NACIONAL

Respeto por la pelota: la apuesta de Eduardo Domínguez

Tenerla poco, pasarla rápido, moverla mucho y ser paciente para luego ser punzante es la impronta que le quiere dar el técnico argentino al conjunto tricolor.

Rodrigo Amaral
Rodrigo Amaral puso buenos pases, cuidó la pelota y tuvo la chance más clara para empatar. Foto: Ricardo Figueredo

"¡Dos toques; jueguen a dos toques!”. El grito de Eduardo Domínguez a sus dirigidos durante el primer tiempo se hizo notar en Maldonado. El técnico de Nacional marcó su impronta ya en el primer partido. No importó que enfrente estuviera River Plate, el campeón de América, porque en definitiva este primer amistoso que marcó el inicio de su etapa al frente del tricolor era para empezar a desplegar la idea futbolística del tricolor versión 2019 y, en ese contexto, cuanto más exigente el rival, mejor.

Mal no lo hizo Nacional, porque perdió 1-0 y con un gol de penal. Y aunque Domínguez debió machacar sobre la idea de que se debe jugar a gran velocidad -tanto mental como de circulación de balón-, el tricolor lo consiguió por momentos, armando incluso una gran jugada de contraataque a falta de 12 minutos que no se transformó en el empate porque la definición de Rodrigo Amaral fue contenida por el arquero Franco Armani.

Entre las revelaciones que dejó la primera presentación, una de ellas es que es correcta la apreciación de que precisa un zaguero (con la aclaración que hay que ver en qué nivel vuelve Guzmán Corujo luego de una larga inactividad), de que la no renovación dejó un hueco importante desde lo ofensivo más que de lo defensivo en el lateral izquierdo y que hace falta un 9 de área (como lo era Gonzalo Bergessio) para poder cerrar las jugadas que se generan por los costados. Hasta ahí en todo caso las conclusiones negativas, si se quiere. Pero también hay de las positivas, que quizás fueron en mayor cantidad.

Generación.

Si hay algo en lo que Domínguez puede quedarse tranquilo es en que tiene herramientas idóneas para la generación de fútbol.

El técnico está en pleno diseño aún de un equipo que avance con toques cortos, que cuide el balón, que tenga movilidad para sacar defensores de sus puestos, que toque rápido para desacomodar las retaguardias rivales y que, con paciencia, busque el momento preciso para meter un pase punzante. Para este último, tiene alternativas.

Su apuesta por el juvenil Santiago Rodríguez fue, a primera vista, muy acertada. Un chico de 19 años que tiene mucha dinámica, movilidad, pegada y habilidad. Muestra de ello fue la pisada en el área con la que se sacó a dos rivales de arriba y remató para una de las grandes atajadas de Armani en el primer tiempo.

Santiago Rodríguez remató y Armani le negó el gol. Estaban 0-0. Foto: Ricardo Figueredo
Santiago Rodríguez remató y Armani le negó el gol. Estaban 0-0. Foto: Ricardo Figueredo

Se apagó sobre el final, pero más que nada fue porque entró Rodrigo Amaral y dio muestras de su envidiada sensibilidad en el pie zurdo. Tomó la pelota, se adueñó de los ataques y asumió el protagonismo. Eso es, en definitiva, para lo que Nacional lo trajo de vuelta.

Domínguez

Un técnico que todavía cree en la función de enganche

Hace años, quizás desde finales de la década de 1980, que el clásico número 10 dejó de existir para darle paso al enganche. El advenimiento de nuevos sistemas tácticos como el 4-4-2 o el 4-2-3-1 dejaron un tanto de lado al que ahora suele llevar el número que se identifica con la creación. Sin embargo, Eduardo Domínguez cree aún en esa función. Por eso es que tanto Pablo Rodríguez como Rodrigo Amaral gozaron de libertad para moverse por todo el frente del ataque.

Por líneas

 

El fondo
Conde, Angeleri y García
Marcos Angeleri

En el inicio de la temporada Esteban Conde volvió a dejar la sensación de seguridad. Tapó tres pelotas de gol y solo lo vulneraron con un penal. Angeleri (foto) no tuvo un buen partido. El zaguero salió a destiempo varias veces y quedó pagando. Tampoco le fue bien en el juego aéreo. Rafael García fue el más firme de los centrales, aunque tuvo un par de pifias que pudieron costar goles. Mejor en los mano a mano que cuando salió lejos.

Los laterales
Cotugno y Viña
Matías Viña

En este primer partido ante el campeón de América, River Plate, quedó claro que los laterales tenían como prioridad defender. La consecuencia fue que a Nacional le faltó proyección por las bandas, ya que los marcadores de punta no subieron.

El mediocampo
Zunino, Oliva y Neves
Christian Oliva

Zunino, que finalmente jugó como volante por derecha y no como lateral, no tuvo la presencia ofensiva acostumbrada. Jugó lejos del arco, más cerrado incluso que de costumbre, lo cual le restó llegada y generar amplitud de cancha. El doble cinco compuesto por dos futbolistas de la casa tuvo un rendimiento desparejo. No fue efectivo en la contención y si bien Oliva (foto) metió pases filtrados muy buenos, Neves careció de precisión tras la salida de su socio y generó contraataques.

El ataque
Fernández y Ramírez
Sebastián Fernández

La fórmula elegida por Eduardo Domínguez para la ofensiva fue con dos rápidos, livianos y movedizos. Nacional tuvo profundidad, pero no contundencia. Kevin Ramírez generó varias llegadas por izquierda, pero no encontró quién las cerrara. Sebastián Fernández (foto) pisó poco el área rival. Octavio Rivero jugó los últimos 30’ y entró poco en escena, pero lo mejor que mostró fue su movilidad y buen juego de espaldas al arco para triangular.

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