CLÁSICO

La roja y los penales reclamados

Tres decisiones en las que Leodán González tuvo sus aciertos y errores.

Jorge Fucile ante Lucas Viatri en una de las polémicas que dejó el clásico. Foto: Fernando Ponzetto / El País
Fucile ante Viatri en una de las polémicas del clásico. Foto: Fernando Ponzetto / El País

Cuatro minutos después del gol tricolor se gestó la primera gran polémica de la tarde clásica. Lateral largo que cae dentro del área de Nacional, Darwin Núñez forcejea con Jorge Fucile y Gabriel Fernández con Rafael García. Fue precisamente de esta última pareja que nace la polémica.

La pelota rebota en el “Toro” y hace que el balón se desvíe y pegue en la mano de Rodrigo Erramuspe, que intentaba despejarla. Leodán González lo vio, pero entendió que la jugada no tenía intención y por lo tanto no debía sancionar penal y tampoco expulsó al zaguero, que ya tenía tarjeta amarilla.

A la jugada también se le sumó la polémica del rebote sobre Gabriel Fernández. ¿Era válido el reclamo aurinegro o ya había sido mano del delantero? Poco le importó a González que dejó seguir las acciones, aunque generó la protesta -de manera un tanto increíble- de ambas parcialidad y de los dos planteles. Unos pedían mano de Fernández y otros del zaguero argentino. El árbitro pudo haber interpretado que, al desviarse el balón primero en el aurinegro, no existió el recorrido necesario como para que el tricolor evitara que le diera en la mano.

Minuto 74’ y ataque, una vez más, del aurinegro por banda derecha. Fabián Estoyanoff se escapa e intenta desbordar. Rodrigo Erramuspe corta, pero la pelota rebota en Alfonso Espino y genera un efecto que no hace otra cosa que habilitar nuevamente al “Lolo”. En su intento por irse rumbo al arco de Conde cae y tanto el jugador como todos sus compañeros reclamaron infracción dentro del área sobre el volante. Ni el árbitro central ni el segundo asistente reaccionaron ante esta situación. González se limitó a indicar que no era penal y que el fútbol continuara, pero fue uno de los pocos errores del árbitro. Para intentar que Estoyanoff no se internara en el área chica, el “Pacha” tomó del short al jugador aurinegro y además chocó su cadera contra la del rival, lo que terminó provocando que el “Lolo” cayera y no pudiera definir con comodidad o habilitar a uno de los compañeros que ingresaban por el medio.

La última polémica fue de difícil interpretación, pero fue el otro error que se le puede contabilizar a un Leodán González de buen rendimiento en un partido que no era sencillo por lo que ambos equipos se jugaban.

Se dio en el minuto 81, más precisamente en el gol aurinegro que le dio la igualdad a los de Diego López, pero que también los tendría que haber dejado en superioridad numérica porque Jorge Fucile debió ver la tarjeta roja.

Pese a que la pelota terminó dentro del arco tricolor, Leodán González (que estaba bien ubicado) debió haber expulsado al lateral tricolor, quien levantó en demasía su pierna derecha, golpeó con los tapones en la cabeza de Viatri e incluso lo cortó, al punto que casi no festejó el gol e inmediatamente salió al costado del campo de juego para ponerse una venda en la cabeza.

Además, en caso de que el árbitro no entendiera que la jugada ameritara una expulsión, perfectamente podría haber visto la roja Fucile, ya que González estaba en la potestad de mostrarle la segunda amarilla.

Pese a que cometió esos dos errores, Leodán González tuvo un correcto arbitraje en una tarde con polémicas.

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