Segunda división

Regresó y mandó la vuelta

Liverpool venció 2-1 a Cerro Largo y se consagró campeón con tres fechas de anticipación.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Festejo. Jugadores, cuerpo técnico e hinchas se abrazaron a la copa. Foto: Francisco Flores

Los jugadores negriazules salieron a la cancha y la tribuna hizo sentir su pretensión: "Para ser campeón, hoy hay que ganar". Si bien el equipo había asegurado el ascenso entresemana, los hinchas no se conformaban, querían dar la vuelta en Belvedere. El clima, nublado y con lluvia, no era el ideal para una fiesta como la que tenían preparada. El gol tempranero de Rodrigo Álvez, jugador de Cerro Largo, también amenazó con postergar la consagración.

El "arachán", de la mano de un encendido Rino Lucas, dominó el comienzo del partido y se consolidó con el gol, pero el local supo sobreponerse. A los 27 Alfaro apuró un saque de lateral y entregó para Goyeni que centró ante la pasividad de la defensa arachana. Freitas se elevó en el área y, de cabeza, marcó el empate para el local, resultado con el cual se fueron al descanso. Igualmente ese marcador no conformaba, ya que como repetía la hinchada, para ser campeón el local debía ganar. Fue a los 28 que el anhelo de las tribunas se hizo realidad. Un tiro libre sobre el sector izquierdo fue tomado por el capitán, Paulo Pezzolano, que remató de forma excepcional. Fue gol y festejo entre lágrimas para el "Papa". La gente fue cauta, pero con el pasar de los minutos algunos se animaron a anticipar el final y comenzaron a festejar el título. Cuando Federico Arman, juez del partido, pitó el final se desató la fiesta. Los hinchas invadieron la cancha, abrazaron a sus jugadores y todos juntos recibieron la copa mientras gritaban "Dale campeón".

Se quedó para vivir este día.

Cuando Liverpool bajó, Pezzolano tenía posiblidades de irse a otro equipo, pero no lo hizo. "Fui el capitán cuando descendimos y como persona sentí que me tenía que quedar", dijo el "Papa" a Ovación. La hinchada de Liverpool lo reconoció y le agradeció de forma particular, con una bandera. "Es un orgullo que esté ahí colgada". En el festejo del gol, que se lo dedicó a su esposa embarazada, el capitán se emocionó hasta llorar. "Con ese gol soltamos todo, pasamos un año muy difícil y ver a la gente festejando te ponía la piel de gallina". Para este día fue que Pezzolano decidió quedarse en Belvedere.

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