EN EL PALADINO

Un gol de Lemmo en los segundos finales le dio el triunfo a Progreso

Cuando estaba a punto de finalizar el partido, porque quedaban nada más que segundos de los cinco minutos de prórroga entregados por Leodán González, un cabezazo le dio a los Gauchos los tres puntos en juego ante Fénix

Progreso se impuso en la hora
Progreso se impuso en la hora. Foto: Francisco Flores

Venía bárbaro, de verdad. Fénix había logrado recomponerse de la mala decisión que había tomado Leodán González, al expulsar a los 11 minutos de juego al zaguero Andrés Barboza. El partido, además, había convertido en figuras a los dos arqueros, demostrando que la diferencia de hombres en la cancha no se sentía.

Si se quiere, hasta había sido más determinante el papel de Sebastián Fuentes, guardameta de Progreso, que el papel que había tenido Darío Denis, el 1 de Fénix. Pero, siempre hay uno para explicar por qué no terminó el partido con el resultado que se podía visualizar, unos segundos de enojo terminaron siendo perjudiciales.

Escasos segundos separaban al partido del pitazo final, ya morían los cinco minutos de prórroga que había otorgado el juez. Denis ya había tenido dos buenas atajadas más para confirmar su gran jornada. Pero se vino la oscuridad en la soleada mañana del Paladino para el albivioleta y toda la fiesta para los Gauchos, que recién ahí pudieron levantar los brazos para celebrar los tres puntos.

El enojo arrancó con Juan Ramón Carrasco tomando la decisión de retirarse de la cancha porque Leodán González había frenado un contragolpe de su equipo, tras una falta de Gastón Colman a Maximiliano Cantera. Y, a lo mejor, eso generó las distracciones que permitieron que una pelota que cayó en el área, que rebotó dos veces, que volvió a tener hasta una pierna de Darío Denis para evitar el gol,  terminó yendo hacia el lugar en el que se encontraba en soledad Ignacio Lemmo.

Gol, fiesta en La Teja y frustración en Capurro. En un partido que, a juzgar por lo que había ido ocurriendo en el trámite hubiese sido bien justo que terminara en igualdad. Sobre todo por la gran jornada que tuvieron los dos arqueros, quienes se fueron intercambiando el papel principal del juego de acuerdo a lo que se iba dando en el campo.

Las situaciones de gol estuvieron. Y si el partido llegó hasta esos segundos finales con una paridad en cero tanto por bando ello obedeció de manera exclusiva a los vuelos de Fuentes y Denis, a las manos y los pies que pusieron de manera increíble para ahogar lo que parecía cantado iba a terminar sucediendo.

la roja

Leodán González se apresuró

Que quede bien claro, hubo una jugada que pudo terminar marcando de manera más contundente el trámite de partido, algo que finalmente no sucedió por los cambios que realizó Juan Ramón Carrasco y por el crecimiento individual y colectivo que tuvo Fénix, que en grandes pasajes de la segunda mitad fue el gran protagonista del juego.

La acción que sí marcó un cambio de control en la primera mitad fue la que involucró a Leodán González, Andrés Barboza y Mauricio Loffreda. Iban 11 minutos de juego, el zaguero se elevó para cabecear y con su brazo golpeó la cara del lateral y capitán de los Guachos. El contacto, entonces, existió. Lo que no hubo fue una falta agresiva, ni siquiera una extensión del brazo como para tomar fuerza e impactar con el codo.

El juez apeló a la roja directa, cuando debió castigar la acción con una tarjeta amarilla, como lo hizo poco después en esa misma mitad con Rodrigo Abascal, quien cometió una infracción similar ante Gastón Colman.

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