PEÑAROL

5 razones para pedir al "Tony"

Julio de 2015. Las puertas de Los Aromos se abrieron de par en par. Era el inicio de una nueva temporada. Sin el ‘Tony’ Pacheco en el plantel, ni en cancha. El Campeonato Uruguayo fue su despedida (sin saberlo) porque no se le renovó contrato después de una decisión unánime adoptada en el Consejo Directivo de Peñarol.

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Antonio Pacheco. Foto: Archivo El País

JOSÉ MASTANDREA

Un nuevo plantel aparecía en escena, y con ese devenir pasional de los hinchas, el aurinegro dejaba ir a su último gran ídolo, casi en puntas de pie.

Hoy, a las puertas de un nuevo clásico, muchos lo extrañan. Añoran su presencia porque Pacheco era un jugador clásico, de esos que no fallan y siempre responden. Desequilibrante, y de incidencia en propios y extraños.

¿Qué le podía aportar el ‘Tony’ a este Peñarol con Forlán de compañero? ¿Tendría un lugar en el equipo que para habitualmente Pablo Bengoechea? ¿Podria ser carta de triunfo desde el banco de relevos? ¿O sería el socio de Diego Forlán en el once titular del domingo? Preguntas y más preguntas tras el alejamiento del ‘Tony’.

Va a ser extraño no verlo salir del túnel, ni ve en cancha la casaca número ‘8’, la del capitán de los últimos tiempos.

Peñarol, el mismo que trepó hasta llegar a lo más alto de la tabla en las últimas fechas, tuvo altibajos.

En muchos partidos acusó la falta de fútbol, de juego colectivo, y hasta el propio entrenador reconoció que el equipo ‘está lejos de lo que uno pretende’.

¿Pacheco le hubiese dado más fútbol o no? ¿Hoy sería carta de triunfo en el plantel de Bengoechea?

Que el aurinegro perdió a un referente (fuera y dentro del campo de juego) no hay dudas.

Habrá que ver qué sucede el fin de semana. Cómo le va a Peñarol en el clásico. Si el resultado le es favorable, seguramente, serán menos lo que extrañen al ‘Tony’ en cancha, pero si pierde, otra vez rondará el fantasma de Pacheco a lo largo y ancho de la Ámsterdam. Es que el ‘Tony’ ya no está.

CLASE - TOQUE DE DISTINCIÓN

Si algo caracterizó siempre a Pacheco, fue su clase. Desde los inicios se mostró como un jugador diferente, que estaba adelantado a los demás, que se anticipaba a las jugadas. Su pasaje por el fútbol europeo lo mejoró en ubicación y rendimiento. Hasta el último día, no perdió su sello de calidad.

PEGADA - PASES Y TIROS LIBRES

Con el ‘Tony’, Bengoechea hubiese tenido un gran ejecutante de pelotas paradas. No sólo en tiros de esquina, sino también, en tiros libres. Pacheco mantuvo su pegada intacta y había dejado su marca en muchos duelos clásicos. Pero esa pegada también era de pases-gol, de generación de paredes y habilitaciones a sus compañeros.

EXPERIENCIA - REFERENTE, DEL CLUB

El plantel aurinegro tiene hombres de experiencia, pero él aportaba la suya dentro y fuera de cancha. Era un referente. De los que recibía a los juveniles en el plantel principal y les hablaba del significado de jugar en Peñarol. Como se dice, un jugador ‘de la casa’. Y en cancha, pesaba como pocos.

PERSONALIDAD - CON LA MOCHILA

Antonio Pacheco siempre cargó con la mochila del grande al hombro. Asumió su responsabilidad desde muy joven y no eludió el desafío. Era fundamental, le quitaba el peso de los clásicos a los demás. Todas las miradas caían sobre el ‘8’ de los aurinegros. Y siempre dio la cara. En las buenas y en las malas.

GOL - JUGADOR CLÁSICO

Sin el ‘Tony’, Peñarol perdió un gran ejecutante, pero también un hombre-gol clásicos. Era letal cuando pisaba el área, y tuvo siempre la condición indispensable de jugador de equipo grande: hacía goles determinantes. Se fue con un récord bajo el brazo, el de haber jugados más clásicos con la casaca de Peñarol

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