URUGUAYOS

Rodríguez y Grosmüller: amigos en el frío de Noruega

Facundo y "Maravilla" llegaron al Sandefjord para salvar al equipo del descenso y hoy el objetivo está prácticamente logrado. 

Facundo Rodríguez y Carlos Grosmüller durante un entrenamiento del Sandefjord.
Facundo Rodríguez y Carlos Grosmüller durante un entrenamiento del Sandefjord.

Carlos Grosmüller y Facundo Rodríguez no se conocían en Uruguay, pero hoy son íntimos amigos en Sandefjord, la ciudad noruega conocida por su tradición ballenera y que hoy se ha transformado en centro turístico.

Los dos uruguayos defienden al Sandefjord y llevan tres meses y medio en el frío nórdico, donde se les congelan los pies en los partidos y donde oscurece muy temprano. “Hoy me levanté de la siesta alrededor de las cinco y ya era de noche”, contó Grosmüller, quien sin embargo ya conocía el lugar porque había estado con el Schalke en pleno invierno, cuando defendía al equipo alemán y jugaron la Champions contra el Rosenborg.

La liga Eliteserien, como se llama la Primera División del fútbol noruego, se juega de abril a noviembre por las bajas temperaturas. La misma razón por la cual la mayoría de los campos son sintéticos.

“Las cosas han sido más o menos como esperaba. La vida es muy tranquila en la ciudad, que es chica. No hay mucho para hacer. Y menos ahora que oscurece muy temprano”, contó “Maravilla”, quien vive a 200 metros de donde entrenan. “Vivo en unos apartamentos que están en el estadio mismo. Si la práctica arranca a las nueve, me tiro de la cama media hora antes”, relató. “Donde entrenamos es como un descampado y el frío se siente mucho. Y todavía no vimos nada, en un par de semanas vamos a estar peor”.

En principio la idea era que los dos uruguayos compartieran la vivienda, pero la llegada de la novia de Facundo alteró los planes. Y ahora el delantero vive un poco más alejado.

la banda

Se juntan a comer con los españoles

Carlos y Facundo han hecho amistad con los dos españoles del equipo, sobre todo con Pau Morer, que cocina muy bien. Los cuatro se juntan seguido a comer. "Nos cocinamos bastante porque acá la comida es muy picante. Y nosotros no estamos acostumbrados. A veces ver un plato que parece exquisito, pero lo probas y se complica", contó Grosmüller. 

Facundo Rodríguez y Carlos Grosmüller
Facundo Rodríguez y Carlos Grosmüller con su compañero el español Pau Morer.

“En lo deportivo arrancamos muy bien, y aunque tuvimos un bajón de tres partidos sin ganar volvimos a hacerlo el viernes. Y con esa victoria frente a Valerenga quedamos prácticamente salvados del descenso a falta de dos partidos. Y ese era el gran objetivo cuando nos trajeron. Ni ellos imaginaban estar en esta posición a tan poco del final. Se hicieron más puntos de los que ellos pensaban. En ese sentido estamos tranquilos”, contó el volante que termina su contrato pero ya le han hablado sobre la posibilidad de que vuelva para la próxima temporada.

“Si se logran los objetivos nos sentaremos a hablar. Yo volvería sí, se vive muy bien acá. Pero con un contrato más largo, de un año, pensaría en traer a la familia”, agregó y pasó a explicar cómo es el fútbol noruego.

“Es totalmente diferente. No digo que sea fácil ni difícil. Hay muchas canchas de sintético y por eso están todas en buen estado. El fútbol es muy físico. En ese sentido es muy europeo. Con pocos jugadores técnicos, los equipos son muy verticales. Juegan a recuperar la pelota y a atacar. Acá hacer una pausa es marcar la diferencia. Hay un equipo que manda que es el Rosenborg y después es todo muy parejo”.

Facundo Rodríguez llegó por intermedio de Tergi, un ojeador del Schalke 04 alemán, donde Grosmüller jugó entre 2007 y 2009 y con quien hizo una muy buena relación. “Pero yo no tuve nada que ver con su llegada, Tergi lo venía siguiendo hace tiempo”, aclaró “Maravilla”. “Para mí que haya venido otro uruguayo fue clave. Además, es un muchacho bien de bien, y muy respetuoso”.

Facundo Rodríguez celebra uno de sus tantos.
Facundo Rodríguez celebra uno de sus tantos.

Congelados.

“Es bravo acostumbrarse al frío. No terminás nunca de calentar los pies, recién cuando te bañás los sentís. Se te congelan las plantas. Y eso que todavía no llegaron los días más fríos. Aún falta lo peor”, relató por su parte, Facundo, quien llegó a préstamo de Peñarol tras sus pasajes por Sud América y Boston River.

“Esta es mi primera experiencia en el exterior. Ni siquiera había salido de la casa de mis padres. Todo es nuevo para mí. Por suerte me encontré con Carlos. Los primeros días le decía que no podía ni comer, que tenía el estómago cerrado. Y él me explicaba que era normal, que era porque extrañaba. Como él ya vivió estas experiencias de más joven, me sirvió de mucha ayuda. Igual, ahora ya se me abrió el apetito. Je”, agregó el delantero, que se ubica en el medio de los tres atacantes con que juega el Sandefjord. A Grosmüller lo ponen de número cinco, pero es el que maneja los hilos del equipo.

“A mí lo que más me sorprendió fue la velocidad de la pelota, porque al estar todas las canchas bien, va mucho más rápido. Y es difícil acostumbrarse a jugar tan rápido. Y como te decía Carlos, acá el fútbol es muy físico”, afirmó Facundo. “Los entrenamientos son más cortos, pero mucho más intensos. Las canchas ayudan, aunque a mí no me gusta mucho el sintético”, admitió.

Carlos Grosmüller en acción
Carlos Grosmüller en acción

Además de la temprana oscuridad a la que le costó acostumbrarse, Rodríguez se sorprendió con la ciudad. “La limpieza es impresionante. Vas por la calle y no ves ni un papel tirado. Son 100% prolijos. Acostumbrado a Uruguay, te sorprendés mucho”.

Los dos futbolistas están pendientes de lo que pasa en el fútbol uruguayo y no se pierden un partido. “La diferencia de hora nos ayuda y después de los partidos nuestros nos juntamos siempre a ver los de allá. Peñarol, Danubio, o lo que sea”, contó Facundo.

El campeonato termina el 26 de este mes y el 28 Grosmüller regresará a Uruguay. Estos meses sin su esposa y sus hijos Luna, de 14 años, y Bastian, de 7, han sido difíciles para él. “Eso es lo más duro de estar acá, donde te sentís muy bien, pero no terminás de estar completo porque te falta la familia. Pero ya sabía que iba a ser así. Igual siempre hablamos con mi señora que cuando estábamos en Alemania no existía el Whatsapp, ni la computadora. Ahora nos vemos a cada rato y eso lo hace un poco más fácil”, reconoció.

Mientras Grosmüller está deseando regresar, Facundo se quedará a pasear por Europa con su novia Lucía que lo acompaña desde mediados de septiembre. “Vamos a recorrer un poco por acá, capaz que Holanda e Inglaterra”, contó el delantero, a quien tampoco le disgustaría volver a Sandefjord.

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