AURINEGROS

La revancha de Ignacio Laquintanta: de las lágrimas de abril a la sonrisa de agosto en Peñarol

El atacante que ayer se sumó a los trabajos en Los Aromos había tenido su chance de llegar al aurinegro pero Defensor Sporting se la negó hace cuatro meses.

Ignacio Laquintana en su primer entrenamiento en Peñarol. Foto: Enzo Santos / Prensa Peñarol.
Ignacio Laquintana en su primer entrenamiento en Peñarol. Foto: Enzo Santos / Prensa Peñarol.

En cuatro meses la vida de Ignacio Laquintana dio un vuelco enorme. En la noche del 16 de abril el sanducero de 22 años se fue llorando del Palacio Peñarol luego de que Defensor Sporting no aceptara la propuesta de los carboneros para quedarse con los servicios del jugador.

En la tarde del 24 de agosto, el futbolista regresó a la sede mirasol para estampar su firma y sellar un vínculo de dos años con el club aurinegro que ayer lo anunció de manera oficial en las redes con una ingeniosa publicación.

“Sé que es algo personal y que no me quieren”, aseguró a los medios Laquintana aquella fatídica noche de abril cuando estuvo a punto de convertirse en jugador carbonero pero el club violeta no aceptó lo propuesto por Peñarol: un 15% por mostrarlo.

Eso no solamente generó un malestar enorme en el futbolista sanducero sino también en su representante Marcelo Tejera, quien tras ese episodio expresó que “nos tomaron el pelo en todo momento. Me parece una barbaridad cortarle la carrera a un jugador de esta manera como lo hace Defensor”.

Ignacio Laquintana en Peñarol. Foto: Enzo Santos / Prensa Peñarol.
Ignacio Laquintana en Peñarol. Foto: Enzo Santos / Prensa Peñarol.

El tiempo pasó, pero el dolor quedó. Nacho no jugó más en el violeta. No quiso hacerlo. Su último partido había sido el 29 de marzo en el empate sin goles con Cerro Largo en el Ubilla de Melo, cuando el club del Parque Rodó aún estaba en Primera División.

Pero además de lo deportivo, lo emocional también juega su papel. Laquintana no la pasó bien. Recurrió a la ayuda profesional de psicólogos para superar ese trago amargo que le tocó vivir con la esperanza de que pronto llegara la revancha. Y llegó.

El martes 24 de agosto, luego de varios días en los que las negociaciones avanzaron, el atacante sanducero llegó al Palacio Peñarol junto a Marcelo Tejera. Allí los esperaba Eduardo Zaindensztat, presidente en ejercicio de Peñarol, para cerrar la llegada del jugador al club.

Ayer por la tarde Laquintana se sumó al plantel que regresó a los trabajos en Los Aromos luego de unos días de descanso y ahora su cabeza está en Peñarol. Jugará el Torneo Clausura y las semifinales de la Copa Sudamericana. Pasó de las lágrimas de indignación de abril a la sonrisa de agosto. Es un volver a empezar y Nacho está feliz.

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Un contrato a dos años

Ignacio Laquintana firmó su contrato con Peñarol por dos años y ya se sumó a los entrenamientos del plantel que dirige Mauricio Larriera —ayer cumplió 51 años— para ponerse a punto de cara al Torneo Clausura y la Copa Sudamericana. Peñarol tendrá un determinado porcentaje de un futuro traspaso que dependerá del monto. Así fue lo acordado en el vínculo.

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