FÚTBOL

El primer "Lord"

Rafael Villazán llegó al fútbol inglés cuando pocos lo hacían, y sin saberlo, le abrió las puertas a Luis Suárez

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Foto: Fernando Ponzetto

Tiene 61 años, y un nombre adornado por una gran trayectoria en el fútbol uruguayo. Rafael Villazán fue ídolo y capitán de Nacional, y sigue repitiendo con orgullo que fue “el capitán más joven de la selección uruguaya, con 18 años”. Otros tiempos, claro, donde llegar a Europa era casi una utopía y jugar en el fútbol inglés, un privilegio para muy pocos.

Sin embargo, él fue uno de los elegidos. Tuvo el honor de ser el primer futbolista uruguayo en llegar a Inglaterra después de haber pasado por España y haber sido figura en el Recreativo Huelva. Sin saberlo, sería el pionero, el que abrió un mercado duro y difícil, que casi cuarenta años después, terminó arrodillándose ante la furia goleadora de Luis Suárez.

“Nací en Villa del Carmen, en Durazno, ahí hice mis primeras armas en el fútbol, hasta que llegué a Nacional para jugar en la Sexta División, allá por 1972. Estaba Miguel Ingnomiriello como entrenador, un hombre muy inteligente, muy sagaz, no había jugado al fútbol, era un docente, un formador de jugadores. Jugué en Sexta, en Quinta, casi enseguida pasé a la Cuarta, que en esa época venía a ser una Tercera División porque se jugaba Primera y Reserva. Walter Brienza me llevó a la Cuarta, y ahí llegué a jugar partidos con la generación del ’71. Jugué con el “Peta” Ubiña y con Manga, pero oficialmente, debuté en el Primero de Nacional en el ’75”, confiesa en su departamento de Pocitos.

“Yo estuve en el Sudamericano del 74, con la selección juvenil y me perdí el de Perú del ’75 por una lesión. Era el capitán, me lastimé una semana antes del torneo, y no viajé. Esa era una gran generación, y casi todos estábamos en Nacional. Fuimos Campeones Sudamericanos. Darío Pereyra, Rodolfo Rodríguez, el “Polilla” De los Santos, Juan Ramón Carrasco, los hermanos Taborda, Bica, después llegó Ernesto Popelka…. Un equipazo”, repasa con memoria asombrosa Villazán.

“Cuando asumió Luis Cubilla, en el ’75, me hizo debutar en una Liguilla. Era el primer año que se jugaba, y con 18 años me tocó salir a jugarla. A partir de ahí, fui titular hasta 1978, cuando me transfirieron al Recreativo Huelva de España, y ya había jugado varios partidos en la selección mayor. Jugué las Eliminatorias para Argentina ’78. Fui el capitán más joven de la historia, con apenas 18 años”, dice con orgullo, y agrega: “Esa selección era la base de Nacional. Rodolfo, el “Polilla” De los Santos, Darío, Carrasco, Muniz, Pagola…. Estábamos casi todos, pero éramos muy jóvenes. Es como si hoy jugasen las Eliminatorias los de la Sub 20… dábamos mucha ventaja”.

Fuerte, temperamental, con personalidad y buena técnica, se abrió camino solo. Del Huelva pasó al Wolverhampton Wanderers. Toda una novedad para un futbolista uruguayo. Fue el primero en llegar a Inglaterra. “En esa época, no había casi extranjeros, recién empezaban a llegar los argentinos que venían de ganar el Mundial ‘78. Ardiles, Villa, en el Tottenham, Sabella en el Sounderland, Marangoni… y pocos más. Fue una gran experiencia, por todo. Fui recomendado por Ronnie Allen, el fútbol del norte de España tenía influencia de técnicos ingleses, y él me recomendó. No sabía hablar inglés, pero la fui apechugando. Mi exmujer era profesora de inglés y me ayudó mucho, fundamentalmente, a la hora de hacerse el pase y firmar el contrato. Ellos mantienen su estilo propio, no tan europeo, y no se apegan a otras tendencias, les cuesta cambiar. En esa época, además, no le daban mucho vuelo a las competencias europeas, eran muy localistas. Jugábamos tres partidos por semana. La Premier, la FA Cup y la Uefa. Era inusual, muchos partidos, viajes y concentraciones en tan pocos días. Pero me adapté rápido al clima, al idioma y al juego. La intensidad de los partidos era otra, y nunca me había tocado jugar con nieve. No ligué, me lesioné en una rodilla y no tuve tanta continuidad, y pegué la vuelta a Uruguay y jugué en el Defensor del ’82 que jugaba la Libertadores. Un equipazo: “Polilla” Da Silva, Eduardo Acevedo, Forlán, Miranda”, recuerda.

Después, Independiente Medellín, Nacional (1986), Olimpia, Racing de Montevideo, “dirigido por Mugica y el ‘profe’ Huelmo, cuando ascendimos a la A”, dice, Bella Vista en la Copa del ‘91, y El Tanque Sisley en 1992, donde se retiró del fútbol el primer Lord uruguayo: Rafael Villazán.

“Cuando jugaba, el mejor pago, ganaba US$ 120 mil al año”:

Rafael Villazán, de alguna manera, sigue vinculado al fútbol. Es panelista desde hace 11 temporadas en Kapo’s, el programa deportivo que sale al aire todos los lunes en VTV hecho pura y exclusivamente para escuchar la opinión de exfutbolistas.

“Hice el primer año en el curso de entrenadores, pero no me picó el bichito de dirigir, esa es la verdad. Me hubiese gustado dirigir a juveniles porque me dejó muy marcado el trabajo de Ignomiriello en Nacional. Creo que nos marcó a todos, nos hizo buenos profesionales y nos guió en el momento que uno necesita un guía, un apoyo”, dice sin arrepentirse de su decisión.

“De todas formas, yo creo que los clubes no nos aprovechan. Somos muchos exfutbolistas que podemos dar charlas a los que están empezando a hacer carrera. Aquellos que tuvimos alguna trayectoria y vivimos lo que muchos, en algún momento, van a vivir, podemos explicarles con lo que se van a encontrar. Recuerdo que estando en Nacional, Ignomiriello llevó a que dieran una charla a Espárrago y Maneiro. Nos dijeron todo lo que nos iba a tocar vivir. Por lo general, son experiencias que se repiten, y que pueden servirle a los más jóvenes, a los que recién empiezan. Los futbolistas se pueden ir preparando de otra manera. A nosotros nos hizo muy bien. Fue una generación que marcó un época, y no solo en Nacional”, recuerda Villazán.

No se hizo millonario ni mucho menos, pero supo invertir y ahorrar en tiempos que no había dinero grande, ni se pagaban fortunas por la transferencia de futbolistas. “Le estoy infinitamente agradecido al fútbol. Siempre lo estaré. Me permitió hacer lo que me gustaba, vivir de ello, y me permitió ahorrar para tener una buena calidad de vida. Y en esa época no se pagaba lo que se paga hoy. Recuerdo que llegó el alemán (Ulrich) Stielike al Real Madrid y se hablaba de la ‘fortuna’ de que iba ganar: 120.000 dólares por año. ¡Y Ruben Sosa ganaba un platal en el Zaragoza: 45.000 dólares por temporada!, otros tiempos, otro fútbol. ¿Cuánto valdrían hoy esos jugadores?”.

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