BARCAGATE

El presidente que echó a Luis Suárez del Barcelona, cada vez más comprometido

Josep Maria Bartomeu está en libertad condicional pero sigue siendo investigado

Josep María Bartomeu
El expresidente de Barcelona Josep María Bartomeu, hoy investigado por la Justicia

La investigación que se lleva adelante en España cada vez compromete más al expresidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, por acciones ilegales en el caso llamado Barçagate.

El dirigente llegó a su cargo con el respaldo de la mayoría absoluta de los socios del club y logró grandes triunfos deportivos, pero tuvo que renunciar tras las denuncias de irregularidades , los malos resultados deportivos y la pésima situación financiera.

Entre sus últimas decisiones estuvo la de no renovar el contrato con Luis Suárez el año pasado, pese a su rendimiento e importancia para el equipo, lo cual originó polémicas en su momento.

Bartomeu, un empresario de 58 años, exjugador de básquet juvenil en Barcelona, es el hombre más discutido de Cataluña en estos días.

Su salida del cargo fue resultado de un proceso que llevó pocos días. Durante un partido de básquet de su hijo con el colegio, un corrillo de padres le cuestionó hace unos meses a Bartomeu la situación incómoda a la que se enfrentaba. Unos pocos socios del Barça comenzaban a impulsar una moción de censura contra su junta. “Me iré cuando quiera o me toque”, resolvió entonces el presidente del Barça.

Poco después, el 27 de octubre pasado, anunciaba su dimisión, perdedor ante la moción de censura avalada por 20.687 firmas. Así, el ganador de las elecciones del club en 2015 por mayoría absoluta, se fue por las malas y dejando tantas sombras como enredos.

“Soy un trabajador silencioso, una persona a la que le gusta unir más que la ruptura y que busca el consenso, no la imposición”, se definió Bartomeu en una entrevista con El País de Madrid en 2015. Sin embargo, después de un sinfín de enredos, el voto de censura hizo estallar una crisis institucional que no cesa.

Su primera intervención como presidente fue para tratar de explicar los números de la contratación de Neymar. Después fue a juicio acusado de delito fiscal por participar en su fichaje. Fue exculpado, pero el club quedó manchado. En un hecho sin precedentes, el Barcelona se declaró culpable en 2016 de dos delitos contra la Agencia Tributaria. Todavía sigue abierto otro proceso por el fichaje del brasileño, y a pesar de eso Bartomeu intentó el regreso del delantero al Camp Nou.

Los enredos siguieron después de despedir al director deportivo Andoni Zubizarreta, en enero de 2015. El equipo no funcionaba y crecía la tensión, al punto de que Lionel Messi y el técnico Luis Enrique casi llegaron a las manos.

Bartomeu adelantó las elecciones a ese verano y arrasó porque el excrack Xavi medió entre el crack y el técnico y las piezas encajaron en el Barça para llevarse todos los títulos. “Tenemos triplete, tenemos tridente”, repetía su candidatura. A pesar de los conflictos en el seno del club, el equipo funcionaba. “Los resultados han aguantado al club”, resolvía Piqué, portavoz de un plantel quemado con la gestión presidencial. Aunque aún faltaba un año para la explosión.

Antes, en 2019 y después de una jornada caótica en Cataluña tras las cargas policiales por la votación del referéndum por la independencia, Bartomeu decidió que se jugara el duelo ante Las Palmas a puertas cerradas.

La decisión solo la discutió Piqué en el vestuario, pero le pasó factura. Renunciaron varios directivos. Hace dos veranos le tocó irse al vicepresidente deportivo Jordi Mestre tras aludir a “fuertes discrepancias internas”.

Cuando estalló el Barçagate, muchos directivos pidieron aclaraciones. Los pagos en cuestión se fraccionaron y se saltaron así los controles de varios responsables. El escándalo, unido a las tensas negociaciones con el plantel por las rebajas salariales de la pandemia, acabó con otras seis dimisiones de dirigentes, sobre todo porque Bartomeu les tildó de chivatos y contrarios a su gestión.

La inestabilidad afectó a todas las áreas. Bartomeu relevó a Ernesto Valverde por Quique Setién con el equipo líder. La temporada finalizó con el sonrojante 8-2 sufrido ante el Bayern por la Champions y la pérdida de la Liga.

“Cuando te ficha te quiere con locura y te llama. Pero de un día para otro te deja de hablar y ya sabes que no acabará bien”, cuenta un extrabajador del área deportiva. En seis temporadas Bartomeu tuvo cinco directores deportivos (Zubizarreta, Robert Fernández, Pep Segura, Abidal y Ramón Planes) y cuatro directores de comunicación. Y se enemistó con Cruyff, Guardiola y Messi.

El 26 de agosto, el jugador argentino comunicó al club a través de un burofax su intención de acogerse a la cláusula que le permitía irse libre al final de cada temporada.

Bartomeu alegó que la cláusula de escape había expirado el 10 de junio y, por tanto, el rosarino tenía contrato hasta junio de 2021 y una cláusula de rescisión de 700 millones. 

“Hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas”, se quejó Messi, que acusó a Bartomeu: “El presidente siempre dijo que yo al final de temporada podía decidir si me quería ir o si me quería quedar y no terminó cumpliendo su palabra”.

EL CASO

Operativo de enchastre


La estrategia del expresidente del Barcelona Josep María Bartomeu para mejorar su imagen pública y destruir la de sus rivales quedó al descubierto en el sumario del caso Barçagate. Las declaraciones de trabajadores de I3Ventures -la empresa contratada, supuestamente, para “monitorear” las redes sociales y mejorar la imagen del club- confirmaron ante los Mossos d’Esquadra (la policía regional catalana) que el objetivo era, en realidad, ensalzar la figura del mandatario azulgrana y “erosionar” a los rivales.El testimonio de esos empleados consta en el informe policial que los Mossos remitieron a la juez de instrucción número 13 de Barcelona, Alejandra Gil

Por el camino, quedan 13 títulos (cuatro Ligas, cuatro Copas, dos Supercopas de España, una Champions, un Mundial de clubes y una Supercopa europea) y un convulso final de ciclo que ha dejado al club con 1.173 millones de euros de deuda, una transición deportiva y un expresidente detenido (En base a El País de Madrid).

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