INTERMEDIO

Regreso a Uruguay: Jorge Fossati se prueba en River Plate

Se moría de ganas de volver a dirigir en el país  aunque nunca lo dijo en una entrevista, pero no niega que pueda haber idealizado el retorno.

Jorge Fossati en un entrenamiento de RIver Plate. Foto: Francisco Flores.
Jorge Fossati en un entrenamiento de RIver Plate. Foto: Francisco Flores.

Jorge Fossati se enoja un poco cuando le preguntan la razón por la que volvió a dirigir en Uruguay. Dice que quizás lo entiendan más los que pasaron mucho tiempo afuera del país. Y no niega que entrenar a River Plate, el primer equipo de su carrera como técnico, es una prueba.

Lo cierto es que tras haber levantado una decena de copas en diferentes países y de haber dirigido a la selección uruguaya, que asegura fue lo más importante de su carrera, y con el futuro de sus hijos y nietos resuelto, Fossati regresó al Saroldi.

“La pasión está siempre y el día que no esté me quedo en mi casa. Pero está para River Plate y para un equipo japonés igual. Lo que acepto, lo acepto convencido. Y tengo el privilegio de haber podido elegir. De River me convenció que el equipo está para más, porque viene de ser dirigido por un muy buen entrenador, muy estudioso y capaz, y porque tiene un plantel que está capacitado para aspirar a otros resultados. Y a eso se suma que es en mi país. Las ganas de volver a Uruguay siempre estuvieron, lo que pasa es que nunca me pareció ético decir, en una entrevista por ejemplo, que tenía unas ganas bárbaras de volver, porque eso era ofrecerse”, comenzó explicando, mientras sus nuevos futbolistas arrancaban el entrenamiento en el complejo “Enrique Castro” de la Mutual.

“La mayoría de la gente no me entiende y creo que es porque no pasaron muchos años afuera. Y conste que reconozco que estando afuera llegás a idealizar a este país y te olvidás del día a día, de lo que realmente pasa. Por eso me molestaba tanto cuando estaba en la Selección y se decía que los jugadores del exterior no tenían hambre. Los repatriados como los llamaban, faltaba decirles los deportados nomás. Y se morían de ganas de estar en la Selección, de ponerse la camiseta celeste. Como se mueren los de hoy y como se murieron siempre”, aseguró. Añadió que con River Plate lo une algo especial porque fue el primer equipo que dirigió en Primera División en 1993. Y de River pasó a Peñarol para dirigir en 1996 y salir campeón en uno de los años del quinquenio.

Los comienzos de Fossati.

Fossati conversa con los jugadores que dirige. Foto: Francisco Flores.
Fossati conversa con los jugadores que dirige. Foto: Francisco Flores.

En 1993 a River lo dirigía Sergio Markarian, quien le anunció a los dirigentes que en un mes se iba para Universitario de Perú. En ese momento, Fossati se había ido de los juveniles de Peñarol porque quería arrancar en Primera. “Me puse a trabajar con Sergio y ese mes me sirvió para conocer al plantel”, contó. Hasta hoy sigue teniendo una gran relación con Markarian. “El otro día me llamó para preguntarme sobre algunas cosas que le habían sorprendido de la selección de Catar”, contó y retomó el tema de River.

“Esto no deja de ser una prueba para mí. Porque es volver a dirigir en casa, en Uruguay, y está la posibilidad de haberlo idealizado todo y que después no se dé”, admitió y aseguró, a la vez, que entrenar en lugares muy diferentes a los que se acostumbró en los últimos años, Catar y Arabia Saudita, no le cuesta.

“Y algo que voy a tratar de hacer no por mí sino por River, es mejorar algunas cosas. Voy a tratar de colaborar. Entiendo que el fútbol uruguayo es pobre, pero no está en bancarrota. Una cosa es ser pobre y otra es ser indigente, y lo digo con todo respeto. A veces pasa más por cabeza que por otra cosa”.

Tiene una extensa y exitosa trayectoria que incluye haber estado al frente de 17 instituciones y dos selecciones: la uruguaya y la de Catar. Y asegura que su gran mérito como entrenador es ser fiel a sus convicciones. “La firmeza y la convicción en lo que hago. Lo he demostrado en más de una oportunidad, porque en algunas cosas fui de los precursores, de los que me animé y soporté críticas muy fuertes. Por ejemplo, a jugar con línea de tres en Peñarol. Y llegaron a decir que yo le estaba faltando el respeto a Peñarol saliendo del tradicional esquema. Porque hay gente en este país y en el mundo que todavía cree que la idea futbolística pasa por el sistema. Más en aquel momento”.

