DESDE EL ARCO

Entre el peso del DT y los jugadores

JOSÉ MASTANDREA

José Mastandrea

Dicen que los técnicos no tienen mayor incidencia en el juego después que empieza a rodar la pelota. Ahí, en la cancha, son once contra once y mucho dependerá de cómo lleguen los futbolistas a ese partido. Todo pesa: lo físico, lo futbolístico, lo anímico y lo psicológico. Dependerá de sus ganas y de su inspiración, pero también cada equipo llevará a cuestas la impronta del entrenador. Su filosofía de juego, la táctica y la estrategia a seguir. ¿A qué viene todo esto? A lo que sucedió esta semana con los dos grandes en la Copa Libertadores.

Nacional llegó a Asunción con el estilo de Álvaro Gutiérrez. Respetó mucho a Cerro Porteño, le cedió terreno y pelota, pero se recostó muy cerca de su área. Cuando pasó a perder, reaccionó, el DT movió piezas, hizo cambios y pudo traerse un punto, pero no se le dio. Hubo bajos rendimientos y eso también pesó en el resultado.

Peñarol, ya con el sello incorporado de Diego López (lleva más de un año de trabajo), salió a jugar su partido ante Flamengo. No se encerró en su cancha, montó dos líneas de contención muy aplicadas delante de Dawson, cerró espacios y cuando pudo llegó hasta el área adversaria.

Hubo un instante clave y una lectura fantástica del entrenador. La expulsión de Gabigol y el cambio de Vitari por Guzmán Pereira en el cuarto de hora final del partido. Cambio ofensivo, vital, decisivo, en donde tuvo mucho que ver el rendimiento del argentino. Si su cabezazo hubiese ido afuera, de otra cosa estaríamos hablando.

Es verdad, los entrenadores inciden y pesan, pero siempre la última palabra la tendrán los jugadores. Y en Peñarol fueron un 10.

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