COPA LIBERTADORES

La primera vez, nunca se olvida...

El 9 de junio de 1971, Nacional empezaba a escribir su historia grande en la Copa Libertadores. La conquista, ante el imbatible Estudiantes de la Plata, fue sensacional, tras una definición extra en Lima. El tricolor lograba el título con un equipo formidable.

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Foto: nacional.com.uy

“Fueron partidos tremendos… verdaderas batallas campales, valía todo en esa época”. Las palabras de “Cacho” Blanco remueven el pasado, sacuden las páginas de la gloriosa historia de Nacional en la Copa Libertadores de América.

Hoy, 9 de junio, se cumplen 44 años de su primera conquista continental, una Copa que tuvo su trama, como casi todas.

Aquel equipo venía de frustración tras frustración. Vicecampeón de América en 1964, en 1967 y también en 1969, precisamente, ante Estudiantes de la Plata, el rival de turno en esa nueva final de 1971. El equipo argentino venía de ganar todo, orientado por Zubeldía y con un plantel duro, peleador, que tenía fama de “guapo” con Poletti en el arco, Malbernat, Pachamé, Carlos Salvador Bilardo, Madero, y la “Bruja” Verón, un delantero letal.

“Yo los conocía a todos. Había jugado en Gimnasia y Esgrima la Plata y sabía lo que eran en la cancha. Los tuve de rivales en la Argentina y los tenía otra vez, cara a cara en la Copa. Eran terribles”, recuerda Juan Masnik, uno de los héroes de Nacional en aquella Libertadores.
La primera final se disputó en La Plata, un reducto prácticamente inexpugnable. Fue el 26 de mayo, y Nacional perdió 1 a 0. “Pan comido”, dijeron los argentinos, y los diarios se hicieron eco de sus declaraciones: “Es más lindo dar la vuelta en el Centenario”, tiraron los jugadores de Estudiantes.

“Esa frase me quedó dando vueltas en la cabeza”, confiesa Masnik. Y en la revancha, tras un durísimo encuentro, Nacional termina ganando 1 a 0, precisamente, con gol del propio Masnik, a tres minutos del final, cuando todo parecía quedar en manos de los argentinos. Fue una locura. Porque el tricolor seguía con vida y obligaba a un tercer partido en cancha neutral.

“Me acuerdo que mis compañeros festejaban, y yo me quedé parado solo, en la mitad de la cancha, aplaudiendo a los de Estudiantes. Nadie entendía nada. Los esperé, y cuando pasaron por mi lado, les dije: ¿Y? no van a dar la vuelta… no era más lindo dar la vuelta en el Centenario?”. Me querían mnatar…”, rememora el zaguero, autor del tanto de la victoria.
Ese gol, aquel memorable triunfo llevó a un duelo extra en Lima, el 9 de junio. Una legión de hinchas se apostó en las tribunas del Estadio Nacional para ver la finalísima. Bajo el arbitraje del chileno Hormazábal, Estudiantes de la Plata iba por su “tetra” copero, y el tricolor por su primera vez.

Nacional fue más. Pero Estudiantes dio pelea de principio a fin. El primer gol del tricolor lo anotó Víctor Espárrago, y el segundo, ya para liquidar el pleito, Luis Artime, un goleador de raza, implacable. Por si fuera poco, Manga, el brasileño que custodiaba los tres palos de Nacional, contuvo un penal. Fue una noche soñada, esperada, inigualable.
Nacional venció 2 a 0, y conquistó su primera Copa. La Libertadores lo tendría como uno de sus hijos pródigos…

El equipo del “Pulpa” Etchamendy daba su vuelta olímpica bañado de gloria. Formó con Manga en el arco; Luis Ubiña, Atilio Ancheta, Juan Masnik y Juan C. Blanco; Víctor Espárrago, Julio Montero Castillo, Ildo Maneiro, Luis Cubilla, Luis Artime y Julio César Morales. En el complemento, ingresaron Juan Mujica por Maneiro y Juan C. Mamelli por Morales.

Pasaron 44 años…

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