HISTORIAS

Robert Lima se preparó para el fútbol, pero sabe reinventarse

El Bola es socio en Tatú Producciones y arrancó en el tema inmobiliario; su prioridad siempre es el fútbol pero reconoce que Peñarol está complicado y que hoy en un club el termómetro son las redes.

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Bola. Robert Lima incursiona en otros ámbitos mientras no trabaja en el fútbol, dice que es bueno porque "le abre la cabeza". Foto: Darwin Borrelli.

Hace casi diez años que dejó de jugar. Colgó los zapatos en Cerro Largo. Tenía 36 años y podía haber seguido, pero lo cansaron los viajes a Montevideo desde su Melo natal porque estaba terminando el curso de técnico. El Quinquenio fue lo más importante de su carrera y aún hoy le siguen pidiendo fotos por la calle. Dirigió todas las categorías juveniles de Peñarol y también hizo experiencia con mayores en Honduras. Hoy, sin actividad en el fútbol, supo reconvertirse. Tiene una agencia de eventos y está comenzando a dar sus primeros pasos como agente inmobiliario.

“Dejar de jugar nunca es fácil. Uno siempre se siente jugador. Tantos kilómetros recorridos me hicieron tomar antes la decisión, si no creo que hubiera jugado un par de años más. No me costaba levantarme temprano ni entrenar, ese no era el problema. Estuve dos temporadas en Cerro Largo, pero cuando ascendimos a Primera me sentí mucho mejor, no tan desgastado como en la B”, contó el “Bola”, apodo que le debe a un tío que se lo puso de niño porque se pasaba todo el día jugando a la bolita. Y lo acompañó siempre.

Podía haberse quedado en sus pagos a trabajar con el intendente Botana, pero ser entrenador siempre estuvo en su cabeza. Se recibió y también hizo el curso de gerente deportivo. Como no podía ser de otra manera, su primera experiencia como técnico fue en las formativas de Peñarol, donde hizo toda la escalera. “Arranqué en la captación con Néstor Goncálvez y me inicié con una generación espectacular, la del 98: Rossi, Valverde, Santiago Bueno, Franco Martínez y Facundo Torres, entre otros . Luego hice Séptima, Sexta, Sub 16 y Tercera División. Sólo me faltó llegar a Primera. Pero el tema de los juveniles me gustó. Aunque en Peñarol siempre hay que ganar por más que sea en formativas. Algo que yo no veo bien porque como lo dice la palabra se debería tratar de formar más que de ganar. Pero en los clubes grandes lo primero siempre es ganar como sea y después formar. Estoy convencido que se pueden hacer las dos cosas”, analizó sobre sus siete años en la cantera aurinegra.

Tuvo varias experiencias como ayudante de Gustavo Matosas, en Arabia, en Paraguay y en Estudiantes de la Plata. Y el año pasado vivió su primera posibilidad como técnico principal en el Juticalpa de Honduras. “Es un equipo chico con el que peleamos el descenso. Fue una experiencia buena por un lado, pero no tan buena por otro porque no pude llevarme a mi cuerpo técnico. Me fui solo porque no había presupuesto y eso me limitó un poco. No es lo mismo estar con gente de tu confianza que tener que salir a buscar tus ayudantes. Fue una prueba y con el equipo que estaba peleando abajo”, contó.

“Me sentí cómodo como cabeza del grupo, mucho respeto con los muchachos que me conocían como jugador, yo estuve en Olimpia y tengo una historia como jugador. Me di cuenta que me sentía bien tanto dirigiendo mayores como juveniles. Aunque en Primera División la presión era mucho mayor, más peleando el descenso. Se dependía mucho más de los resultados”, añadió.

Lima

PRODUCTOR. Lima no tuvo problemas para reinventarse e incursionar en otros ámbitos cuando le faltó trabajo en el fútbol. Hace un año se asoció con el “Pollo” Andrés Álvarez en Tatu Producciones, una productora de eventos. “Hemos hecho cosas muy buenas, como lo de Alexis Viera, o el primer torneo de Fútbol Senior. Y teníamos varias cosas programadas, como la expo de Marta Aguiar en el Radisson, que se suspendieron por el COVID-19. Yo participo básicamente en lo deportivo y teníamos previsto traer varios equipos argentinos para jugar amistosos, ya habíamos hablado con Estudiantes, Huracán, Racing e Independiente, y teníamos programadas varias charlas con entrenadores, pero con las fronteras cerradas se complicó. Pero más adelante lo vamos a hacer”, explicó.

