PEÑAROL

Una prueba de carácter

El futuro de Peñarol se mide por las reacciones del técnico y la hinchada.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pacheco. Al “Tony” le quedó la posibilidad de ejecutar un penal y no la desperdició. Puso el 2-0 y la tranquilidad.

Fue singular, cuando no extraño: buena parte de la hinchada de Peñarol ya estaba en el Centenario en el momento que Fagúndez hizo el gol que, aparte de impedir que el descenso de Tacuarembó quedara sellado en la pasada jornada, le abrió a Peñarol la venturosa chance de volver a ser el único líder del Torneo Clausura en caso de que venciera a un rival como Rampla, que parecía ganable; sin embargo, no hubo exteriorizaciones de ningún tipo, ni siquiera susurros de esperanza por la oportunidad que se presentaba.

Acaso, más que por falta de fe en el equipo, pues el hincha es optimista por naturaleza, a despecho de cualquier análisis, debe haber sido por lo que masculló un consejero aurinegro al término del primer tiempo en el palco: "Todo nos cuesta mucho, no hay caso".

Sí. Tanto, al fin y al cabo, que ahora que Peñarol volvió a agarrar la posta que precisa llevar hasta la meta de la conquista del Torneo Clausura después de dejar atrás a cuatro rivales, entre los cuales está el tradicional adversario (ver página 7), hay pasajes en los que deja la sensación de que "no le entran ni las balas"; como que no se conmueve, y no juega nervioso ni apurado aunque —tal cual pasó ayer— no consiga vulnerar a ese rival supuestamente ganable como Rampla.

Por ahí, quizá, sea un aspecto positivo que, como también se vio en la víspera, el que más se desespera y gesticula es Bengoechea al costado de la cancha; pero —a la distancia— también parece como si al equipo le faltara alguien capaz de cargarlo a su espalda para encontrar el camino deseado.

Eso no es el buen pie de Pacheco para distribuir la pelota en procura de abrir espacios por dónde llegar al arco contrario; tampoco la clase de Zalayeta para resolver jugadas como la del primer gol, cuya importancia y dificultad para anotarlo se hicieron palpables por la forma cómo lo festejaron los titulares junto a los suplentes que salieron desde el banco a abrazarlos; y no es la confianza en sí mismo que revela el "Japo" al querer siempre la pelota, sin que le queme la responsabilidad de tener que hacer algo más que trasladarla.

El capitán, el atacante y el volante son, en definitiva, tres referentes futbolísticos, como lo prueba una circunstancia de orden casi estadístico: el entrenador sólo saca a los dos primeros, pese a sus edades, para cerrar un partido, o si ya está cerrado, pero si sigue abierto —y complicado— los deja en la cancha; pero a Peñarol le falta un "patrón de estancia", que lleve al resto de la mano. Dentro de los 90 y a lo largo de la cuatro fechas que restan para el final del Torneo Clausura, donde parece tener el fixture menos "pesado" (ver página 7) entre los cinco equipos que aún tienen chance reales de ganarlo.

Después de todo, Peñarol dejó puntos con Danubio, pero también con Tacuarembó y Sud América; por lo que ahora estos cuatro partidos que tiene por delante contra Nacional, Rentistas, Fénix y Racing parecen representar, más que finales, otras tantas pruebas de carácter.

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