UNA GAMBETA

La riqueza del fútbol: el jugador

EDWARD PIÑÓN

EDWARD PIÑÓN

Se disfruta ver el nombre de un uruguayo entre la elite del fútbol mundial y, hay que decirlo, en grado sumo cuando allí lo coloca la página oficial de la FIFA. Es gratificante que la distinción se haga por una inspirada y acrobática jugada, a la que muchos de manera inmediata candidatearon para que fuera reconocida.

Y se logró. Pero no por artículos periodísticos o por comentarios encendidos, sino porque aquel remate de Giorgian De Arrascaeta con una pirueta magistral en el aire terminó convirtiéndose en un gol antológico.

Y por eso está en el lugar que merecía. En una competencia que recuerda a una gloria del deporte (el húngaro Ferenc Puskas) y que termina coronando al gol más fabuloso o hermoso del año, ahí está Giorgian. Ese muchacho prodigio que empezó a deslumbrar en Defensor Sporting y que terminó ganándose un lugar para la historia nada menos que en el fútbol brasileño.

Aunque la votación no termine como pueda desearse, siempre está bueno que un futbolista uruguayo esté en la primera línea. Ahí está la riqueza del deporte de este país: el jugador.

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