Y reafirmó su creencia: “Mi fuerte ha sido estar convencido de lo que hago, analizarlo y escuchar otras opiniones. No descarto ninguna. Tuve maestros como Hugo Bagnulo y Roque Máspoli que siempre decían que todas las ideas eran valederas en el fútbol y que hay que respetarlas todas. Y ellos dos profesaban un fútbol totalmente diferente”.

Los nietos: las siete maravillas del mundo

Los nietos de Fossati lo escucharon hablar en la famila sobre la posibilidad de que se quedara a dirigir en Uruguay. “Se fueron enterando y expresaron que les encantaría que nos quedáramos porque según dijeron nos podían disfrutar mucho más”, contó sobre Sofía, Mateo, Manuel, Gastón, Santiago, María Eugenia y Máximo, según él las siete maravillas del mundo.

Los tiempos en Liga.

Más adelante reconoció cuál fue el equipo que mejor comprendió su idea. “Como funcionamiento, donde mejor me vi plasmado fue en Liga de Quito. La que dejé para venir a la Selección”, aclaró sobre el equipo ecuatoriano al que dirigió en dos diferentes etapas y con el que ganó la Sudamericana y la Recopa Sudamericana en 2009. “Pero el momento más importante de mi carrera fue la Selección”, aclaró inmediatamente.

También reconoció que cometió muchos errores y que aprendió de ellos. Por ejemplo, no haber dirigido a cierto equipo o quedarse en determinado club del que debía haberse ido. “En la segunda parte del año 2014 fue un error mío dejarme convencer de seguir en Peñarol. Yo había venido por seis meses y habíamos hecho nuestro trabajo. Se arreglaron varias cosas, pero vi un ambiente político en el club que nunca había visto. Cosas que nunca había visto en mis 11 años en el club y ya me imaginaba lo que iban a ser los siguientes seis meses que eran los previos a las elecciones. Me dejé llevar por el compromiso con los jugadores y porque Juan (Damiani) me pidió que siguiera. Me dejé llevar por lo afectivo y dejé de lado la cabeza y eso no está bueno. Estoy poniendo un caso que se conoce, pero obvio que hay más”.

Japón y la Copa América.

“Me gustó la seriedad con que las selecciones americanas han tomado la Copa América. Al igual que Catar. Lo de Japón me parece ofensivo que desde la Confederación se le permita venir con un equipo juvenil. Es venderse al bajo precio de la necesidad. Es la única razón para permitirle a un equipo asiático venir a hacer experiencia acá. Eso no es lo que necesitamos futbolísticamente. Lo digo más allá del rendimiento. Que alguien me explique cómo Uruguay con todo su potencial y 13 años de proceso haya jugado un partido parejo con la Tercera de Japón. Me parece que son riesgos que no deberíamos correr”, enfatizó.

Sin embargo, dio a Uruguay como candidato a ganar la Copa. “Para mí Uruguay hace años que es candidato a ganar lo que juegue. Porque yo no me acuerdo de una Selección que estuviera tan bien protegida y arropada como esta en cuanto a organización y logística. En lo que te tiene que dar la AUF. No quiero entrar en los jugadores, porque si bien Uruguay tuvo en un momento al goleador de lnglaterra y de Italia juntos, hoy goleadores de la liga española y francesa y un zaguero como Godín que está entre los mejores del mundo y otros muy buenos jugadores, pero buenos jugadores tuvimos siempre. Muchos más para atrás, cuando se consiguieron los títulos más importantes de nuestra historia. Creo que Uruguay es candidato siempre, pero no tanto por eso, por los jugadores, sino por lo otro. La gran diferencia no está en los jugadores sino en la forma en que ha sido arropada desde el 2006 para acá”.

Al final, no negó que le gustaría volver a dirigir a la Celeste. “Creo que hoy lo puedo decir sin temor a que nadie me lo tome a mal. Además, no estamos hablando de un cuerpo técnico que esté en duda. La Selección fue, es y será para mí lo más grande siempre. Porque me crié con esa mentalidad y esa filosofía y no cambiará hasta que me muera”.

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