“Ahora estoy arrancando en otro tema, también por medio de un amigo, que es agente inmobiliario. Es muy reciente, pero me invitaron a unirme al grupo de trabajo. Todo esto lo puedo hacer porque hoy no estoy metido en un 100% en el fútbol. El fútbol es mi pasión y mi prioridad y para eso me preparé. Pero a veces las circunstancias de la vida te llevan por otros lados. Y hay que hacer otras cosas. Son experiencias y conocés gente de otros rubros. Está bueno porque te abre la cabeza. Te hace pensar y poder reinventarte”.

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QUINQUENIO. Debutó en la Primera de Peñarol a los 21 años y con título. Fue el primer año del segundo Quinquenio aurinegro, y el Bola estuvo en los cinco. “Fue lo más maravilloso de mi carrera lo que vivimos con un grupo de compañeros sensacional. Nada fue tan satisfactorio como el Quinquenio. Fue tremendo, la gente me sigue recordando. Me piden una foto. Que te recuerden porque dejaste algo en el club está muy bueno. Son cosas que te llenan el alma. Me pasaba algo parecido cuando trabajaba con los juveniles: podía volcarle toda esa experiencia a los pibes. Transmitirles todo lo que aprendí de un ‘Indio’ Olivera, un Gregorio, un Fossati, un Julio Ribas o un Juan Duarte. Creo que esa es mi mayor virtud”, afirmó y reconoció que dirigir al principal equipo de Peñarol es su mayor aspiración.

“Nunca se me dio la oportunidad, llegué hasta Tercera y quedé ahí. Me fui porque veía que había un techo y que no iba a poder crecer mucho más. Y cuando eso pasa soy de buscar otros horizontes. Me sentía bien en el club, pero soy de buscar más”, dijo y compartió su visión actual sobre el club.

Robert "Bola" Lima en uno de sus pasajes por Peñarol. Foto: Archivo El País.
Robert "Bola" Lima vistiendo la camiseta de  Peñarol. Foto: Archivo El País.

MISMO DISCURSO. “A Peñarol hoy lo veo complicado. Ojalá pueda armar un equipo competitivo para lo que viene. Haber quedado afuera de la Libertadores una vez más fue un golpe duro. Todo el mundo culpa a los directivos, pero creo que son varias patas: los jugadores, los técnicos y los directivos y cada uno debería hacer su mea culpa. Como también la gerencia deportiva. Ojalá que cambien las cosas ahora con las elecciones, pero los discursos son los mismos de hace 15 o 20 años. Y el club sigue sin un equipo competitivo. Es difícil si cada seis meses se desarman los planteles porque los jugadores se van muy rápido y se contratan nuevos. Hoy en el fútbol no hay tiempo. Te condena mucho el resultado y el primer fusible es el entrenador. Tendría que haber un poco más de paciencia, la que no se tuvo con Forlán. Porque si habían apostado por él, sabiendo que no tenía experiencia, que fue algo muy jugado en su momento, después deberían que haber tenido espalda para bancarlo”.

MANAGER. Siendo gerente deportivo cree que esa puede ser la figura que haga falta para cambiar al club, aunque tiene claro que en Uruguay no se respeta al gerente o al manager como tal y son los dirigentes los que terminan tomando las decisiones. “Se necesitaría un manager o una secretaría técnica, pero con potestades para tomar las decisiones. Como pasa en Europa, donde tienen otro rol y se los respeta. Acá se toman de lo que dicen diez boludos en las redes sociales. Hoy el termómetro en un club son las redes sociales. Y eso tiene más peso que la decisión de un manager que debería tener injerencia en la decisión de nombrar al técnico y en la contratación de los jugadores. En un club como Peñarol la secretaría técnica debería estar integrada por cuatro o cinco personas. Como tiene ahora Boca. Porque son muchas cosas de qué ocuparse. Pero acá no pasa. Ojalá pase en el día de mañana”.

El Bola es padre de dos hijos: Andrés de 23 años, que juega en Villa Española, y Julieta de 18. “Andrés se formó en Peñarol y juega de zaguero como el papá. Pero pega un poco menos que el padre. Je. Es más técnico”, finalizó bromeando.

técnico

"Gregorio le hace bien a nuestro fútbol"

“Es muy bueno que Gregorio haya vuelto a dirigir acá después de ocho años. Es un entrenador nato. Este año estuvo en un grande como Universitario de Perú. Y le estaba yendo muy bien. Lo jorobó la pandemia y el cambio de administración”, dijo Lima sobre su técnico del Quinquenio.
“Fue un orgullo tenerlo como técnico y seguir viéndolo hoy en esta nueva oportunidad en Defensor. Es de esos entrenadores de los que uno se nutre y le gusta ver en el ruedo por la experiencia que tiene y por el bien que le hace a nuestro fútbol”.

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