FÚTBOL

Ricardo Alarcón: "En Nacional me tildaron de loco"

El hombre que manejó al club como empresa e inventó a Marcelo Gallardo como entrenador.

Alarcón junto a Gallardo en la entrega de premios de la Encuesta El País. Foto: Gerardo Pérez.
Alarcón junto a Gallardo en la entrega de premios de la Encuesta El País. Foto: Gerardo Pérez.

Ricardo Alarcón vivió el martes pasado una alegría muy grande al reencontrarse con Marcelo Gallardo, quien fue elegido el mejor técnico de América en la encuesta América le Responde a El País. La misma alegría y emoción que experimentó el “Muñeco”, al volver a ver al hombre que se la jugó al darle su primera oportunidad de dirigir cuando recién había colgado los zapatos, tras superar una grave lesión y consagrarse Campeón Uruguayo como jugador en Nacional.

“La cualidad más importante que tiene Marcelo, a mi juicio, es su don de gente. Y hablando con D’Onofrio coincidimos en eso. Esa es su principal característica. No era una condición que asegurara que iba a ser un buen técnico, porque está lleno de buenos técnicos que carecen de eso y no avanzan en sus carreras. También le pasa a los jugadores, y a las personas sea cual sea su actividad. Las otras cualidades, como jugador y técnico, Marcelo ya las tenía, pero sumaba la otra, quizás la principal, su don de gente”, afirmó Alarcón y quiso comenzar por el principio y explicar la razón por la cual trajeron al Gallardo jugador.

ADHESIVOS. “Trajimos a Marcelo como parte de un cambio revolucionario que hicimos hace casi diez años ya y por el cual me tildaron de loco. E increíblemente hoy se siguen discutiendo las mismas cosas, los mismos temas. Había exdirigentes de Nacional que recorrían las radios diciendo que yo era un loco porque quería dirigir al club como una empresa. Y recuerdo que en Punta del Este un grupo de hinchas mandó a hacer adhesivos que decían ‘yo no voté a Alarcón’ y los pegaron en sus autos. Tal era la resistencia ante algunas cosas que yo dije en aquel momento”, relató el ex presidente tricolor.

“No quiero que esto parezca soberbio, pero yo podía haberme ido de Nacional dejando al club al borde del quinquenio. Ganamos tres Campeonatos Uruguayos seguidos y luego en el 2010 fue campeón Peñarol con Diego Aguirre. Pero ese año con los puntos que hizo Nacional hubiera sido campeón, pero fue anormal la cantidad de unidades que hizo Peñarol. De no ser por eso, hubiéramos ganado cuatro campeonatos al hilo. Podía haberme ido con cuatro campeonatos, porque cuando uno tiene la casa en orden, todo es más fácil. Cuando asumí en Nacional, el desorden que había era atroz, no se pagaban los salarios y tuve una gran lucha para que la barra brava entendiera que tenía que defender al club. Fue un cambio muy grande que implicó que yo fuera a la tribuna con la barra y que caminara una tarde con ellos hacia el estadio Tróccoli. Hoy capaz que me parecen una locura esas cosas que hice. Busqué en la historia de Nacional a ver si alguien había hecho algo así y no. No se entendían las cosas que hacía”, recordó.

Foto: Fernando Ponzetto
El premio recibido por Gallardo en manos de Alarcón y Leandro Aguirre. Foto: Fernando Ponzetto

CHAMPAGNE. “Y a Marcelo lo trajimos dentro de un plan, un proyecto. Los jugadores que llegaban tenían que ser grandes jugadores de fútbol, referentes para los jóvenes y sobre todo buenas personas. Queríamos que Nacional fuera campeón, pero no bastaba solo con eso, queríamos que lo hiciera jugando bien. Pasó ‘Matute’ Morales, Marcelo, y vino el ‘Chino’. Todo eso estaba enmarcado en la Cultura Nacional. Hoy, por suerte, aunque no se habla de la Cultura Nacional, sus valores están presentes. Porque en las elecciones escuché que tres listas hablaban de lo mismo: de tener un club sustentable, con buena administración, que trabajara bien en formativas y tuviera inclusión social. Esos son los pilares que casi todas las listas llevaron adelante, y eso me dejó muy satisfecho, porque a mí lo que me interesa es Nacional y no me importa si se llama Cultura Nacional o no. Yo siempre dije que la Cultura Nacional no era Alarcón”, enfatizó.

