ARGENTINA

River, de la “B” a agrandar la vitrina

Con Rodolfo D’Onofrio como presidente, Enzo Francescoli como manager y Marcelo Gallardo en la dirección técnica, los millonarios cambiaron la historia

"La Banda". El plantel y cuerpo técnico de River celebran el triunfo 3-1 sobre Boca en la histórica final de la Copa.

River Plate pasó de la Primera B argentina a ser la fuerza dominante en el fútbol sudamericano, y todo en menos de una década. Puede ser la mejor demostración de varias verdades: en el fútbol siempre hay revancha; se puede volver de la derrota, incluso la más dura, y cualquier objetivo es alcanzable si se trabaja correctamente.

El proceso que llevó de aquella tarde de junio de 2011, cuando cayó ante Belgrano de Córdoba en la promoción para evitar el descenso, hasta la noche madrileña del 9 de diciembre pasado, con la conquista de la Copa Libertadores ante Boca, tiene dos nombres principales: Rodolfo D’Onofrio como presidente del club y Marcelo Gallardo como su técnico.

Además, junto a la catástrofe deportiva del descenso, se vivió un verdadero naufragio económico. Hoy River ha equilibrado sus cuentas y hasta se da el lujo de planificar la construcción de un nuevo estadio para reemplazar al Monumental.

Desde el regreso de la “B”, River logró 11 títulos, seis de ellos internacionales: Torneo Final y Copa Campeonato 2014 (ambos con Ramón Díaz como técnico); Copa Sudamericana 2014, Recopa Sudamericana, Copa Libertadores y Copa Suruga Bank 2015; Recopa Sudamericana y Copa Argentina 2016; Copa Argentina 2017; Supercopa Argentina y Copa Libertadores 2018 (estos nueve con Marcelo Gallardo). Y todos bajo la presidencia de Rodolfo D’Onofrio.

“La presidencia de Rodolfo D’Onofrio le cambió la cara al club. Esta dirigencia recuperó la identidad de River. El eslogan de D’ Onofrio fue ‘River volverá a ser River’. Y así fue”, comenta a Ovación Marcelo Baffa, periodista argentino, especialista en el club y autor, junto a Marcelo Petrone y Gastón Milone de los tres monumentales tomos La historia de River. El más grande.

Una de las medidas del presidente fue contratar a Enzo Francescoli, ídolo riverplatense por siempre, como manager. “River nunca había tenido este cargo, salvo cuando Norberto Alonso ejerció algo parecido a principios de los 90, pero aquello no dio resultado. En cambio lo de Enzo funcionó”, explica Baffa.

“Aunque no es muy fluida la relación Enzo-Gallardo, igual es la de respeto. Cuando contratan un jugador, lo sugiere Gallardo dando una lista, un plan A, y Francescoli lo gestiona. Así se manejan”, añade.

Medidas.

El fútbol, siempre deja un espacio no menor a la casualidad, con una pelota que pega en el palo o entra y con eso se decide todo un año o toda una gestión. También en esta historia hubo espacio para azares y contingencias. D’Onofrio perdió las elecciones de River de 2009 por seis votos frente a Daniel Passarella, después muy criticado por sus decisiones en el tobogán que llevó al descenso. Siete votos para el otro lado pudieron evitar muchas penas... Gallardo, en tanto, tras salir de Nacional estaba a punto de firmar con Newell’s Old Boys, pero justo Ramón Díaz renunció inesperadamente a la dirección técnica riverplatense. Y los dirigentes millonarios pensaron de apuro en el Muñeco, lo frenaron en pleno viaje a Rosario y consiguieron que fuera el nuevo entrenador.

La primera medida de D’Onofrio en 2013 fue un plan financiero de emergencia para los primeros 100 días. En aquel momento, no solo había una deuda pavorosa, sino que ya se habían gastado por adelantado ingresos derivados de los patrocinadores y la televisión. Después, se profesionalizó completamente la gestión del club y se realizaron acciones de marketing dirigidas a captar nuevos ingresos. Como resultado, al culminar el primer mandato del presidente, River ya había resuelto su endeudamiento y los ingresos se habían quintuplicado. En las elecciones de 2017, D’Onofrio fue reelegido con casi el 75% de los votos.

Todo ese proceso fue recogido en el libro River, la máquina, un trabajo conjunto de Manuel Sbdar con el propio D’Onofrio y otras autoridades del club, que analizan la forma en que se transformó River en este período. La conclusión del trabajo es que “copas, superávit y compromiso social de la institución es “la formulación ideal de una ecuación perfecta”. “Las intenciones sin gestión son solo intenciones, pero la gestión sin resultados es solo gestión”, se enfatiza allí.

Transferencias.

Los títulos que fueron llegando sirvieron para sanear la economía del club porque entró mucho dinero por las copas internacionales que ganó. Los jugadores de River también se cotizaron. En los últimos años se lograron algunas transferencias muy importantes: Lucas Alario se fue al Leverkusen por 20 millones de dólares, Sebastián Driussi al Zenit por 15, Ramiro Funes Mori al Everton y Matías Kranevitter al Atlético Madrid por 8 millones de cada uno...

Todo eso le permitió a River contratar jugadores por 38 millones de dólares en los últimos dos años. En particular, Lucas Pratto llegó por más de 11 millones de dólares, el pase más caro pagado por el club en su historia, y Franco Armani por 6 millones.

Claro que no hay mundo perfecto. River no pudo jugar la segunda final de la Libertadores en su Monumental debido al ataque que algunos de sus hinchas emprendieron contra el ómnibus de Boca. Por esos días se supo también que el jefe de su barra brava, Héctor Caverna Godoy, tenía 300 entradas para el partido que supuestamente le fueron entregadas por dirigentes del club. La relación con los hinchas violentos sigue siendo una mancha para los equipos argentinos, de la cual ni siquiera River se salva.

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