en su propia meta. No está al 100% físicamente y se nota, pero siempre da un poquito más de lo que puede y, su sola presencia, intimida al rival.

Cavani es todo sacrificio. Tuvo una clarísima y su remate se fue pegado al palo luego de una excelente habilitación de Valverde. No juega tan adentro del área como lo hacen París Saint-Germain y eso le resta posibilidades, pero las pocas que tiene generalmente las aprovecha.

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