JUVENTUD DE LAS PIEDRAS

La primera pelota: el futuro contador multiplica x3

Joaquín Zeballos volvió ayer al Parque Rodó donde le hizo un hat trick a Defensor Sporting en su segundo partido en la A, pero para ir a clase en facultad

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El Faro. Joaquín Zeballos en el edificio polifuncional, donde ayer tuvo clase en facultad de Economía. Foto: Francisco Flores. 

Quiso el destino que ayer Joaquín Zeballos (22), el autor de tres de los cuatro goles que Juventud de Las Piedras le hizo a Defensor Sporting en el 4-1, regresara al Parque Rodó. El delantero comenzó las clases en la Facultad de Economía, pero le tocó en el edificio polifuncional El Faro, ubicado justo atrás del Franzini.

“Fue una tarde soñada. Era mi primer partido en el Franzini, nunca había jugado contra Defensor Sporting. En realidad era mi segundo partido en la A, el segundo y medio porque me habían echado con Progreso y me perdí el juego contra Peñarol. Volví frente a Defensor y mejor no podía haber salido”, reconoció Joaquín media hora antes de entrar a clase.

“Uno siempre tiene confianza en lo personal y espera hacer un buen papel y marcar algún gol, pero nunca imaginé que la tarde saliera tan redonda. El equipo pudo sumar, que era importante, porque veníamos dejando muchos puntos. Y yo pude convertir mi primer hat trick profesional”, contó el joven nacido en Rocha, pero criado luego en Maldonado.

El árbitro del partido frente a los violetas, Federico Lovesio, aún no había terminado de pitar el final cuando Joaquín ya estaba a su lado para llevarse la pelota. “Mis compañeros me jorobaban. Me dio un poco de vergüenza, pero la tenía que pedir”, explicó quien a la hora de elegir se queda con el segundo de sus goles. “Como jugada fue el mejor, fue una buena asistencia de Diego (García) y un buen movimiento de Federico (Viñas) que me cortinó al ‘Coto’ Correa y me dejó pase libre para meterme derecho al área”.

Llegó a Juventud de Las Piedras el año pasado, procedente de Huracán del Paso de la Arena. Allí recaló cuando se vino a Montevideo buscando los minutos que le faltaban en Deportivo Maldonado.

“Habíamos perdido la categoría, de la B a la C, y fue un golpe muy duro. Cuando descendimos me fui para Juventud, donde conseguí lo que había salido a buscar: minutos y ritmo para empezar a tener confianza. Quería jugar, como cualquier futbolista. Y no sólo lo conseguí, sino que lo coronamos con un ascenso”, explicó sobre su corta carrera.

MINUTOS. Hizo el baby fútbol en El Tanque de su Castillos natal, pero a los 13 años se mudó junto a su madre y su hermana para Maldonado. Allí hizo todas las formativas en Deportivo. Ya estaba en Primera y faltando cuatro meses para terminar su contrato lo rescindió para venirse a la capital. “Había tenido buenos rendimientos y oportunidades en Deportivo, con una buena cantidad de goles para la edad que tenía, pero en el último período no tuve la continuidad que esperaba y decidí rescindir para ir a buscar a otro lugar, aunque fuera menos tanto en lo económico como en infraestructura, como Huracán, pero en busca de minutos que es lo que necesitaba para probarme. Estaba en una edad en que precisaba jugar y definir qué iba a ser. Necesitaba sentirme jugador y prioricé lo deportivo sobre lo económico o la comodidad de estar en Maldonado con la familia”.

Salvo un partido en que lo pusieron de lateral, ya desde chico supo que lo suyo era la ofensiva. “Siempre me gustó jugar arriba y no me movió nada ni nadie. Soy un 9 al que le gusta moverse por el centro del ataque, capaz que no tan posicional. Trato de aprovechar los espacios, sobre todo porque nosotros jugamos con doble 9 y el otro, que es Federico Laens, es más posicional. Yo me muevo más a los huecos que puede dejar él. Aunque si tengo que jugar más como 9 pivotaedor también lo puedo hacer, pero lo que me queda más cómodo es tener un poco más de movilidad”, se definió.

La carrera se la toma con calma. Prefiere hacer pocas materias por año, pero salvarlas. El fútbol es hoy su prioridad. “Yo había arrancado la carrera en Maldonado. Mi familia y yo estábamos convencidos que tenía que seguir estudiando. No había muchas posibilidades de educación terciaria y una de las que se estaba incorporando era la de contador. Y no me disgustaba. Además, tenía un año más de contrato en Deportivo y me tenía que quedar. Cuando me vine a Montevideo, que fue netamente por el fútbol, pedí el pase para inscribirme en segundo. El estudio es como una segunda opción y la posibilidad de poner la cabeza en otro lado y no estar pensando siempre en el fútbol”, aclaró.

“Por suerte ahora entro a clase y nadie me conoce, salvo que haya algún hincha de Defensor. Je”, bromeó el admirador de Luis Suárez, quien sueña con llegar algún día a las grandes ligas. “Hoy mi objetivo es Juventud, mantener al equipo en la A y hacer una buena campaña en lo personal. Y si puedo, llegar algún día a un lugar más prestigioso”.

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Parque Rodó. Ayer volvió al lugar donde el sábado hizo tres goles. Foto: Francisco Flores.
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Sus inicios fueron en Pocitos

Cuando llegó a Montevideo vivió seis meses en unas piezas que se alquilaban en Pocitos. “La zona era lo mejor. Estaba bien cerca de la rambla. Además, había que ver si me adaptaba a vivir solo, a Montevideo y al fútbol. Nunca había salido de Maldonado. Luego me pude mudar a un apartamento a medias con un compañero”, dijo quien en sus inicios capitalinos contó con la ayuda de su representante, Federico Pamparatto. “Me ayudaban con el alquiler y yo me arreglaba con mi plata, con lo que había ahorrado en Deportivo y el sueldo de Huracán. Traté de independizarme de mi madre, aunque ella siempre está dispuesta a ayudarme”, contó sobre Mariela, una maestra que en verano trabaja en el restaurante familiar en el Polonio. “He pasado muchos veranos de mi vida en el Cabo”.
Aunque sus padres se separaron cuando tenía 6 años, y su padre Alejandro sigue en Rocha, están siempre en contacto. “Es uno de mis psicólogos en el tema fútbol”.

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Estratega. Álvaro Fuete y su visión sobre Zeballos. Foto: Gerardo Pérez. 
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La visión de Álvaro Fuerte

“Llegó el año pasado a principios de año. Habíamos visto buenos partidos suyos y sus características podían ser muy útiles para nosotros. Averiguamos cómo era como persona, que es uno de los énfasis que ponemos. Buscamos valores de compañerismo para fortalecer al equipo. Y en ese aspecto es muy bueno y eso se agrega a sus características deportivas. Se acopló muy bien, es un jugador sumamente solidario para el desgaste colectivo; insistente en cada acción. Trata siempre de cubrir espacios y se brinda por entero al esfuerzo colectivo. Y tiene un olfato goleador que es fundamental para un delantero de área. Es persistente para mejorar algunas de sus características, muchas veces nos pide para quedarse a hacer trabajos de definición. Está mejorando mucho su juego de espaldas al arco. Esto de los tres goles es totalmente merecido por su superación diaria. No ha llegado a su techo, pero ya está dando muestras de su potencial y su calidad”, dijo el entrenador de Juventud de Las Piedras, Álvaro Fuerte. 

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