MARACANÁ 70 AÑOS

Rocca Coutoure: "Lo que pasó ese día influyó en la pasión que me acompañó toda la vida"

Quien fuera dirigente del fútbol uruguayo durante muchos años tenía entonces 18 años y recuerda vívidamente el relato de gol convertido por Ghiggia.

Eduardo Rocca Coutoure

Eduardo Rocca Couture, exdirigente de Defensor, exvicepresidente de la FIFA, ex tesorero de Conmebol y exneutral de la AUF entre muchas otras cosas, tenía 18 años en 1950 cuando Uruguay fue campeón del mundo al derrotar a Brasil en Maracaná.

Es más, aquella gesta tuvo mucho que ver en la pasión que luego acompañaría al gran dirigente durante toda su vida. “Yo aún no tenía tan desarrollada la pasión que he tenido toda mi vida por el fútbol, aunque vivía a dos cuadras de la cancha de Defensor e iba a ver los partidos. Pero no tenía tan metido el bicho que después se transformó en una especie de obsesión y me fue modificando el ADN”, contó el dirigente en su domicilio de Villa Biarritz.

El 16 de julio de 1950 fue un día muy lindo en Montevideo y con más de 20° de temperatura. Rocca había ido con sus padres y sus cuatro hermanos de picnic a El Pinar. También fue Eduardo Couture, su tío, con sus hijos. “Estaba lindo el domingo y nos fuimos a pasear. Cuando estaba por comenzar el partido, mi padre -que tenía un Ford 47- abrió las cuatro puertas y prendió la radio del auto. Y de esa forma escuchamos el partido. Debo confesar, que yo con mis 18 años, era hincha pero hasta ahí nomás. Además, se había creado toda una historia de que había muy poca chance. Solo algún loco aseguraba que podíamos ganar. Y los resultados anteriores tampoco daban para ilusionarse demasiado. Aunque Uruguay ya le había ganado a Brasil en Río Branco, como me contó mucho después Américo Gil, que fue como delegado al Mundial. Él me dijo que le tenía fe a los muchachos porque si ya le habían ganando una vez, podían hacerlo de nuevo. Pero nosotros eso no lo sabíamos”, relató.

“Algunos jugaban a la pelota y escuchábamos de a ratos el partido. Además, cambiábamos el locutor, pero llegó un momento en que estábamos con Cheto Pellicciari y de repente la cosa se puso interesante. Escuchamos que empezó a decir ‘la agarra Julio, Julio a Ghiggia, Ghiggia a Julio, Julio a Ghiggia. Ghiggia, Ghiggia, Ghiggia, gooooool. Casi nos morimos. Hoy, a 70 años de eso, oigo esa voz como si fuera en este momento”, continuó recordando quien luego reconstruyó lo sucedido ese día en inolvidables conversaciones con Ghiggia, Shiaffino y Máspoli.

Al teatro para ver a Paquito

“Couture estaba emocionadísimo, mí padre no era muy futbolero, pero estaba contento por Uruguay. Para las mujeres no tenía mucha significación y los niños algunos eran todavía muy chicos. Volvimos a mi casa y me puse los atuendos porque iba a ir al teatro con mi novia. Estaba previsto que ese domingo íbamos a ir al teatro y mis suegros habían sacado las entradas. Fuimos a ver a Paquito Busto. Encontrar un lugar para el auto fue una locura porque era un tole tole de gente. Tengo clavada la imagen de un ilustre señor que venía caminando por 18 de julio con una caña de pescar donde traía colgadas dos bananas y un grupo alrededor que le hacía el coro. Entramos a la función, pero era imposible prestar atención. Todos teníamos la cabeza en el partido. Se dice que hubo una función de Paquito en la que él interrumpió y dijo ‘¡Uruguay, campeón!’, pero sinceramente no recuerdo si fue en la nuestra o en otra. Pero como no me acuerdo de nada de lo que se trataba el teatro porque solo escuchábamos los ruidos de la calle y era Uruguay para acá y para allá”, dijo Rocca Couture y añadió que aunque hoy a nadie se le ocurriría ir al teatro la noche en que Uruguay fue campeón del mundo, eran otros tiempos. “En ese momento, al menos en el ámbito donde yo me movía, había una pasión por el fútbol relativamente importante, pero no como hoy. Además, no había televisión”.

“Era la época en que se vendían los diarios a la salida del teatro y estaban desesperados porque no les daba el tiempo para sacarlos. El teatro quedaba enfrente al diario El Día y la bocina no paraba de sonar”, explicó. “El recuerdo que tengo es el de un país que estaba medio adormecido y que ese día se dio cuenta que el fútbol uruguayo no estaba muerto. Había resucitado. Y estaba otra vez en su lugar”.

