DE VOLEA - DANIEL ROSA

La revolución social de los celestes

Cuando en marzo de 2006 el maestro Tabárez fue nombrado técnico de la Selección nadie sospechó que comenzaba una revolución que ya lleva 10 años.

Y va más allá de los buenos resultados obtenidos. Entonces inició un proceso que no solo formó jugadores, sino personas y, fundamentalmente, profesionales.

Ser profesional es más que cobrar un salario por cumplir una tarea; es no solo parecer serio, sino serlo; es pensar en mejorar el listón en la actividad que uno ejerce; es asumir un rol con el objetivo de dejar un legado.

Todo eso hace este plantel de la selección nacional, cuyo liderazgo inició Tabárez, legó a Diego Lugano dentro del vestuario y continúa hoy Diego Godín. Pero no son solo ellos los responsables, sino todos los que se pusieron La Celeste en esta década.

Todos ellos han hecho más profesional al fútbol uruguayo, aunque sea el de exportación. Ahora luchan por lograr lo mismo con el de entrecasa. Y esto va más allá de si tienen razón o no con los derechos de imagen. Esa es simplemente otra parte (importante, sí) de lo que quieren dejar como legado. Estos jugadores pelean por sus pares a través de la Fundación Celeste y continúan así con la revolución Tabárez que tiene a una pelota como arma. Y cuentan con todo un pueblo que los sigue.

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