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Rezo por ellos

Doris y Grisel no perdieron la fe y rezaron por ver a Diego Rossi y Federico Valverde jugar en Primera División juntos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Diego Rossi, Santiago Bueno y Federico Valverde en inferiores de Peñarol. Foto: Archivo El País

Cuando Diego Rossi y Federico Valverde comenzaron a jugar juntos, el delantero tenía 10 años y el volante 9. Los dos llegaron casi juntos al fútbol infantil de Peñarol.

Rossi comenzó a jugar a los cinco años en una escuelita de fútbol llamada "El Queso". A los seis años se fue al Uruguay-Solymar de la Liga Interbalnearia. Allí hizo todo el baby fútbol hasta el último año en el que pasó a Peñarol en AUFI. Los aurinegros tenían un convenio con la Liga Interbalnearia y lo reclutaron.

Valverde tenía sólo dos años y ya le pegaba a la pelota en la calle Dionisio López, en la Unión. Su carrera inició un año después en Estudiantes de la Unión. En la foto que lo muestra campeón por primera vez, a los tres años, tiene la copa en una mano y el chupete en la otra.

Cuando recién habían llegado a Peñarol, ambos viajaron juntos a un campeonato en Alegrette, Brasil, con Néstor Gonçálvez. Ahí arrancaron y enseguida comenzaron a entenderse. Con el tiempo se convirtieron en una dupla perfecta que hacía estragos en las defensas rivales jugando en las juveniles carboneras. El "Pajarito" se cansó de colocarle pases milimétricos y Diego, con su desfachatez para mandarse hacia el arco contrario, de marcar goles. En las formativas se decía que de 100 tantos anotados por Rossi, 80 eran asistencias de Valverde. Hoy son grandes amigos.

Sus padres también comenzaron a frecuentarse de tanto ir a ver juntos a sus hijos. Al principio a Gonzalo, el papá de Diego, no le gustaba nada el fútbol, pero no tardó en comenzar a gritar los goles de su pequeño hijo en la tribuna.

"¿Algún día los veremos juntos en Primera?", le preguntaba Grisel, la mamá de Diego, a Doris, la del "Pajarito". "Mirá, vos sos evangélica y yo católica, pero las dos tenemos el mismo Dios. Vamos a rezarle. Tenemos que tener fe y ya los vamos a ver juntos en Primera", le respondía Doris.

El domingo, apenas terminó el partido, Grisel recibió el llamado de Doris. Ambas se emocionaron con el abrazo de sus hijos.

"Te felicito por esto. ¡Ahí vamos, ahí vamos!", le dijo Valverde a su amigo.

TRES BOTIJAS.

Generación. Rossi, Valverde y Bueno.

Santiago Bueno, Federico Valverde y Diego Rossi son los tres de la generación 1998. Bueno, que también entrena con la Primera División, conoce a Rossi desde los cinco años. El zaguero jugaba en la Liga Interbalnearia, pero en el Córcega y sufrió al goleador. "Ya hacía la diferencia", dijo. Luego pasaron a ser compañeros en Peñarol. En la foto aparecen los tres con 11 años en el torneo de Alegrette.

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