SELECCIÓN

La revolución: el Uruguay que va a Rusia será más temible

Los aspectos a favor de la selección uruguaya y los puntos que hay que cuidar.

Matías Vecino festeja el gol de Uruguay. Foto: Gerardo Pérez
Matías Vecino festeja el gol de Uruguay. Foto: Gerardo Pérez

Uruguay siempre fue incómodo para sus rivales. Difícil de enfrentar por esa actitud multibatalladora que se transformaba en una carga pesada hasta para las más encumbradas selecciones. Tener en contra a la Celeste que armó Óscar Tabárez en los comienzos, con Diego Lugano, Diego Pérez, Egidio Arévalo Ríos, Álvaro Pereira y Álvaro González, por citar algunos ejemplos, era prepararse para luchar en cada pan de césped, en cada centímetro de la cancha.

Uruguay se preparaba para luchar y sufrir. Pero el adversario también. Ahora, el equipo que va a Rusia, aún con el concepto básico del técnico de no perder su ADN, de seguir siendo agresivo en la marca y fuerte defensivamente, lo hará después de haber logrado una revolución en su juego.

La transformación es muy grande. La valoran hasta aquellos que supieron ponerse la camiseta color cielo en el pecho pero no tuvieron la fortuna de encontrar este estilo de juego que pretende ser protagonista con la posesión de la pelota.

Esta Celeste de Matías Vecino, Rodrigo Bentancur, Lucas Torreira, Giorgian De Arrascaeta, Guillermo Varela y Diego Laxalt será más productiva por el pasillo central de la cancha, más incisiva por las bandas y, especialmente, más colectiva en el armado de las jugadas.

Para ser más concreto: Uruguay va a ser más temible porque incrementará sus opciones ofensivas. Lejos de depender exclusivamente de una acción ganadora de sus dos superdotados delanteros, tendrá más armas para provocar el descalabro en las líneas defensivas de sus rivales.

Siendo justos, aquel Uruguay luchador nos entusiasmaba por su entrega, su coraje, su rebeldía ante la adversidad, pero casi siempre resultaba previsible cuando tenía que pensar en el arco de enfrente. En cambio, esta Selección que irá a Rusia generará mayores preocupaciones. Y, lo mejor de todos, es que la revolución no borra el sello característico.

Esto es bueno...

- Mayor generación de fútbol en el mediocampo y más control del balón.

- Desde la línea defensiva se inicia la construcción del fútbol. En lugar de saltar líneas con pelotazos largos toda pelota termina pasando por Rodrigo Bentancur. Es el eje.

- La generación de fútbol que se logra desde el pasillo central es bien explotada por las bandas. No importa quien juegue, porque hay velocidad y buen pie en Guillermo Varela, Martín Cáceres y Diego Laxalt.

- Es notorio que Luis Suárez y Edinson Cavani tendrán más soporte y mayor cantidad de posibilidades para definir frente al arco.

- Recambio con aporte de diferentes características. Uruguay tiene más armas para encontrar la llave de los partidos. Urretaviscaya para el contragolpe, es un ejemplo notorio.

Hay que cuidar...

- La seguridad defensiva y la agresividad en la contención en el mediocampo.

- Seguir siendo inteligentes a la hora de elegir el momento de salir a presionar la pelota. Ese papel lo cumplían a la maravilla el “Cacha” y el “Ruso”. Un gran reto para Vecino y Bentancur.

- En un momento de las Eliminatorias Uruguay perdió fuerza defensiva en el mediocampo y se mostró débil en los pasillos exteriores. Colaborar con Varela y Cáceres es un aspecto vital.

- Cubrir a los zagueros con uno de los volantes centrales es un aspecto decisivo ante rivales de riesgo.

- Las transiciones defensivas tendrán que ser bien rápidas. El bloque central no puede desmantelarse. Dejar expuestos a Godín y Jiménez puede ser un error de enorme costo.

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