ENTREVISTA

Poyet es auténtico y no se calla: "No estoy dispuesto a ser otro; prefiero no dirigir"

El entrenador uruguayo hace un año que no dirige y reconoce que el nuevo mundo le cuesta.

Gustavo Poyet. Foto: Darwin Borrelli
Gustavo Poyet. Foto: Darwin Borrelli

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"Muy tranquila mi vida ahora, sin pelearme con nadie. Je”, dijo Gustavo Poyet, que lleva un año sin dirigir. Su último equipo fue el Bordeaux de Francia. Este tiempo le sirvió para hacer un balance de su carrera de entrenador y asegura que se siente bien.

“En este tiempo hemos podido probarnos a nosotros mismos que en los lugares donde dirigimos, hicimos las cosas que nos pidieron. Salvo en Betis. En el único lugar donde no hice lo que supuestamente nos pidieron fue en Betis. En el resto, cumplíamos. Lo que pasa es que estamos en un nuevo mundo, con una nueva generación y una nueva forma de meterse en el fútbol. Y yo no puedo. Hoy en día quieren a dos personas. O dos personalidades. Dentro del vestuario una personalidad, que entrene a los jugadores y haga las cosas de cierta manera, y que después de cara al resto seas otra persona. Tenés que ser dos personas y yo soy la persona que soy, adentro y afuera", expresó el entrenador.

Y explicó que en la actualidad hay equipos que al inicio de la temporada prometen que van a subir y terminar arriba, aún sabiendo que no es posible. “Y luego a esos técnicos los echan porque no cumplieron con lo que prometieron. Por ejemplo, supongo que en Uruguay hay varios clubes a los que se les puede pedir que entren en una copa. Ahora que se les pida que la ganen, no es real. Y si saliera algún entrenador a decir que tienen posibilidades de ganar la copa, después cuando quede eliminado se tiene que ir o lo van a echar porque no cumplió con lo que dijo”, afirmó. Y puso varios ejemplos de lo que vivió en su carrera.

“En Brighton me pidieron que lo salváramos del descenso y lo hicimos. Al otro año que subiéramos. O sea un año salvarse y al otro salir campeón. Lo logramos y subimos. Y después que nos mantuviéramos en Primera, y terminamos décimos entre 24 equipos. Luego nos pidieron que mejoráramos esa posición y terminamos cuartos. Y después nos echaron. Porque quieren que seas otra persona”, contó.

“En Sunderland me pidieron que nos salváramos del descenso y lo hicimos. Y que le ganara al Newcastle si era posible y lo hicimos las tres veces. Después, al siguiente año querían estar en el top ten. Terminamos en la posición 16, fuera de los puestos de descenso, pero como no llegamos al top ten, nos echaron. Después de salvarnos del descenso era imposible terminar entre los diez y yo lo sabía ¿qué tenía que hacer? ¿Irme? Pero si te vas dicen: ‘Está loco, está en el Premier League y renuncia’. Hoy el equipo está en la Tercera División de Inglaterra. ¿Era yo?”.

OTRA PERSONA. “Después me fui a Atenas y me pidieron que terminara segundo. Cuando llegamos el equipo estaba a 17 puntos de Olimpiakos. Querían que le ganáramos para sacarle el invicto y que no ganara la Liga invicto. Lo hicimos y terminamos segundos. No quise renovar y me echaron. Lo de Betis lo acepto como negativo. No estábamos últimos sino en la posición 13, pero lo acepto como negativo”, continuó, recorriendo su trayectoria.

“Luego voy al Bordeaux. Lo tengo que alejar de los puestos del descenso y lo clasifico a la UEFA. Le dije a los dirigentes que el año anterior habíamos hecho algo porque teníamos jugadores importantes. Pero que si se iban y no traíamos a nadie, la íbamos a pasar mal. Y parece que el problema soy yo y me echan, pero ellos terminan en el puesto 14. Resumiendo, parece que hay que ser otra persona, bajar la cabeza y aceptar todo. Pero no sirvo”, dijo.

FRANCIA

"Lo que me pasó fue extremo"

“Lo mío en el Bordeaux fue extremo. Creo que hoy la gente no lee ni escucha. Si lo hicieran y escucharan lo que me pasó a mi en Francia y lo analizaran, entendería por que dije lo que dije. Porque lo siguiente hubiera sido aceptar que me hicieran el equipo. Vendieron a un delantero al mediodía cuando esa noche teníamos un partido por la Europa League. Un delantero que se iba a ir, pero no podía aceptar que se fuera ese día. No me lo tragué, no me callé y lo dije”, explicó.

