HACIENDO HISTORIA

Rivales: Nacional-Francia y Peñarol-Bélgica en 1930

Dos de los equipos semifinalistas en Rusia 2018 enfrentaron en amistosos a los clubes grandes del Uruguay, el mismo día, durante la primera Copa del Mundo.

Los jugadores de Francia y Nacional posan juntos antes de su partido en el Parque Central. Foto: archivo El País.
Los jugadores de Francia y Nacional posan juntos antes de su partido en el Parque Central Foto: archivo El País.

Fue el 10 de julio pasado. Francia le ganó a Bélgica una de las semifinales del Mundial de Rusia y dio un paso gigantesco hacia la conquista de la Copa del Mundo. Un gol de Umtiti desniveló un encuentro intenso y parejo. Para muchos, ese día se enfrentaron los dos mejores equipos del torneo. La sede fue el colosal estadio de San Petersburgo, que costó unos mil millones de dólares.

Volviendo atrás en la historia de los mundiales, Francia y Bélgica estuvieron entre los cuatro seleccionados europeos que llegaron a Montevideo en el invierno de 1930 para disputar la primera edición. Ambos llegaron con cierto prestigio: Francia era el país de Jules Rimet, el entonces presidente de la FIFA, y Bélgica había ganado la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de 1920 en Amberes.

Sin embargo, resultaron eliminados en sus grupos: los franceses por los argentinos y los chilenos, los belgas por los estadounidenses y los paraguayos. Las delegaciones europeas tenían reservados sus pasajes de regreso para el miércoles 30 de julio, el día de la final del Mundial, en el vapor Duilio, de la compañía Navigazione Generale Italiana, por lo cual dedicaron los días que quedaban de sus estadías a hacer sus valijas, compartir banquetes con miembros de las respectivas colectividades, cumplir algún simple paseo por la todavía aldeana Montevideo y asistir a los restantes partidos en el Estadio Centenario.

Y entonces a alguien se le ocurrió que sería interesante disputar amistosos. Así se concretaron dos partidos: Nacional-Francia y Peñarol-Bélgica. La idea inicial fue realizarlos en una doble jornada el miércoles 23 en el Estadio Centenario, ya que ese día no habría encuentros por el Mundial. Pero ese día llovió y a las autoridades de CAFO no les hacía gracia someter al ya castigado terreno del nuevo estadio a más partidos.

Finalmente, los dos se jugaron el viernes 25, en los estadios de los clubes grandes uruguayos, que habían albergado los primeros encuentros del Mundial mientras el Centenario no estaba pronto. Nacional recibió a Francia en el Parque Central y Peñarol a Bélgica en Pocitos. Y los dos con árbitros internacionales: el argentino Bartolomé Macías en el Parque, el mexicano Vallejos en Pocitos.

Como era una jornada laborable, muy fría además, concurrió poco público, unos 2.000 espectadores a cada escenario. La prensa informó sobre estos amistosos, aunque con poco espacio en comparación al que destinaban a todas las noticias del Mundial. Ese fin de semana tendrían lugar las semifinales: Argentina frente a Estados Unidos el sábado, Uruguay contra Yugoslavia el domingo. El estado físico de cada jugador, los comentarios de los protagonistas, la enorme demanda de entradas, eran los temas principales.

Tanto aurinegros como tricolores jugaron con sus equipos de reservas, pues obviamente buena parte de sus jugadores estaba con la Selección que disputaba el Mundial. En Nacional, incluso, actuaron como refuerzos algunas figuras de otros clubes, como el ramplense Arispe o el defensorista Duhagón. También alineó un tal Porti, según la prensa de la época: en realidad se trataba de un muy joven Roberto Porta. En definitiva, así formó el tricolor: Zimmermann, Silveira, Arispe, Domínguez, Píriz, Magallanes, Aurelio Saldombide, Porta, Barlocco, Duhagón y Silva.

Francia, que ganó por 3 a 2, jugó con Thépot, Mattler, Capelle, Delmer, Villaplane, Chantrel, Laurent (autor del primer gol mundialista 12 días antes), Pinel, Maschinot, Delfour y Liberati.

El primer tiempo terminó 1-0, con gol del galo Delfour. Apenas comenzado el complemento, empató Saldombide. El capitán francés Villaplane hizo el segundo de su equipo, de tiro libre. Volvió a igualar Barlocco y al final Liberati definió el encuentro para Francia. Fue un partido equilibrado e intenso, sobre un campo en mal estado debido a las lluvias, indicaron los diarios.

Mientras tanto, Peñarol logró una holgada victoria sobre Bélgica, un equipo que según el cronista de El País demostró “un conocimiento bastante primitivo del fútbol”. Fueron dos goles de Antonio Sacco y otro de Pérez. Además, el arquero aurinegro Fernández atajó un penal a Braine.

Por Peñarol jugaron Fernández, Nogués, Canavessi, Silva, Ramos, Mainardi, Pérez, Sacco, Terevinto, Giudice y Campolo. Bélgica alineó a Badjou, Hoydonckx, De Decken, Braine, Hannemauf, Moeschal, Versyp, Adams, Nouwenss, Deibeke y Diddens.

Sobre el final el juego se volvió fuerte y hubo algunos roces entre los futbolistas, pero el mexicano Vallejos les recordó que se trataba de un amistoso.

Ese mismo día, la compañía Navigazione Generale Italiana anunció que retrasaría la partida del Duilio el día 30 hasta las 18 horas, para que las delegaciones visitantes pudieran asistir a la final. No está claro si franceses y belgas concurrieron a ese partido.

Para aquel Parque Central y el estadio de Pocitos, esos encuentros representarían prácticamente la despedida del fútbol de alto nivel, ya que los dos grandes pasaron a disputar sus partidos en el Estadio Centenario. La cancha aurinegra desaparecería en 1933. Aquel Parque Central se incendiaría completamente en 1941 y sería reemplazado por el actual estadio de cemento en 1944.

El primer gol de Peñarol ante Bélgica, a cargo de Antonio Sacco. Foto: archivo El País.
El primer gol de Peñarol ante Bélgica, a cargo de Antonio Sacco. Foto: archivo El País.
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