PEÑAROL

Los rivales también juegan...

¿Por qué Peñarol pasó de un partidazo a perder el invicto? El DT lo dijo antes.

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Golazo. Ángel Luna pateó con pierna derecha desde la izquierda y la metió desde afuera del área contra el segundo palo.

Bengoechea la vio toda; dijo el viernes: "Sud América cuida muy bien la pelota, tiene jugadores muy bien dotados, delanteros inteligentes, sabe defenderse bien, las líneas siempre están juntas, hay que tener mucho cuidado".

Tal cual. Un visionario. Entonces, ¿que pasó, para que Peñarol perdiera el invicto, una semana más tarde de, no sólo haberle ganado bien a Defensor Sporting, sino de jugar el que su mejor partido del Torneo Clausura y, tal vez, de la temporada?

Fiel a su apodo, el "Profesor" también respondió esa pregunta antes: "Defensor se ha preparado para intentar ganar el Clausura y el otro día (el domingo pasado) jugamos dos equipos con la misma necesidad; Sud América viene intentando clasificar a alguna copa, de hacer buenos campeonatos..."

También: tal cual. Es que ahí radicó la diferencia para Peñarol, en eso estuvo la clave: por esa otra propuesta a la que aludió Bengoechea, los violetas soltaron más a sus volantes externos, al extremo de que por pasajes llegaron con cuatro atacantes, y el trámite se hizo más de igual, más abierto, al menos hasta que jugaron 11 contra 11; con dos líneas de cuatro bien juntas y ordenadas, que contaron con la ayuda del buen pie de la mayoría de sus futbolistas para hacer circular la pelota con fluidez, tenerla y desahogarse, Sud América hizo como el boxeador que se recuesta a las cuerdas, pega de contra como lo pudo hacer a los 10 en el gol de Luna, y después repliega bien los brazos, pone los guantes delante de la cara y con los codos bien bajos se tapa los flancos intercostales.

Andá a entrarle; eso fue lo que le pasó a Peñarol, algo que en parte ya le había pasado con Tacuarembó en Rivera hace dos semanas.

En este caso, incluso, Bengoechea actuó casi en contra de lo que trasmite su imagen calma al lado de la cancha: se movió en la faz estratégica, lo hizo rápido, y tanto que, incluso, llegó a plantar a su equipo con cinco figuras distintas (ver aparte); pero no hubo caso.

Esto es, Peñarol arrancó con el 4-4-1-1 de siempre, con Sandoval por Píriz, y "Japo" y "Urreta" jugando con sus perfiles cambiados; pero allá por los 30, como Sud América tenía mucho la pelota, los aurinegros pasaron a jugar con un 4-3-3, con el que intentaron cortar ese circuito rival en el mediocampo y, a la vez, reforzar la presencia cerca del área contraria.

En el complemento, con el ingreso de Facundo Rodríguez, el "Profesor" puso un 4-2-2-2, con Aguiar y el "Japo" en el "doble 5", Pacheco y el juvenil abriendo los tres cuartos de cancha, y "Urreta" y Zalayeta adelante. Así hasta que a los 55 entró Leyes por Rodales, y Peñarol quedó con tres atrás, Aguiar y "Japo" en la contención, "Urreta", Pacheco y F. Rodríguez más adelante, y Zalayeta con el recién ingresado en el ataque; y ya a los 67, con la entrada de Hernán Novick por Gianni Rodríguez, los aurinegros pasaron a jugar "como en el 24": Valdez y MacEachen igual que Nasazzi y Arispe, Aguiar de "5", más adelante y a los costados el "Tony" y el "Japo", Novick de enganche, y "Urreta", Zalayeta, Leyes y F. Rodríguez adelante.

De Aguiar para adelante, eran ¡siete atacantes! Y, aún estando Sud América con 10, no hubo caso. Es más: la crónica dice que "la IASA" hizo ocho tiros al arco francos, y Peñarol... dos. Ergo: Bengoechea la vio toda, e hizo todo lo que estaba a su alcance, pero el problema aurinegro —y no de ahora— es el contenido, no el envase; y según cómo le jueguen los rivales, claro.

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