COPA LIBERTADORES

Quedó manchada: anótenle la derrota a todos

Insólito: arrancaron del continente la definición más preciada.

Foto: Reuters
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Anótenle la derrota a la Conmebol. Que sus dirigentes tengan en su cuenta negativa, y que no se olvide nunca más, el grito de auxilio con el que solicitaron la ayuda de Europa. Por incapacidad, falta de autoridad o vaya saber qué otras razones no sabían qué hacer con la final de River y Boca y la entregaron. Arrancaron de las entrañas del continente la definición más preciada.

Anótenle la derrota a los responsables de las fuerzas de seguridad de la Argentina. A la Prefectura, a la Policía de la Ciudad, al ministro de Seguridad de Buenos Aires -terminó renunciando-, a la ministra de Seguridad de la Nación -sigue en funciones- porque les cabe la gran responsabilidad del fracaso rotundo del operativo que organizaron y ejecutaron en las afueras del Monumental de Núñez. Fue tan desastroso lo que hicieron que, sencillamente, parece que lo hubiesen realizado adrede.

Anótenle la derrota a la dirigencia de River. Y a la de Boca. Los Millonarios demostraron ser sordos y ciegos. En los días previos en las redes sociales ya se anunciaba que algo podía pasar y hasta hubo periodistas que se encargan de realizar un seguimiento especial al proceder de las barras bravas que auguraban lo que terminó sucediendo. Los Xeneizes, por las razones que fuera, terminaron traicionando un pacto de caballeros, al que se llegó por la buena voluntad de River. ¿Qué hubiese pasado si los jugadores de Marcelo Gallardo entraban a la cancha dispuestos a jugar? Fácil de responder: River era campeón el sábado 24 y en el Monumental.

Anótenle la derrota a la Argentina y a su presidente Mauricio Macri. Un país rendido a los violentos, cuyo poder parece tener ramificaciones asombrosas. Dirigentes, políticos, autoridades policiales, todos están bajo sospecha de estar ligados a esa raza de “mercaderes y banqueros” que se hacen llamar hinchas, pero que en realidad viven del fútbol.

QUERÍA VISITANTES. ¿Y Macri? Hoy resuena hasta como una burla su intención de jugar las dos finales entre Boca y River con la afición del visitante dentro del escenario. O pecó de ingenuo o simplemente cree vivir en un mundo irreal. Pero no se quedó ahí. También perdió en las acciones políticas que emprendió para evitar que terminaran sacándole a su Argentina la final. Ni Alejandro Domínguez ni Gianni Infantino respondieron positivamente a su petitorio. Fracaso de punta a punta.

Anótenle la derrota a Uruguay y Paraguay. ¿Por qué? Porque también perdieron con el mensaje de ineptitud remitido al mundo por Conmebol. ¿De qué manera se podrá convencer a otros países que en Sudamérica es viable organizar un Mundial cuando no fue posible albergar sin riesgos para la afición y sus protagonistas un único partido?

Qué argumentos podrán esgrimirse para hacer ver que Argentina, que en esa triple candidatura de 2030 cargará con ocho sedes mundialistas, tendrá un país más organizado y sin la turba que es capaz de provocar el caos que se le antoja.

Anótenle la derrota a los futbolistas, o sus agremiaciones. A los entrenadores, o sus organizaciones. Dónde quedaron sus voces de defensa del continente.

Y sí, también anótenle la derrota al periodismo. Entramos todos (me incluyo). Por hablar de una final del mundo y cargar de emoción y presión a algo que realmente no lo necesitaba.

América toda, en realidad, termina manchando la riqueza de su historia. La Copa de clubes más querida en el continente por los grandes duelos entregados, por la grandeza de los jugadores que la disputaron, ahora se va a jugar a miles de kilómetros de distancia. Es allá, bien lejos, con un clima europeo, con más afición europea que sudamericana.

Mancha más grande imposible. Es la verdad. Porque tampoco se puede olvidar un hecho significativo y representativo de la historia del continente. Aquí, en esta parte del mundo se decidió bautizar a la gran competencia de clubes con un nombre que homenajeara a los grandes héroes que lideraron la liberación de la administración española.

LINDA FECHA. Y es realmente una paradoja poco creíble que la final de la Libertadores vaya a disputarse justamente a España. Con el agravante que, además, este cotejo decisivo fue fijado para el 9 de diciembre, fecha en la que se conmemora la Batalla de Ayacucho. Ese día, en 1824 y en Perú, con la victoria militar llegó el final definitivo para el dominio administrativo español en Sudamérica.

Por todo esto, lo que pueden ir pensando Alejandro Domínguez y sus compañeros es en empezar a buscar otro nombre para la Copa, porque está claro que a la Libertadores le cortaron el piso o le pusieron orejas a sus costados. Tanto es lo que deseaban imitar a la Champions que la terminaron llevando al Santiago Bernabéu.

Las voces.

Dani Alves: “Jugar un Boca-River fuera de Sudamérica es la vergüenza más grande que he visto como jugador de fútbol. Las personas que no han tenido nada que ver con lo sucedido tienen que pagar por lo que hicieron los maleducados”, expresó el brasileño Dani Alves, hoy jugador del PSG.

Diego Maradona: Un durísimo Diego Maradona también fustigó a la Conmebol: “Me pregunto por qué no juegan en la cancha de Vélez. Son la lacra del fútbol. Yo quiero decirle a Domínguez qué carajo tengo que ver yo y mi familia para ver este partido en Madrid. ¿Qué se piensan, que somos todos Macri?”.

José Luis Chilavert: “Sr Daniel Angelici de Boca y Rodolfo D’Onofrio de River No pueden jugar la final en Europa, defiendan la Copa Libertadores de America, es el orgullo del futbol sudamericano. Al final van a ser los payasos del circo, liderado por la Corrupbol de Dominguez. Sean serios”, escribió José Luis Chilavert.

Antonio Alzamendi: El exfutbolista Antonio Alzamendi escribió en su cuenta de Twitter: “Sé que toda Sudamérica está dolida. Pero me hago una pregunta en mi ignorancia. Pregunto: ¿Nadie de Dirigentes, gremios futbolísticos, entrenadores van a decir o reclamar algo de este robo a nuestra Copa Libertadores?”.

Javier Castrilli: Antes de la decisión, el ex árbitro escribió en Twitter: “Conmebol cometería un error político garrafal en la vida institucional de la FIFA... Entregarle la final a Europa demostraría una torpeza supina... Jamás Europa incurriría en semejante despropósito... MÍOPES... INEPTOS...”

Santiago Solari: “Por un lado es un honor para el madridismo recibir el clásico del fútbol argentino. Ojalá que ayude a ponerle un buen cierre a esta final. Pero puedo dejar de aludir a las causas que traen este partido y que se tenga que jugar a un océano de distancia. Ha roto muchos corazones lo que sucedió”, afirmó.

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