El mozalbete que se sentía un crack

Eduardo Rocca Coutoure
Eduardo Rocca Coutoure en su juventud.

Rocca tuvo posibilidades de conversar con varios de los protagonistas de aquella gesta y también con Alfredo Testoni, que había ido como fotógrafo a Brasil y era muy amigo de su tío Couture. “En alguna oportunidad me contó sus vivencias de atrás del arco. El 50 lo tengo mucho más vivo por las cosas que me contaron mucho después los jugadores y Testoni que por los recuerdos de aquel mozalbete que se sentía un crack porque tenía Credencial Cívica, Licencia de Conducir y Carné de estudiante de la Facultad de Derecho. Un crack con todas las letras. Y lo de aquel título fue la frutilla de la torta”, manifestó quien en 1950 acababa de entrar a la facultad de Derecho y trabajaba por la tarde en el estudio de su padre.

la anécdota

El viaje con Pepe Schiaffino a Italia en 1990

También recordó cuando estuvo con Schiaffino en el Mundial de Italia de 1990, a donde el exfutbolista concurrió invitado por la FIFA. “En ese momento jugaba Ruben Sosa en Italia. Y la cosa estaba dividida, la mayoría de la parcialidad estaba con Ruben Sosa y había algunas personas mayores que seguían recordando a Schiaffino. Un día estábamos en el hotel y llegó un grupo de señoras maduras, todas muy cariñosas con el ‘Pepe’. Cuando las damas se fueron me miró y me dijo: ‘Te das cuenta lo que tiene Ruben Sosa y lo que me va quedando a mí’. Es que esas señoras eran las hinchas del tiempo cuando jugaba”, recordó divertido.

“Es muy probable que lo que sucedió en Maracaná haya influido mucho en mí y en la pasión por el fútbol que me acompañó luego toda la vida. La celeste se te prende y sos hincha hasta en el ajedrez. Somos muy chicos, pero queremos mucho a esta tierra y somos celestes de punta a punta. Es más, de ahí en más si me perdí algún partido, fue porque no tuve más remedio. Había hecho un pacto con Couture, que era hincha de Peñarol: los sábados íbamos a la Olímpica a ver a Peñarol, pero el domingo me acompañaba a ver a Defensor con su hermano Raúl, que era muy hincha violeta”.

el significado

"Fue un jalón muy importante en la historia de nuestro país, pero creó muchos compromisos"

Rocca Couture no elude la vieja discusión de si el título conseguido en Maracaná frente a Brasil fue bueno o malo para el fútbol uruguayo. Y no tiene dudas al respecto.

“Lo del 50 fue bueno. Un triunfo siempre es bueno. Más allá de todo lo que puede haber significado, de repente, la supuesta falta de equilibrio por haber conseguido algo demasiado importante y creernos demasiado importantes. Pero la historia es muy sabia y a los cuatro años nos hizo ubicarnos y nos dijo ‘ojo muchachos, son buenos, pero la realidad es otra’. El fútbol brasileño es una cosa y el europeo es otra. Y una cosa fue durante la guerra y otra diferente ya sin guerra. Son buenos, pero hay que seguir para adelante”, explicó.

“Fue un jalón muy importante en la historia de nuestro país, aunque creó muchos compromisos, a los que muchas veces recurrimos con tristeza porque no lo hemos podido repetir. Pero aquello fue una historia increíble”, agregó quien cree como la mayoría que no hubo en la historia de los Mundiales, ni lo habrá en un futuro, un partido como el de la final de Maracaná en 1950.

“Fue increíble porque el partido es un hecho, un hecho deportivo, pero está jalonado por un país enorme en crecimiento brutal que se comía a América entera y otro, chiquito, que hacía muy bien los mandados, respetaba el derecho y era reconocido internacionalmente, pero que era muy pequeño. Y veníamos de un 24 y de un 28, y del 30 es cierto, pero nadie pensaba que se iba a poder ganar y que iba a significar el primer campeonato de Uruguay ganado fuera de casa. Porque en el 30 éramos los dueños de casa. Nadie pensaba que Uruguay iba a conseguir lo que logró en el 50”, insistió.

“Hoy las cosas son muy diferentes. Incluso el profesionalismo -del que no estoy en contra- ha cambiado demasiado las cosas. Si me preguntás los equipos de Defensor hasta hace 15 años atrás, te los digo todos; ahora es imposible”, dijo y regresó al partido frente a Brasil.

“Una de las imágenes que me quedó más grabada fue cuando el ‘Mono’ Gambeta agarró la pelota con la mano, casi nos morimos, pero el juez ya había pitado. Un día me dijo el ‘Mono’ (que después jugó en Defensor), que la agarró por las dudas que alguno viniera y se la metiera adentro”.

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