ITALIA

Pirlo, el vino y su quinquenio

Ancelotti sacrificó a un buen “10”, pero lo transformó en una leyenda.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pirlo está a dos tantos de igualar a Mihajlovic como máximo goleador de tiro libre en la historia del fútbol italiano.

Baggio, Matthäus, Zola, Mancini, Platini… Andrea Pirlo creció admirando a los grandes ‘10’ de su infancia. Él se propuso emularlos, jugar como ellos y triunfar en el fútbol compartiendo su filosofía. Pero ese no era su destino. El joven Andrea tenía clase, un buen disparo y una increíble visión del juego, y por eso debutó en la Serie A en el equipo de su ciudad, Brecia, sólo dos días después de cumplir los 16 años.

Tras varios años de crecimiento, hubo alguien que se fijó mucho en él y pidió su fichaje a toda costa. Era Mircea Lucescu, DT del Inter de Milan por aquel entonces. No cuajó el todavía imberbe mediocampista entre los nerazzurri y vio cómo fue cedido durante varias temporadas consecutivas.

La mala experiencia terminó con la venta de Pirlo al clásico rival interista, el Milan, justo el mismo año en el que aterrizaba por allí un entrenador que sería capital en su carrera. A Carlo Ancelotti se le ocurrió que aquel talentoso mediapunta tenía la inteligencia suficiente como para ser el organizador de todo el juego milanista. Le dio el timón del equipo y lo protegió con dos pulmones a sus costados: Seedorf y Gattuso, un mediocampo que es ya historia del fútbol del inicio del nuevo siglo. Atrás había nombres como Maldini o Cafú y adelante otros como Kaká y Shevchenko. Pirlo era el director de aquel elenco de estrellas. Aparentemente lento en sus movimientos, la pelota aceleraba hacia el lugar preciso cuando él lo disponía. Todo mientras su remate se afinaba cada año: más potente, más preciso. Le supuso ser quinto en el Balón de Oro de 2007,el último antes de que Cristiano y Messi impusieran su reinado.

Ancelotti lo tentó con acompañarlo en su aventura en el Chelsea, pero prefirió quedarse. Por eso sorprendió aún más que el Milan lo dejara escapar tras ganar la liga de 2011. No le dieron el contrato que pedía, poniendo su edad como excusa. Hasta el día de hoy, Pirlo sigue demostrando que no podían estar más equivocados.

Porque desde que ganó esa última Serie A con el Milan, Andrea las ha ganado todas. Su destino fue un rival clásico, Juventus, en plena reconstrucción tras los escándalos de corrupción que lo llevaron a la B y ganó los cuatro últimos títulos para completar su quinquenio.

En la "Juve" su veteranía se respeta y, aunque cada vez va acusando más su físico, Conte primero y ahora Allegri le ven como el timonel perfecto de los Pogba, Vidal o Marchisio. También continúa siendo decisivo en momentos de necesidad, con sus mortales remates lejanos.

El error que cometió el Milan dejando a escapar a Pirlo (justo ahí inicio el camino a su decadencia actual) parece mayor aún si uno tiene en cuenta cuál es su principal afición: cultivar sus propios viñedos y preparar buen vino en sus campiñas de Brescia. Andrea Pirlo, el director del mediocampo que soñaba con ser 10, resultó tener el mismo y curioso envejecer que el vino: cuanto más añejo, mejor.

VIDA DE UN CRACK.

Brescia. Amor por su tierra.

Pirlo nunca ocultó su amor por el club de su ciudad. “Soy del Brescia”, dice. Por eso, el italiano está sufriendo los problemas financieros que tiene hoy el equipo en la Serie B y ya ha dicho que colaborará como sea para evitar su quiebra.

Milan. Gloria y algún dolor.

“Me enseñó lo caprichoso que es el fútbol. Me dieron ganas de dejarlo”, recuerda Pirlo sobre la increíble final que perdió en Estambul ante Liverpool. Aun así, con el Milan ganó 2 Champions, 2 Supercopas de Europa y 1 Mundial de Clubes.

Futuro. ¿Rumbo hacia la MLS?.

Pirlo, campeón mundial en 2006, dejó la selección italiana tras Brasil 2014, pero volvió a pedido de Conte. A nivel de club, hace unos días dejó abierta la posibilidad de continuar su carrera en la MLS de Estados Unidos, pero aún no ha dedidido.

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