BOSTON RIVER

Es de Primera: Martín García en Boston River


Tato se enfrenta al desafío de dirigir en el fútbol grande en Uruguay
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Tato
Entrenador. Martín García tiene 43 años, casi los mismos que Sebastián Abreu y Diego Scotti a quienes dirige en Boston River. Foto: Marcelo Bonjour. 

Martín García lleva dos días al frente de Boston River. Será la primera experiencia de Tato dirigiendo Primera División en Uruguay. Y está muy entusiasmado. “Es un gran desafío. Tengo una gran ilusión por trabajar en un equipo lindo como Boston River. Estamos en una situación rara, cerquita del descenso, pero también cerca de una copa internacional y a eso vamos a apuntar. Es lo que hablamos esta mañana con los muchachos”, dijo a Ovación.

La propuesta de Boston River no lo sorprendió, pues incluso su nombre fue manejado en Peñarol antes de Diego López. “Tuve un par de reuniones con los directivos, seguramente por mi trabajo en juveniles, por mi manera de ser y por mi paso por el club como futbolista. Luego la directiva se volcó por Diego y me alegro porque le ha ido bien. Con el cariño que le tengo a Peñarol siempre le deseo lo mejor”, reconoció quien es férreo defensor del fútbol uruguayo.

“Hoy es muy lindo estar en el ruedo, en Primera División y en mi país. Y en una liga que es muy competitiva y que la ve todo el mundo porque somos exportadores de futbolistas. Es una liga importante, aunque a veces se la desprestigia”, afirmó, aunque tuvo que admitir que cuando los clubes salen a competir afuera son superados. “Es un tema para analizar con tiempo. Creo que no podemos estar tan lejos, pero las estadísticas muestran lo contrario. Soy hincha del jugador uruguayo y de los profesionales uruguayos. Uno que ha estado afuera sabe que todos miran para este lado”.

JUVENILES. A pesar de que está identificado con los juveniles, porque le fue muy bien en los tres años que trabajó en las formativas aurinegras (también lo hizo en Bella Vista y Danubio), siempre quiso entrenar en Primera. “Me inicié como técnico en Paraguay, estudié allá cuando me retiré. Y al poco tiempo ya estaba dirigiendo en Primera. Hice la escalera al revés. No arranqué de abajo, pero son situaciones que se presentan. Todo es aprendizaje. Luego cuando volví a Uruguay el pasaje por juveniles fue también un gran aprendizaje para mí. Lo bueno que tiene el juvenil es que a cortito plazo vas viendo su superación y su maduración. Primera División es otra cosa porque el jugador ya está formado y hay otros intereses. Pero mi cabeza siempre estuvo en dirigir en Primera División”.

Un técnico equilibrado

Foto: Real España
En Honduras le dieron ganas de tirarse a barrer“Se juega con una pelota sola: o la tenés vos o la tiene el rival. La dinámica es mucha hoy y hay que tener cierto equilibrio. Hay que empezar a defender con los de arriba. Al futbolista tenés que darle confianza y esa es una de mis virtudes. El responsable siempre voy a ser yo”, afirmó quien es un DT muy pasional. “En Honduras, con el Real España que salimos campeones, en la final sentí que nos habían robado un par de penales, entonces me dieron ganas de tirarme a barrer a los pies cuando pasaban cerca”.

Aunque ya ha jugado contra Peñarol como futbolista y hasta lo eliminó de una copa, no niega que sentirá un cosquilleo especial cuando lo enfrente en el Clausura. “Con los Pumas de México me tocó eliminarlo de una Libertadores. Pero es de público conocimiento el amor que le tengo a Peñarol. De todas maneras, hoy estoy en Boston River, el que me abrió las puertas y le estoy muy agradecido por la confianza que demostró tener en nuestro trabajo”, explicó y pasó a contar lo que encontró en Boston: “Un grupo espectacular, con una mixtura de gente con un recorrido tremendo como Scotti, Abreu, Amado y Valdez y una camada de jóvenes que tiene unas ganas tremendas. El grupo está con ganas de levantar. En los tres partidos del Intermedio no se ha ganado ni anotado, así que hay mucho para poder crecer”.

NACIONAL. Su primer partido con Boston River, tras el receso del próximo fin de semana, será ante Nacional en Florida. Tampoco le será indiferente. “Es lindo, sobre todo porque se jugará en el interior. Me tocó ir con Peñarol a Rivera en 1999 por lo de los inundados y parecía que habíamos ganado la Libertadores. Había una caravana de 5.000 personas. Y estoy seguro que en Florida va a estar lleno de gente de Nacional, con ganas de ver a sus ídolos. Para nosotros son todas cosas positivas. Yo siempre miro el vaso medio lleno. En lo previo es un partido perdible, tenemos mucho para ganar. Vamos a apuntar a sumar, pero la obligación es del grande. Nosotros tenemos que ir a disfrutar como le dije a los jugadores. Vamos a seguir en la línea del buen fútbol que tiene Boston, que ya lo trae de la época del Turco (Apud). Y sumarle lo que me gusta a mí: ocupar las bandas. Aunque no sé si tenemos gente veloz como para eso. Habrá que buscarle la vuelta”.

EL “LOCO”. En Boston se reencontró con Abreu, a quien se enfrentó como futbolista y con quien comía asados cuando ambos jugaban en México. “Con el Loco ningún problema. Tenemos una relación muy buena. Como jugadores él defendía sus colores y yo los míos y yo siempre fui muy calentón. Capaz que la gente se acuerda de aquel partido en el que salté la estática e hice expulsar al arquero Viera. El juez nos echó a los dos, pero yo era suplente, estaba afuera. Capaz que ahí con el Loco tuvimos algún cruce de palabras, pero nada más. Saltar la estática se me ocurrió para enfriar la cosa y dio resultado porque empatamos. Después, en México compartimos un asado más de una vez. Y ahora me llevé una impresión bárbara con él. Entrena como un pibe. Le digo a los jóvenes de Boston River que se arrimen al “Loco”. Que tomen un mate con él, no todos tienen la posibilidad de compartir un vestuario con Abreu o Diego Scotti”.

afectos

Una familia moderna y muy unida

Delfina es la  hija mayor de Tato. La jovencita está preparando un viaje por sus 15 años. Luego está Thiago, de nueve años, que vive en Paraguay con su madre. Y Mateo (15 años) es hijo de Fernanda, su actual pareja. “Entre todos tenemos una gran relación”, contó el entrenador.

Delfina
Padre. Con Delfina, su hija mayor. Foto: Marcelo Bonjour.
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