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El primo de la Copa

Wanderers pudo haber ganado. Pudo… y esa es la pena, al fin y al cabo: estuvo a 8’ -considerando los 4’ de descuentos- de lograr un triunfo resonante, aunque en realidad -sobre todo porque Racing no bajó nunca los brazos- el empate resultó justo y estuvo acorde a lo que fue el trámite; parejo, de ida y vuelta, con pasajes de dominio territorial alternado por ambas partes, y con dos arqueros que, cada uno en su momento, realizaron atajadas salvadoras que incidieron en el resultado.

Racing de Avellaneda no es Barcelona, claro. Tampoco, ya viniendo un poco más “abajo”, al tercer mundo del fútbol sudamericano, Inter, Boca o -por citar algunos ejemplos- Sao Paulo; pero, por poder de convocatoria, es uno de los grandes de la Argentina, y por su poderío futbolístico, uno de los buenos equipos del país vecino en los días actuales.

Pues bien, ese Racing -que buscó siempre, no bajó nunca los brazos y, por tanto, mereció el empate que logró en los minutos finales- terminó sacando a Bou, su atacante más peligroso, para poner a un zaguero enseguida que llegó a la igualdad con un cabezazo de Fernández, con la única meta de preservar un resultado que le dejó servida la mesa para la definición de la serie en la revancha en Buenos Aires.

Eso, al fin y al cabo, habla en forma positiva de Wanderers, que volvió a mostrar esa identidad familiar que une a este primo de la Copa con el otro que, con el mismo ADN futbolístico, pero más disipado, como se mostró ante Peñarol en el Centenario, acumula un magro puntaje en la actividad de cabotaje.

Esto es, Wanderers trató de salir y llegar jugando, incluso cuando ya estaba en ganancia, y pese a la presión que intentó hacer Racing en todo momento sobre el génesis de la progresión del locatario; y de ese modo, en el primer tiempo fabricó tres situaciones de riesgo, no definió bien en dos, y en la restante Saja impidió la caída de su arco, mientras que en el complemento -pasando a jugar con tres en la zaga, en lugar de cuatro, y poblando más el mediocampo- le hizo pesar futbolísticamente su localía a Racing.

Por eso es que los bohemios se pusieron en ventaja con el golazo muy bien concebido por Gastón Rodríguez y Albarracín, y concretado por un soberbio remate de Santos desde el borde del área, y aquella apuesta a la línea de tres en el fondo sirvió para que, sin que el equipo se metiera atrás, una de cinco neutralizara los embates de un rival que, perdidoso, entró a revitalizar su ataque.

Al final, entonces, llegó ese cabezazo de Fernández que, aunque parezca contradictorio, impuso justicia con lo que había sido el trámite, porque Burián también hizo atajadas clave, pero fue...una lástima. Es que faltaba poco, y el primo de la Copa volvió a dejar bien parada a la “familia Wanderers”, la de la pelota bien jugada, como lo mostró ese último cambio “respetuoso” que hizo Racing, para dejar servida la definición de la serie en su casa.


WANDERERS 1-1 RACING

Estadio: Gran Parque Central

Jueces: P. Cortez, E. De Carvalho y A. Rocha

Wanderers: L. Burián; A. Silva, G. Bueno, P. Lima (45' M. Rivas) , M. Olivera; S. Martínez, M. Santos, N. Albarracín (86' L. Reymundez), D. Riolfo, G. Rodríguez (68' J. Mascia) y S. Bellini. DT. A. Arias 

Racing: Saja; I. Pillud, N. Sánchez, P. Alvarado, L. Grimi; M. Acuña, E. Videla, F. Cerro, O. Romero (63' S. Nagüel); D. Milito (68' B. Fernández) y G. Bou (89' L. Lollo) DT: Diego Cocca.

Gol: 57' Santos (WAN) 87' B. Fernández (RAC

Amarillas:
22' N. Sánchez (RAC), 46' G. Bou (RAC), 52' F. Cerro (RAC), 53' M. Olivera (WAN), 56' L. Burián (WAN), 59' S. Bellini (WAN), 61' G. Rodríguez (WAN) 66' L. Grimi (RAC), 69' A. Silva (WAN) 75' G. Bueno (WAN) 79' P. Alvarado (RAC)

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