Wanderers

Riolfo volvió y con título: el economista

El enganche regresó a Wanderers y pudo terminar la carrera

Riolfo
Cansado. Diego Riolfo se pasó el fin de semana festejando el título. Foto. Francisco Flores. 

D iego Riolfo volvió a Uruguay y a Wanderers, que es su casa. Y lo hizo con un título bajo el brazo: el de economista. Para su fortuna Wanderers tuvo fecha libre en la primera jornada del Clausura. Y le vino bien porque se pasó de festejo.

Le quedaba sólo un examen: el de Econometría II. Lo dio hace dos semanas y salvó. Pero recién el jueves pasado se enteró que se había recibido.

“Fue raro porque yo estaba acá en casa por cenar con mi señora y mi hija. Y entré a la página a ver si estaban los resultados y así me enteré. Como ahora no hay tesis, te enterás así. Nos pusimos muy contentos porque me costó mucho y ellas estuvieron siempre apoyándome”, dijo sobre Estefanía, su pareja hace diez años y su hijita Delfina de un año y medio.

“En México, me pasó de tener que estudiar por primera vez teniendo a mi hija. Me habían dicho que cuando tenés hijos se complica mucho el estudio y es cierto. Los hijos demandan mucha atención y no es fácil sentarse a estudiar. Pero tanto en México como acá encontré los tiempos y pude terminar la carrera, que era algo que buscaba hace tiempo”, contó.

“Cuando decidí volver a Uruguay puse muchas cosas en la balanza. Y una era que iba a poder terminar la carrera, que me costó mucho, de una vez por todas. Me llevó mucho tiempo por el tema de irme a jugar al exterior”, agregó Diego y aclaró que varias veces se le complicó porque el calendario de inactividad del fútbol no coincide con el calendario de exámenes en facultad.

La carrera le llevó nueve años y medio, que es prácticamente lo que le lleva al promedio de los estudiantes. Pero entre la Libertadores que jugó con Wanderers y las tres salidas al exterior: a España, México y Argentina, en esos años no pudo avanzar.

“Hubo un año en que jugábamos Libertadores con Wanderers y teníamos que estar concentrados y viajar constantemente. Si no hubiera tenido entrenadores que me facilitaban salir a las clases o a dar exámenes se me hubiese dificultado mucho más. Por ejemplo, me acuerdo que antes de jugar los octavos de final de la Libertadores con Racing, la noche anterior al partido quizás más importante de Wanderers en los últimos años, Alfredo Arias me dejó ir a dar un examen. Confiando en mí y pensando que eso no me iba a distraer para el partido. Por suerte al otro día pude jugar bien. Alfredo había estudiado en su momento y me apoyó mucho. Pero no sólo él, también otros entrenadores que tuve en Central y en Wanderers me ayudaron. Es más, me decían que lo hiciera y que era bueno que marcara una tendencia para los jugadores más jóvenes. Que era importante que los jugadores que estaban arrancando entendieran que el estudio es un buen plan B si las cosas no salen en el fútbol”, explicó.

Sin embargo, para el enganche bohemio, el plan A siempre fue el fútbol. “Siempre estuve dedicado casi en un 100% al fútbol. Todo el día, me cuido, entreno, voy de tarde al gimnasio. Los tiempos libres les dediqué a estudiar un rato o ir a una clase”, dijo y reconoció que estudiar lo ayudó en lo futbolistico. “Cuando estudias estás constantemente ejercitando la toma de decisiones. Y en el deporte también. Es la relación que encuentro entre las dos actividades. Además, estudiar te despeja la cabeza y no estás todo el día pensando en el fútbol, en la necesidad de rendir, en lo que dice la prensa. Muchas veces al futbolista todo eso lo agobia y al estudiar te evadís”.

