FÚTBOL Y PANDEMIA

Cuando el tiempo que queda para jugar se acorta

Saber cómo será el regreso tras la pandemia genera ansiedad en los jugadores que rondan los 35 años: Juan Manuel Olivera, Álvaro Navarro, Ignacio Pallas y Álvaro Fernández, cuentan lo que sienten.

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Practicando. El defensa de Fénix, Ignacio Pallas y su hijo mayor Juan Manuel se divierten entrenando en el jardín de su casa. 

Saber cómo se volverá tras la cuarentena es una gran incertidumbre para los futbolistas. Es que nunca vivieron un período sin actividad tan largo como este y que no tiene, tampoco, fecha de finalización. La incógnita es aún mayor para los que pasan los 35 años y tienen sobre sus hombros extensos recorridos.

Saben que van a seguir jugando, pero viven momentos de ansiedad y se preguntan cómo será volver. Y sienten que el tiempo que les resta corriendo atrás de la pelota se achica por la pandemia.

Seguramente, los mayores se toman el entrenamiento con más responsabilidad que los veinteañeros, porque saben que lo necesitan más que ellos. Pero también son conscientes que no hay trabajos físicos, de fuerza, cintas y elípticas que puedan igualar a los entrenamientos en sus equipos. El fútbol es mucho más que eso y la falta de ritmo les puede jugar una mala pasada cuando llegue la hora de volver.

Juan Manuel Olivera (38) había arrancado muy bien la temporada en River Plate. Sumando minutos y haciendo goles en la Copa Sudamericana. “Hay días en que cuesta bastante entrenar, más ahora que vino el frío y la lluvia. Pero después de unos mates se arranca”, contó el delantero. Los futbolistas de River Plate reciben cada noche los trabajos para realizar al otro día que les manda el preparador físico Sebastián Avellino.

“Después de los 35 cuesta más, pasa en las vacaciones. Por eso yo trato de no quedarme quieto nunca, y aunque tenga el día libre salgo a andar en bicicleta o algo. Y esto es peor porque es largo y no hay fecha de arranque. En ese sentido es complicado. No ves la luz al final del túnel”, agregó JM19 quien cuenta con la ayuda de su hijo mayor para entrenar. Santino tiene once años y es arquero en el Playa Honda.

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Juan Manuel Olivera con sus hijos Santino, de once años  y Josefina de cuatro. El mayor no siguió los pasos de su padre: es arquero.

“Siento que me están robando los últimos momentos que me quedan de fútbol, y da rabia, molesta, pero como se trata de la salud hay que ser responsable”, culminó Olivera.

CHINO. Álvaro Navarro se preparaba para participar en el encuentro por Zoom que todo el grupo de Defensor Sporting tiene con el preparador físico para entrenar. “Me preocupa porque yo tuve dos roturas del tendón de Aquiles y me perdí un año y ahora son tres o cuatro meses más. Se me va acortando el tiempo que me queda de fútbol. Y la ansiedad crece”, admitió el “Chino”, quien cumplió los 35 en enero pasado.

El goleador violeta sabe además que debe estar bien para competir con sus compañeros de equipo, algunos casi adolescentes. “Va en el profesionalismo de cada uno. Hay que entrenar a diario para estar al 100% y volver bien porque el ritmo que tienen los gurises es tremendo. Y a mí me gusta jugar y hacer goles, no estar para rellenar el plantel”, aseguró.

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El "Chino" Álvaro Navarro sabe que tiene que estar bien y trabaja en la elíptica.
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Los violetas cobran los complementos

Los futbolistas de Defensor Sporting fueron de los primeros en ir al seguro de paro, pero el club les paga los complementos. Los futbolistas se saben privilegiados en comparación con muchos de sus colegas. “El club está haciendo un esfuerzo grande para pagarnos, ¿pero hasta cuándo?”, se preguntó Álvaro Navarro. “Si pasan varios meses, esto se va a complicar porque el club esta cerrado para los socios”, reconoció el “Chino”, quien por las mañanas está pendiente de los clases por Zoom que tienen su hijos Lautaro, Ludmila y Luana. Luego le toca usarlo él para entrenar con sus compañeros.

NACHO. Ignacio Pallas regresó al Uruguay tras tres temporadas en el exterior y cuando se había puesto a punto en Fénix, se paralizó la actividad. “Venía de un tiempo sin jugar y me costó la pretemporada. El arranque siempre me cuesta y más ahora con este parate largo. Uno lo compara con las vacaciones, pero nada que ver porque en la licencia vos salís a correr y hacés otros trabajos, mientras que ahora no salimos de casa y sólo hacemos tareas de mantenimiento y fuerza”, dijo “Nacho”.

“Cuando volví lo hice con la idea de que era lo último de mi carrera, pero no tengo decidido hasta cuándo voy a jugar. Lo quiero ir viendo, pero con esto... se complica un poco. Ojalá me pase lo mismo que en la pretemporada, que al principio me costó pero después, en los partidos, me sentí muy bien”, se ilusionó el defensa, quien cumplió los 37 años en enero pasado.

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Seguro: no a todos les corresponde

A la incertidumbre sobre el regreso al fútbol se suma lo económico. Los futbolistas de Fénix fueron al seguro de paro el 6 de abril, pero a varios de ellos que recién habían llegado al club no les correspondería porque no tienen la antiguedad necesaria. Uno es Ignacio Pallas. “Estamos en conversaciones por esos temas. Hay diferentes situaciones. Y se están moviendo tanto en la AUF como en el BPS. Porque hay jugadores que aportaron hasta el año pasado en un club y ahora pasaron a otro. Tampoco sabemos si el club va a pagar los complementos a los que les corresponde el seguro”, explicó el capitán albivioleta..

Álvaro Fernández (34) reconoció que cada año cuesta un poquito más la pretemporada, pero aún ve lejano el retiro.

“Lo que siento es la ansiedad lógica por no poder entrenar con el grupo en el día a día ni jugar partidos”, afirmó el volante de Plaza Colonia, que vive en una chacra a un kilómetro y medio de Carmelo y no sufre la falta de espacio para entrenar. Tiene una cancha de fútbol que comparte con sus hijos Valentino, de nueve años, y Francesco, de siete.

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Chacra. Álvaro Fernández junto a sus hijos: Valentino y Francesco, en Carmelo donde viven.
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Plaza: ayer debutaron entrenando por Zoom

Plaza Colonia debutó ayer por la tarde entrenando por Zoom con todos los futbolistas. “Hasta ahora hacíamos trabajos individuales que nos marcaba el profe, pero ayer entrenamos por primera vez por Zoom con todo el grupo”, contó el “Flaco” Fernández. “Estuvo muy bueno, fue como reencontrarse con los compañeros porque una de las cosas que más se extraña es el día a día con el plantel”, agregó el volante, que vistió 15 camisetas a lo largo de su carrera. Algunas en dos oportunidades, como la de Nacional y las del Seattle Sounders y Chicago Fire de la MLS. Además de la celeste de la selección.

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