COVID-19

La polémica en Argentina: River y Boca quieren público, el resto solo la televisión

Los dos grandes optan por tener gente en las tribunas ya que el ingreso por televisación es hasta ahora mucho menor que por entradas.

Estadio Monumental de Núñez. Foto: La Nación / GDA.
Estadio Monumental de Núñez. Foto: La Nación / GDA.

El documento de cinco páginas que la Asociación del Fútbol Argentino publicó en la medianoche del lunes al martes llevaba 10 días de debate. Claudio Tapia, el "Comandante", se puso al frente de la cruzada para arribar a una resolución consensuada que ni siquiera precisara ser votada. Contó con la ayuda de su mano derecha, Pablo Toviggino, el secretario ejecutivo de la presidencia. Entre ambos hicieron un trabajo de hormiga para hacer llegar el escrito a los 23 miembros del comité ejecutivo que se reunieron ayer en forma virtual y por Zoom, el programa estelar de la pandemia de coronavirus.

River Plate, que volverá a ocupar un lugar en ese comité ejecutivo el 19 de mayo, dejó sentada su postura: " No vamos a volver a jugar hasta que tengamos las garantías de que ninguno de nuestros futbolistas, entrenadores, ayudantes, médicos ni auxiliares va a enfermarse".

Tapia escuchó y recogió el guante. Habló por televisión y dejó en claro que no tenía sentido jugar a puertas cerradas, acelerar el regreso y después tener que cerrar todo por la aparición de algún infectado en el fútbol. El resto de los clubes grandes dijo algo parecido a lo de River, aunque sin tanta vehemencia.

Todos tienen algo en común: el ingreso de la televisión representa para ellos menos de 15% de la facturación anual. En el caso de River es 5%. En el de Boca Juniors, 6%. Así, a los dos clubes más convocantes del país les resultaría mucho menos redituable abrir los estadios para jugar con las tribunas desnudas que disponer de todo el operativo de seguridad para llevar adelante los partidos con hinchas en las gradas.

Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA. Foto: AFP
Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA. Foto: AFP

La AFA se acordó de ellos en el documento que publicó en la madrugada de ayer: "No existe indicio alguno que nos permita válidamente aventurar una fecha en la que los estamentos gubernamentales correspondientes habiliten el desarrollo de competencias deportivas con afluencia de público, condición indispensable para que la AFA pueda reanudar con la programación de sus competencias".

La palabra clave en ese argumento es "indispensable". El documento infiere que si no son con público, los partidos no volverán a tener lugar. Lo puso en palabras un integrante del comité ejecutivo que no quiso ser nombrado y participó en la reunión de ayer: "Los clubes grandes quieren jugar con público, porque, si no, pierden mucha plata". Eso es un problema adicional para el regreso del fútbol. Porque la única garantía para que pueda volver la concurrencia a los estadios es que la pandemia esté controlada. O que aparezca una vacuna. Europa planea que no haya espectadores hasta entrado el año próximo.

"Si tenemos que esperar hasta 2021, esperaremos", dice un directivo de un club importante, fuera de micrófono. Sin embargo, esa espera desesperaría a las tesorerías de la mayoría de los clubes argentinos. Sobre todo, a los que están en la base de la pirámide, los del ascenso. Y justo allí radica el sustento político de Tapia. Su plataforma se denomina "Ascenso Unido". No se pegará un tiro en el pie dejando que las instituciones que lo encumbraron vayan en fila india hacia la convocatoria de acreedores, primero, y la quiebra, después.

Por ende, el escenario más probable es que cuando las autoridades sanitarias flexibilicen para el fútbol las restricciones, cuando los planteles vuelvan a entrenarse y los partidos sean programados, el regreso sea a puertas cerradas. Los equipos más grandes negociarán alguna ventaja: "Si eso pasa, hablaremos. Que nos aumenten lo que cobramos por la televisión y que esa suba empareje parte de lo que perdemos por abonados, socios y sponsors", postula uno de los que se sentarán a esa mesa. Los dueños de los derechos de TV querrán que la pelota ruede. Con público o sin él, será lo de menos para ellos. Igual que para los equipos medianos y chicos de la Superliga. Y todos los del ascenso que antes vivían de los derechos televisivos y que ahora apenas subsisten con ese ingreso. En una votación son mayoría. El gesto para los grandes quedará en lo que siempre fue: apenas un guiño.

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