HISTORIAS

¡Porfiado!

Tacuarembó no se entrega. Jorge Castelli, el técnico de los rojos, no se da por vencido.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jorge Castelli, entrenador de Tacuarembó. Foto: Archivo El País.

"Cambia el ánimo. Hoy la ciudad amaneció distinto, se notaba sólo al caminar por las calles de Tacuarembó", relató Jorge Castelli, el técnico de los rojos del norte que le ganaron a Danubio, lo bajaron de la punta y no descendieron, lo que hubiera pasado el domingo si perdían.

Al comenzar el Clausura la intención de Tacuarembó era reorganizar el club institucional y administrativamente. Y en lo deportivo intentar que la gente volviera a creer en el proyecto y en el club. Y eso lo han conseguido gracias al esfuerzo de jugadores, técnicos y dirigentes. "Este equipo es muy parecido a lo que somos los tacuaremboenses; nos cuesta darnos por vencidos. ¡Somos porfiados!", dijo Castelli sobre la lucha que aseguró darán hasta el último partido para seguir en Primera.

La competencia de los equipos del interior es desigual. Viajan a Montevideo cada 15 días para competir, mientras que el resto de los equipos lo hacen una o dos veces al año. Tacuarembó inició el Clausura quedándose en un hotel, pero los costos fueron demasiado altos. Y al partido siguiente, el que jugaron frente a Defensor Sporting en el Franzini por la séptima fecha, durmieron en un cuartel. "Dormimos en las barracas y nos permitieron utilizar el comedor. La atención y el trato de la gente con nosotros fue espectacular y destacable, pero las instalaciones no eran para quedarse un equipo profesional".

Las dos últimas veces en que bajaron a la capital concentraron en CAFO. "Es un lugar muy bueno, cumple con los requisitos de una concentración. Y viajamos con dos cocineros que son voluntarios, de un grupo de apoyo al club, y que son espectaculares. Vienen con nosotros en el ómnibus y nos cocinan. En ese rubro, hemos mejorado mucho la alimentación del plantel".

Los viajes a Montevideo y los hospedajes no son los únicos inconvenientes. Tacuarembó no tiene la posibilidad de hacer amistosos, las prácticas son siempre internas. "Nunca nos enfrentamos con otro equipo porque no tenemos con quién. Hicimos sólo un amistoso con Cerro Largo antes de comenzar el Clausura y porque ellos vinieron a Tacuarembó", contó Castelli, que ayer lejos de descansar cumplió con sus otras actividades. Dio clases de educación física en el colegio donde trabaja y también trabajó en la mutualista donde hace rehabilitación cardiológica.

En un día como el de ayer, tras una victoria como la que consiguieron frente a Danubio, al docente no le resulta fácil dar clase. "Les tengo que contar un poco cómo fue todo. Los chiquilines disfrutan mucho, sobre todo cuando es un partido televisado como fue el del domingo. Las clases se hacen mucho más divertidas", relató el entrenador.

"Planificamos un partido en el que teníamos que sostener al rival en el primer tiempo porque sabíamos que si no llegaba el gol los nervios iban a jugar más para ellos que para nosotros. La posición nuestra es angustiante, pero ellos pelean la punta del campeonato. Y pasó por ahí. Nosotros empezamos a encontrar más espacios y este equipo ha sabido salir adelante en los partidos más difíciles con mucha hidalgía. Había que levantarse, porque veníamos de perder en casa con River. Fue un golpe muy duro. Fuimos a la cancha de Danubio sabiendo que si perdíamos descendíamos y no queríamos. Entonces la peleamos", agregó.

Castelli fue un delantero que jugó en Cerrito, en el barrio La Palma donde se crió junto a sus nueve hermanos. Su padre es mecánico y los fierros son su otra gran pasión. "Casi que me gustan más los fierros que el fútbol, lo llevo en la sangre". Ha corrido monopostos y hoy oficia de director de prueba de la Asociación de Volantes de Tacuarembó.

También jugó en Central, equipo con el que fue campeón departamental y jugó la copa El País y en el Peñarol local, donde fue compañero de Mario Saralegui. "Era oportunista, como también jugué al básquetbol tenía buen doble ritmo y cabeceaba bien".

Castelli trabajó como preparador físico con Ariel Krasowski, con el "Quico" Salomón, con el "Culaca" González y con Guillermo Almada, de quien es muy amigo. Cuando Almada regresó a Montevideo, Castelli pasó a dirigir a Tacuarembó en la B y con él lograron el ascenso. Hoy viven una realidad muy diferente.

"Esto es dificilísimo y lo sabemos. No buscamos culpables, pero sí responsables y como responsables que somos tenemos que afrontar la realidad que nos toque. Vamos a jugar cada partido como lo que somos: un equipo de Primera con jugadores de Primera. Eso es lo que nos propusimos todos", finalizó.

El técnico ya le ganó al profesor.

"Hoy me gusta mucho más ser técnico que preparador físico. Trato de estar cerca del jugador, de estar siempre atento. Intento conocerlos para quererlos. Trato de darles lo mejor de mí para que ellos también den lo mejor".

En su casa no lo ven seguido.

Castelli tiene dos hijos, Jorge Pedro de su anterior matrimonio, que hoy vive en Soriano junto a su madre y Ana Paula de 16 años (foto). Su esposa Silvia está acostumbrada a no verlo mucho por sus múltiples actividades.

"Hace de todo y es un gran profesional"

"Hace de todo. Es un gran profesional y una gran persona. Somos amigos", dijo Guillermo Almada sobre su colega Jorge Castelli a quien tuvo como preparador físico en sus épocas de jugador de Tacuarembó cuando el equipo era dirigido por Ariel Krasowski. "Y luego trabajamos juntos cuando yo dirigía al equipo y él era el preparador físico. Ya tenía experiencia como técnico, había dirigido una selección juvenil de Tacuarembó. Ya era entrenador, cumplía con las dos funciones. Es un profesional muy serio, con una línea de conducta que a mí me agrada mucho. Siempre está ávido de aprender y es muy inquieto", agregó el técnico de River Plate, que fue muy importante para Castelli, pues según dijo aprendió mucho con él.

El día de Castelli debería tener más de 24 horas, pues es polifacético. Fue Director de Deportes de la Intendencia tacuaremboense durante dos años y el gran impulsor del fútbol femenino en su departamento. Comenzó dirigiendo al club Lavalleja, el primero femenino en Tacuarembó. Y fueron semifinalistas del torneo de OFI. "Fue una experiencia distinta. Las mujeres respetan mucho. Estaba todo en pañales, era la primera experiencia de ellas y también la mía. Pero fue algo muy importante", contó sobre lo que fue el puntapié inicial en el fútbol femenino de Tacuarembó. Hoy ya hay seis equipos de mujeres en el departamento.

Por si todas esas actividades fueran pocas, Castelli es el segundo (o el hombre de confianza) de José Luis de Mattos, uno de los candidatos a la Intendencia de Tacuarembó por el Partido Nacional.

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