COPA LIBERTADORES

Punto de quiebre: Tucumán

Peñarol se juega mucho más que tres puntos en este partido: es una prueba de carácter para tomar aire.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Duelo. Peñarol viene de perder en Bolivia; Tucumán de empatar en casa con Palmeiras.

Este es un partido de esos que puede marcar el semestre y determinar para qué está parado Peñarol. Después del triunfo ante Wanderers, con la mejor exposición futbolística en todo un año, el mirasol entró en crisis en tan solo una semana: cayó goleado inesperadamente en Cochabamba y volvió a ceder terreno en el torneo local.

Por eso, el encuentro de esta noche ante Atlético Tucumán puede marcar un quiebre: para bien o para mal. Para demostrar que está vivo y tiene con qué hacer frente o para empezar a ver la clasificación a los octavos de final como una utopía.

Basado en los errores defensivos que cometió en estos últimos dos juegos, donde se vio un equipo desbalanceado, Leonardo Ramos buscará conseguir equilibrio agregando un batallador a la mitad de la cancha: Marcel Novick.

En la vereda de enfrente, Atlético Tucumán, un equipo que llega con viento en la camiseta después de haber pasado dos fases y asombrado al continente con su entrega en situaciones límites: venció a El Nacional en la altura de Quito, con las camisetas de la selección argentina sub 20, luego de no haber podido tomar el vuelo.

Por historia, Peñarol es Goliat y Tucumán es David, pero las realidades de uno y otro plantean un panorama bastante parejo.

Con el empuje de su gente, Peñarol intentará conseguir un triunfo que lo reposicione en la tabla de cara a lo que viene y lo más importante: que le genere un envión anímico para despegar.

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