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Al presidente electo casi le sacan la roja

El papel que jugó Juan Pablo, el hijo de Jorge Barrera, para que fuera candidato

Foto: Gerardo Pérez
Manyas de ley: Jorge Barrera y su hijo Juan Pablo. Foto: Gerardo Pérez

Era un fin de semana largo, y la esposa del presidente electo de Peñarol, Jorge Barrera, había viajado a Argentina, donde nació.

Él se quedó con su hijo Juan Pablo, quien jugaba a la pelota en el jardín cuando llegó a la casa una numerosa delegación aurinegra para intentar convencerlo de que aceptara ser candidato a presidente.

“Mi hijo está feliz. Contento, pero no tiene mucha noción de lo que significa. Él quería que me presentara, pero en mi casa hubo una batalla a dos voces, una de ellas muy firme que no. Muy firme”, contó Barrera en el programa Estadio Uno, de TNU.

“Yo tenía muchas ganas de presentarme y aquel fin de semana llegaron a mi casa doce personas, entre ellas Juan Pedro (Damiani), Rodolfo Catino y Alejandro Ruibal, a decirme que tenía que ser el candidato. Mi hijo jugaba a la pelota en el jardín, pero escuchaba todo. En eso vino corriendo y me pidió que dijera que sí. ‘Si vos decís que sí, yo me voy a portar mejor en el colegio’, me aseguró”.

Pero faltaba lo más difícil convencer a la mamá de Juan Pablo. “¿Y cómo convencemos a mamá? le pregunté. Y él respondió que si yo era presidente, él se iba a ganar en la escuela un sello que les ponen cuando se portan bien. Todos los presentes me decían que le hiciera caso a mi hijo”, relató el hoy presidente electo de los aurinegros.

“Entonces él y yo quedamos que al otro día, cuando fuéramos a buscar a mi mujer al Buquebus, se lo iba a decir yo. “Juanpi, se lo digo yo a mamá, le recalqué. Nos cruzamos el meñique, como hacen los niños cuando prometen algo, y me quedé tranquilo. Pero al otro día cuando fuimos a buscar a Carolina al Buquebus no pasaron ni 30 segundos y Juanpi empezó a cantar: ‘tenemos una sorpresa, tenemos una sorpresa’. Lo miré y le pregunté en qué habíamos quedado. Y él contestó muy contento ‘vamos a decirle a mamá, vamos a decirle a mamá’. Mi mujer lo cazó enseguida en el aire. Y por si quedaba alguna duda, él agregó: ‘papá quiere ser el presidente de Peñarol’. Pasaron dos o tres días en que estuvo dura la cosa en mi casa. Jugué más que con amarilla, con una rosada casi roja. Pero fue así, es una realidad y no lo había contado antes, durante la campaña, para que no dijeran que me estaba aprovechando de eso”, finalizó Barrera.

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