SELECCIÓN URUGUAYA

La recompensa: futbolistas son incondicionales de Tabárez

Muy lejos de los rumores, el maestro está metido en cuerpo y alma en las Eliminatorias.

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Óscar Tabarez. Foto: AFP

El camino es la recompensa… gracias… muchas gracias… ¡Uruguay nomá!"… La voz firme del maestro Tabárez recorrió el país en la inolvidable tarde del 14 de Julio de 2010.

El entrenador uruguayo fue ovacionado por una verdadera multitud que llenó las calles y avenidas de Montevideo y se plantó frente al Palacio Legislativo para recibir a los héroes del Mundial de Sudáfrica, aquellos leones que habían devuelto la mística, la garra y el amor por la Celeste en una Copa del Mundo inolvidable.

Y vaya si el maestro sabrá de caminos y de recompensas. Esa frase, "su" frase, se hizo piel."Por los caminos que uno recorrió en el fútbol creo que yo tenía una buena resistencia a la frustración porque era impensable que pudiera jugar en primera división, o que después fuera un entrenador que dirigió en Europa y dirigió cuatro veces a la selección,….", dijo en la presentación del libro de Horacio "Tato" López, titulado "El Camino es la Recompensa".

Tabárez siempre le ganó a la adversidad. Siempre la peleó. Como lo está haciendo ahora, en medio de una ola de rumores que lo dejan y lo sacan de la selección, según quién maneje "la información".

Pero Tabárez está firme. Se siente fuerte y con ganas. "Está con todo el deseo de seguir", aseguran en su entorno, y es así. Sigue metido en cuerpo y alma en lo que se vendrá. En esos dos partidos de Eliminatorias ante Argentina y Paraguay en el mes de septiembre, donde Uruguay retomará la lucha por clasificar al Mundial de Rusia 2018.

Su enfermedad no lo venció. Ni mucho menos. Sigue como siempre, apuntando a lo más alto, cuidando cada uno de los detalles de la selección y de sus futbolistas, esos que han demostrado un apoyo incondicional tanto fuera como dentro de la cancha a un entrenador que respetan y admiran.

"El camino es la recompensa", dijo Tabárez. Y esa frase resumió el sentir de todos los uruguayos: no importa el resultado final, si se gana o se pierde, lo más gratificante siempre será el trayecto recorrido, la formación del grupo humano, las dificultades atravesadas, la entrega, la unión, la alegría y la solidaridad.

Los jugadores ya lo hablaron. Y respaldaron en un todo al maestro.

Lo mismo sucede con el Consejo Ejecutivo de la AUF. "Jamás se nos pasó por la cabeza cambiar algo de este proceso", dijo una fuente cercana a la dirigencia del fútbol uruguayo. "La meta es el Mundial de Rusia", agregó esa misma fuente asociacionista,

Tabárez siempre le ganó a la adversidad. "En el 80 yo escuchaba los partidos de fútbol en una radio chiquita, a pilas, porque no tenía plata para ir al estadio", contó en una de las tantas entrevistas que dio y precisamente, con esa radio pegada al oído, empezó a crecer su sueño de entrenador.

Una tarde de fútbol escuchó las declaraciones de "Pepe" Etchegoyen, exentrenador de Wanderers y Peñarol, diciendo que "el fútbol necesitaba profesionales de otro nivel".

Esa noche, Tabárez no durmió. Elaboró un curriculum, armó su carpeta, su carta de presentación "a mano", preguntó dónde vivía el "Pepe" y marchó con esos papeles bajo el brazo. Muerto de vergüenza, encaró al veterano entrenador y le entregó todos sus apuntes.

Días después, cuando llegó a su domicilio del Cerro, vio una fila de autos frente a su puerta. "Eran los dirigentes de Bella Vista. Querían que fuera a entrenar las juveniles. Les había llegado mi propuesta y ahí empezó mi historia como técnico", reseñó.

Su carrera tuvo muchos sinsabores. Pero Tabárez siempre le buscó el lado positivo. "Muchos me dicen que yo fracasé en el Milan. Yo digo que llegué a dirigir al Milan, algo impensado".

Más de una vez dio lecciones de vida. Y de superación. Hoy está en la mira debido a sus problemas físicos, porque está condicionado en sus desplazamientos. Sin embargo, sigue siendo el mismo líder grupal de siempre.

Los futbolistas así lo entienden y lo respaldan incondicionalmente. No hace falta que se pare en medio de la cancha. Ni siquiera que esté de pie al borde del campo de juego en los partidos.

"Ferguson muchas veces ni iba a los entrenamientos", declaró en alguna oportunidad Diego Forlán, recordando su pasaje por el Manchester United de Inglaterra.

Los rumores crecieron después de la falsa performance de Uruguay en la Copa América Centenario.

Los malos resultados ambientaron esa "bola" de la que habló el maestro y con el correr de los días se empezó a "inflar".

Que sigue. Que no sigue. Que renuncia. Que se queda. Que esto o aquello.

Nada más lejos de la realidad: Tabárez está fuerte y con muchas ganas, planifica lo que se viene. Mira, observa, supervisa, repasa todos los detalles y continúa en contacto con todos.

Los futbolistas lo apoyan. Lo han dicho y lo han demostrado dentro y fuera del campo de juego.

Su grupo de colaboradores lo apuntala como siempre. El profesor José Herrera, Celso Otero, Mario Rebollo y Eduardo Belza suman y se ocupan de sus respectivas funciones.

"Nada fue fácil y eso es lo que le da más valor a los logros", dijo en más de una oportunidad el propio Tabárez, mucho antes de llegar a ser lo que es.

"Tenemos que hacer hincapié en salir de estos momentos difíciles. Mantener el grupo unido, respeto, compromiso, aún en la derrota. Los resultados llevan a reflexionar, a la crítica", sostuvo el maestro tras la temprana eliminación en la Copa de Estados Unidos.

"El camino es la recompensa" y él lo sabe mejor que nadie. Está muy fuerte, con ganas, y tiene el apoyo (incondicional) de todos.

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