PEÑAROL

Entre Pirlo y Kroos

Federico Valverde se parece al italiano, pero sueña con ser como el alemán; los hinchas quieren verlo en Primera.

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Chiquilín. Federico Valverde, con cara de niño y brackets, aprende a diario del técnico Pablo Bengoechea y se ilusiona con tener minutos en el torneo Apertura. Foto: Ariel Colmegna

A hora van a ver a un gran jugador de fútbol”, dijo el gerente de fútbol de Peñarol, Juan Ahuntchain, al costado de la cancha de Los Aromos. “Y miren que no me refiero a Diego Forlán”. Ahuntchain estaba hablando de Federico Valverde. “Para mí es como Pirlo”, enfatizó.

Sin embargo, Valverde sueña con ser igual al volante alemán del Real Madrid, Toni Kroos. “Me gusta mucho como juega”, dijo en conferencia de prensa, rodeado por primera vez de micrófonos y cámaras. “Me pongo un poco nervioso. Mis padres me dicen que me tengo que acostumbrar”, reconoció tímido.

Tiene una pegada excelente, da pases milimétricos y tiene una visión del juego, excepcional para su corta edad. Pero su principal virtud es que es un amante del fútbol. Ve fútbol las 24 horas sin importarle qué equipos jueguen. “En el fútbol me gusta todo, no hay nada que no me guste”, corroboró Valverde.

Tras un par de meses entrenando con el plantel principal, sigue agradecido a los mayores. “Los compañeros me ayudaron en todo momento para que me sintiera bien en el grupo. Y me siguen ayudando en cada entrenamiento y en cada partido. Todos me hablan, sobre todo Zalayeta, Valdez y Frascarelli. Y tener a Forlán en el equipo es otro sueño cumplido. Hoy Forlán es mi referente, pero en Europa hay muchos más”, dijo el “Pajarito”. Eso no quita, sin embargo, que siga extrañando a sus compañeros de formativas.

“Se extrañan mucho porque fueron mis compañeros de toda la vida. Y los quiero mucho, pero así es el fútbol y hay que aprovechar las oportunidades”, dijo el juvenil que hoy se ilusiona con jugar algún partido en el Apertura. “Estoy cumpliendo el sueño de estar en la Primera de Peñarol y Bengoechea me ayuda en cada entrenamiento. Trato de hacer lo mejor posible para poder tener minutos”, confió.

“Hacer jugar al equipo es lo que hago mejor”, dijo definiéndose. “¿Lo que tengo que mejorar?, marcar y muchas cosas más que con el tiempo voy a ir corrigiendo”, admitió. Es que a pesar de todo lo que está viviendo, Federico mantiene intacta la humildad de botija criado en la Unión.

Aunque lleve tres meses viviendo en la calle Mones Roses, en Carrasco.
“Nunca se creyó el mejor ni mucho menos”, contó el “Chino” Edgardo Lasalvia, amigo de su familia e intermediario. “Le hablaron de comprarse un auto y respondió que tenía que preguntárselo a sus padres”, añadió. “Y cuando estando en la Sub17 firmó con una marca de ropa deportiva no podía creer todos los artículos que le daban”, insistió Lasalvia.

En mayo pasado, Peñarol llegó a un preacuerdo con Real Madrid por el juvenil, que se quedará en el club hasta cumplir los 18 años. Antes se habían interesado en él, Arsenal, incluso viajó a Londres, Chelsea y Barcelona.

“En el caso de Valverde coincidieron varias cosas: el señorío de Real Madrid, una institución amiga y la buena disposición de la familia y los representantes. Estamos logrando lo que queríamos: disfrutarlo un poco en Primera y que sea la transferencia más importante del fútbol uruguayo. Nos pueden quedar siete millones de euros libres. Y si no lo negociábamos, los padres se lo podían llevar a donde quisieran antes de los 18 años”, explicó Juan Pedro Damiani al respecto.

“Mis padres me ayudan mucho. Hoy estoy en Peñarol y solo pienso en Peñarol. Estoy cumpliendo un sueño y hay que saber disfrutarlo”, contó el “Pajarito” que dejó el liceo en tercero, pero hoy está estudiando inglés. “Era excelente alumno”, aseguró sonriendo con timidez. “Matemáticas y geografía eran mis materias preferidas, pero no me daba el tiempo”, agregó. En esa época lo dirigía José Batlle Perdomo. Lo tuvo en la Sexta División en 2013 y en la Sub 16 el año pasado. Según el “Pajarito” lo rezongaba porque no corría.

“Es que como todo buen jugador, era un poco vago”, recordó Perdomo. “No era que no quisiera entrenar, pero en los partidos de a ratos desaparecía, como todos los cracks. No mantenía el nivel”, agregó el “Chueco” que lo utilizaba tanto de doble cinco como de enganche. “Como doble cinco me recuperaba muchísimas pelotas y era la salida del equipo. Y como enganche, más suelto, también lo cumplía muy bien”, finalizó.
“A mí me gusta más de doble cinco, porque tiene más visión viniendo más de atrás, pero como todos los buenos jugadores, se quiere ir para adelante”, dijo Ahuntchain sobre el tema.

Adelante o atrás, como Pirlo o Kroos, el “Pajarito” se las trae y los hinchas de Peñarol se ilusionan con verlo jugar algún partido en el torneo Apertura.

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