Y contó lo que dijo en el aeropuerto cuando fue a recibir el “Muñeco”. “Recuerdo que a la salida de Carrasco yo hablé de fútbol champagne. Yo le había dicho a los socios que si me votaban para ser campeones, no lo hicieran porque yo eso no lo podía prometer, pero después agarré viento en la camiseta y quería fútbol champagne. Queríamos jugar bien y por eso trajimos a Marcelo. Aunque no pudo lucirse como esperábamos porque se lesionó. Pero cuando terminó el campeonato sucedió algo fantástico. Los jugadores lo rodearon y lo tiraron por el aire. Y eso hizo que en las reuniones internas con los compañeros de directiva, como Luis Bruno y Alex Saúl, y fundamentalmente, con Daniel Enríquez, comenzáramos a discutir sobre la posibilidad de ofrecerle a Marcelo la dirección técnica”.

La empresa no le resultó sencillo para los entonces dirigentes albos, porque Gallardo estaba dispuesto a regresar a Argentina. “Quería tomarse unos años sabáticos y recuperar el tiempo con su familia. Convencerlo no fue fácil”.

Gallardo reconoció que al aceptar el ofrecimiento tricolor descubrió su vocación de técnico. Sin embargo, a Alarcón no se le hincha el pecho al ver, pocos años después, al “Muñeco” convertido en el mejor entrenador de América. Un trofeo que él le entregó.

“Los méritos de Marcelo son sólo de Marcelo. De nadie más. Mi responsabilidad era dirigir al club y la de él dirigir al equipo. Como la del médico dirigir la sanidad. Lo que pasa es que cuando uno es presidente debe tener la capacidad de no mirar sólo el domingo, sino mirar más allá. Y yo, al ofrecerle el cargo a Marcelo lo que buscaba era tener un técnico que tuviera una proyección mayor, más lejana. Y eso fue lo que no logré. Porque después de ser Campeón Uruguayo también como entrenador, se fue. El peso de su familia era muy importante para él. Sus hijos eran chicos y lo necesitaban. Eso fue lo que no conseguí: que Marcelo se quedara en el club”, lamentó Alarcón y contó algo que no muchos conocen. Fue a Sudáfrica durante el Mundial 2010 a ofrecerle a Tabárez la dirección técnica de Nacional.

“En aquel momento Tabárez era muy resistido y yo fui a Sudáfrica para contratarlo para que dirigiera a nuestro club. Pero como le fue fantástico con la selección, la cosa no tuvo andamiento. Pero el proyecto que había presentado Tabárez en la selección, era el mismo proyecto que nosotros queríamos para Nacional”.

La noche en que Gallardo recibió de manos de Alarcón el trofeo al mejor técnico de América, no fueron pocos los hinchas millonarios presentes en el Club del Lago Golf de Punta del Este, que se acercaron el ex presidente tricolor para agradecerle. Después de todo, si no hubiera sido por su idea, River Plate no hubiera disfrutado de nueve títulos.

No vuelve: "No hay respeto entre la gente".

“Estoy muy bien así, lejos del fútbol. Mirando los partidos por televisión y mirando todo de lejos”, afirmó Alarcón quien no piensa regresar ni a Nacional ni al fútbol en general. Porque más de una vez se ha mencionado su nombre para la Asociación Uruguaya de Fútbol.

“Es que a medida que pasan los años, más me resisto a lo que veo en el fútbol. A la falta de respeto. No hay respeto entre los seres humanos. No hay respeto entre los dirigentes, no hay respeto en la tribuna ni entre los jugadores. Ni en la AUF. Todo el mundo se pelea. Me pregunto cómo es posible que haya tanta gente que quiera el fútbol y que el fútbol sea tan importante, porque en definitiva es el trabajo de tanta gente y seamos tan complicados para poder dialogar y hacerlo en paz. Por qué la gente se pelea por pequeñeces y de una manera tan atroz, es algo que yo no puedo entender. Y creo que es también lo que le pasa, lamentablemente, a la sociedad. Porque el fútbol es un reflejo de la sociedad. Y eso me duele mucho por el Uruguay. Ojalá cambie”, explicó sobre los motivos por los que no le dan ganas de volver. Ni siquiera para intentar hacer en la AUF algo parecido a lo que llevó a cabo en Nacional durante sus seis años como titular.

“El dolor que sentí cuando me fui de Nacional, fue que no vinieran dirigentes que pudieran continuar la obra o que hicieran otra mejor. Que comenzaran otra cosa, distinta si querían diferenciarse, pero mejor. Y lo digo con mucho respeto para todos los dirigentes, pero lamentablemente, hoy el club está, por lo que he escuchado y leído, tan mal como cuando yo lo tomé”.

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