“No estoy dispuesto a ser otra persona. Prefiero no dirigir. Hoy ya no busco un club, busco un presidente, porque es con el que trabajo todos los días. Estoy buscando alguien con quien trabajar y entendernos. Que si me pide que juegue con juveniles no me pida que gane el título. Que no me pida terminar arriba si no es posible”, añadió.

Poyet reconoce que su manera de ser o el no adaptarse a la nueva forma de trabajar en fútbol, le ha jugado en contra. “Me quieren a mí dentro del vestuario y entrenando, pero quieren a otro afuera. Y es una lástima porque yo tengo un grupo de trabajo detrás”, se lamentó.

“Hoy lo primero que sale es lo malo. Si ‘googleás’ Gustavo Poyet sale lo malo. Sale cuando me echaron o una conferencia de prensa. No sale que cumpliste con el objetivo. El cómo es otra cosa. Hoy quieren que el equipo juegue bien, que ganes partidos, que logres el objetivo, que tengas una buena relación con el presidente, con el director deportivo, con la prensa, con los jugadores y con los fans. Siempre van a tener algo para echarte. Estamos hablando de un mundo de relaciones y al mínimo inconveniente que tengas con cualquiera de los que te nombré, estás afuera. Porque lo que vende es lo negativo. Hoy en día es mejor ser políticamente correcto y perder, que ser correcto y ganar. Si perdés y te vas al descenso, pero sos amigo de todo el mundo, tenés trabajo. Si ganás, cumplís el objetivo y decís la verdad, no. Por suerte tengo la ventaja de haber hecho una buena carrera y de tener una familia ordenada que me ha ayudado para poder elegir y decidir. Capaz que hay otros que están en otra situación, tienen que agachar la cabeza y tirar para adelante. Y no los critico, los respeto”.

SU HIJO

Diego le dijo adiós al fútbol a los 23 años

Su hijo Diego, quien jugó el Mundial Sub 20 de Nueva Zelanda con Uruguay, dejó el fútbol. “Se cansó un poco. Capaz que de escucharme mucho a mí. El tenía un estilo de jugador, uruguayo total , y se encontró con otra forma de entender el deporte. Eso pasa en Europa, ya no hay hambre. Y no le iba. Está estudiando Sport Cience, algo que está en el medio del preparador físico y el cuerpo médico. Siempre le gustó. Vive con su hermano, Matías, que trabaja en un banco”.

Tuvo oportunidades de ir a mercados exóticos, pero prefirió quedarse en Inglaterra porque pensó que iba a dirigir. “Me hubiera gustado tener una posibilidad acá, pero por distintas razones no se dio. Y tampoco quería convertirme en un entrenador que va a los equipos a salvarlos del descenso, porque no es lo que quiero ni lo que me divierte. Y volver a España o al fútbol francés, donde tengo los mejores números de mi carrera, tampoco se dio. Igual estoy tranquilo”.

Dice estar muy informado. “Todos los días hago un recorrido por los diarios ingleses, españoles, franceses y por El País de Uruguay. Y en los últimos meses, estuve yendo a ver entrenamientos: Watford, Real Madrid, Leganés. Siempre hay algo para ver y aprender. Y también trato de estar al tanto de los lugares donde puedo tener chance de trabajar”. Entre ellos no está Uruguay. Al menos por ahora. “Significaría un cambio de vida muy grande a nivel familiar. Un cambio total. Me han sondeado de Argentina y tampoco. Hoy no. Cuando me vaya poniendo más viejo capaz que puede ser. Hoy mi casa es Londres. Y lo disfruto mucho cuando hay sol”, asegura.

COPA AMÉRICA

"Lo que pasó en los 90 no se aceptaba"

“Vi bastante la Copa América. Uruguay me gustó mucho en el primer partido con Ecuador. Me gustó la forma de jugar. Sobre el final me gustó menos. Seguimos en un tiempo de cambio generacional y gracias al proceso que existe hace tantos años, se acepta de manera más natural. Lo que pasó en las últimas Copa Américas, en los años 90 no se hubiera aceptado y el técnico ya no estaría. Lo que ha cambiado para bien la selección es increíble”.

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