Tras tres años en el exterior vuelve a Wanderers. “En México, en el primer año me fue relativamente bien. Conseguimos cosas importantes con Necaxa y la gente me quería mucho. Eso me hacía sentirme bien. Luego hubo cambio de entrenador y el nuevo ya no me utilizó. Entonces tomé la decisión de ir a Godoy Cruz, buscando minutos. Tampoco los tuve y por eso decidí regresar a Wanderers, que es mi casa. Necesitaba recuperar la confianza y el cariño que encuentro en Wanderers era ideal para hacerlo. La gente que trabaja en el club, los utileros, la flaca Ivone, el ‘Cani’, Jesús el canchero y dirigentes que ya estaban cuando me fui. Siempre me trataron muy bien y cuando se siente ese cariño uno quiere volver”, explicó.

Acaba de hacer la pretemporada con los bohemios. “Las cosas están más o menos igual. Se está armando un lindo plantel. Pudimos volver algunos de los jugadores que fuimos campeones en el 2014 y eso motiva a la gente. Tengo muchas ganas de volver a conseguir cosas importantes para el club. A jugar copas y a pelear arriba”, añadió.

En México puede no haberle ido tan bien, pero allí nació su hija Delfina. “Nos trataron muy bien en Aguascalientes. Nos enamoramos de México y más ahora que tengo una hija mexicana. Pude entrar al parto y fue lo más emocionante que me pasó”.

futuro

Dedicarse a las finanzas y asesorar a sus colegas

Ya con el título de economista en el bolsillo, Diego Riolfo está evaluando comenzar a trabajar en una empresa por unas horas o seguir estudiando. Esta última posibilidad es la que más tiene en cuenta. “Me gustaría especializarme en alguna rama de la economía para poder competir en el día de mañana en el mercado laboral”, explicó.“La rama que más me gusta es la de las finanzas. Uno puede dedicarse a la parte macro de la economía, a la parte micro o a la parte de finanzas que es donde me siento más cómodo y donde creo que puedo encontrar un hueco para los futbolistas”, contó sobre su intención de unir de alguna forma sus dos profesiones.
“Me gustaría trabajar con compañeros, con futbolistas, que de repente se enfrentan a contratos buenos y no saben qué pueden hacer con el dinero. O piensan que lo único que se puede hacer es invertir en una casa o en un terreno. O comprar dólares. Y no son las únicas opciones que hay para invertir. Por eso puede ser que me dedique a eso, más allá de que las finanzas y las inversiones es lo que más me gusta”.

en central

En la Cuarta sólo corría alrededor de la cancha con Matías Vecino

En Central Español, donde Riolfo comenzó su carrera profesional tras terminar el liceo,, fue compañero de Matías Vecino, el hoy volante de la selección. Juntos pasaron buenos y malos momentos. “Tenemos una gran relación y seguimos hablando. Ayer me llamó para felicitarme por el título. Me enorgullece porque sinceramente en aquel momento no parecía que iba a llegar a tanto. Era un jugador que hacía mucho la diferencia en el mano a mano, pero de ahí a decir que iba a ser el 5 titular del Inter de Milán y de la selección, no”.
El proceso de ambos en las juveniles palermitanas fue parecido. “Cuando estábamos en Cuarta, tuvimos un técnico que nos dejaba afuera del equipo suplente a los dos. No nos ponía en el fútbol interno de la semana. Nos dejaba corriendo alrededor de la cancha. Hasta que vino otro entrenador y nos empezó a poner. Al año, el “Pecho” Sánchez que ya nos tenía vistos de la Cuarta, nos subió juntos a Primera”, recordó.
En esa época en que solo corrían alrededor del campo, la idea de dejar el fútbol rondó por la cabeza de Riolfo y también de Vecino. “Estábamos a punto de dejar. Nos preguntábamos que estábamos haciendo ahí si no nos tenían en cuanta. Nos habían fichado, pero no nos utilizaban. Pero de buenas a primeras nos encontramos en Primera División. El crecimiento de Matías fue mucho más rápido que el mío. Empezó a explotar y a hacer la diferencia. Le fue muy bien en el Sudamericano Sub 20 y pasó a Nacional. Y en Nacional terminó muy bien el campeonato y lo vendieron a Italia. Me enorgullece. Es de la buena gente que hay en el fútbol”.

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