NACIONAL

El pesado traje que se puso Decurnex: los desafíos que tiene el presidente

Bajar el presupuesto, achicar el pasivo, terminar el Parque Central y ganar títulos

Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour

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Antes de entrar en Nacional, ya sabía que tenía que limitar el gasto. Controlarlo. Ubicarlo en un marco manejable para que no se siga profundizando el enorme pozo que tienen las arcas tricolores.

Pocas horas después, tras la asunción y el descubrimiento de malas nuevas, porque comprobó que mucho de lo que se pensaba explotar está cedido y que otros rubros que podían actuar como primeros auxilios tampoco ingresarán al club, le quedó claro que además de invertir bien lo que tiene que hacer es evitar que las cifras se disparen. Si se mantiene una pérdida de ocho millones de dólares anuales no hay futuro posible.

José Decurnex, entonces, se puso un traje muy pesado. Es claro, tiene que encontrar un modelo sostenible, que razonablemente le permita armar un equipo competitivo, ganador, pero sin caer en los viejos caprichos de los dirigentes hinchas que terminan desnaturalizando la realidad económica del club. Hoy lo tiene más claro que antes: el mercado no da y lo poco que da, lo va a tener que reinventar con inteligencia y acciones concretas que fomenten la llegada de ingresos frescos.

Lo peor de todo es que, a sabiendas de que debe ajustar el cinturón, no podrá hacerse el despistado con el fútbol, porque al hincha le aburre que le hablen de números razonables, lo único que quiere es un sistema que traiga victorias y títulos.

O sea, podrás planificar bien los gastos, la cuota de los ingresos podrá subir (mucho más de lo que se fijó nuevo para el socio), pero si la pelota pega en el palo y sale, es seguro que los mismos que te empujaron para llegar al sillón presidencial te van a soltar las manos para que empieces a caminar solito rumbo al cadalso. Y eso lo tienen absolutamente clarísimo Decurnex y todos los integrantes de su equipo de trabajo.

Esto es bien simple, el desparrame deportivo no se perdona nunca y mucho menos en una situación límite, porque si se extravían los goles y Peñarol se aproxima al tricampeonato habrá choque seguro con los socios y con toda la afición.

En resumidas cuentas, al nuevo presidente le espera un reto de enorme magnitud, que incluye comprar bien un zaguero, un cinco, un diez y un nueve como quiere el entrenador Eduardo Domínguez, pero que necesariamente pasa por montar una gran estructura que frene el ostensible deterioro financiero de la institución. Seguir en ese tobogán es claramente más peligroso que perder el tercer Campeonato Uruguayo consecutivo.

Para empezar a caminar por esa ruta, a la que han denominado nueva metodología de trabajo, se adoptó la primera gran decisión: bajar los salarios de los jugadores y darle cabida a los jóvenes que en un mediano plazo puedan permitirle al club conseguir las transferencias que hagan más sustentable el funcionamiento económico. La rueda tiene que girar a favor para que la formación de futbolistas termine generando ingresos más fuertes. Tampoco es soplar y hacer botella, porque no siempre las camadas de jugadores terminan entregando lo que prometían en los partidos de sus categorías. Por encima de los vaivenes, los 10 retos reales son:

1.Bajar el pasivo. La última Memoria y Balance del club arrojó cifras de escándalo, porque con los números pendientes del Parque Central alcanzó un pasivo de 30 millones de dólares.

2.Acotar el presupuesto. Para que el club sea manejable tiene que dejar de perder los ocho millones de dólares anuales del último ciclo. Hay dos caminos posibles: o se venden futbolistas por una cifra superior a ella o se colabora con una reducción importante del presupuesto anual.

3.Vender bien a sus futbolistas. La última negociación fue la de Cristian Oliva, pero la venta se llevó a cabo casi de manera desesperada porque al club le urgía aprobarla por las necesidades económicas. Aunque se quedaron con el 10% de la ficha de Oliva, una gran promesa tricolor, apenas reportó 2 millones de dólares.

4.Terminar el Parque Central. Los ilusionados hinchas que apostaron a ser parte de la historia del escenario deportivo no han logrado recibir sus adquisiciones. La obra paralizada por falta de recursos afectó a los viejos palquistas y a los nuevos adquirentes. Cumplir lo acordado es una obligación ineludible para los dirigentes.

5.Desarrollar al club hacia el futuro. Una sede social que genere recursos genuinos y potencie aún más la fidelidad del socio. Una concentración más actualizada a las exigencias actuales para que no sea necesario irse de ella para realizar las pretemporadas.

6.Ganar la Supercopa. Y sí, el área deportiva ya empieza con un desafío importante porque en el camino se presenta un clásico con Peñarol con copa en juego.

7.Ganar el Campeonato Uruguayo. La conquista del certamen es imprescindible para que el proyecto que se quiere impulsar no tenga barreras ineludibles. Evitar el tricampeonato del aurinegro será incluso más relevante que superar la fase de grupos de la Copa Libertadores.

8.Ganar los clásicos. Escapar de este rubro es imposible. A los jugadores se los mide por los resultados que obtienen contra el rival de todas las horas y a los dirigentes les pasa exactamente igual. El mote de ganadores o perdedores está en juego en este tipo de enfrentamientos.

9.Consolidar un equipo. Que el futuro deportivo sea sostenible no solo en lo económico, sino que haya probabilidades de mantener una estructura colectiva. Un equipo nuevo cada seis meses reduce las posibilidades de realizar buenas figuraciones internacionales.

10.Gestionar con transparencia. Que el socio esté enterado de los pasos que se dan y que nadie se encuentre con sorpresas al final del mandato.

Serían nada más que tres refuerzos

Es poco probable que Nacional afronte la contratación de seis jugadores de primer nivel. Siguiendo con la línea de conducción decidida es casi un hecho que tratarán de reforzar al plantel con tres futbolistas. Aunque el entrenador Eduardo Domínguez habló de dos jugadores por línea como necesarios para potenciar al equipo, quizás lo que termine sucediendo es que sean cuatro, porque en realidad el DT solicitó un zaguero, dos mediocampistas y un atacante. Si bien hay varios sondeos y se están recibiendo varios ofrecimientos, todavía no se avanzó con firmeza en la cristalización de uno de los fichajes. Por otra parte, todo hace indicar que los ojos se están poniendo en el fútbol argentino, fundamentalmente en lo que respecta a los puestos de ataque. El conocimiento del cuerpo técnico sobre los enganches y los número 9 de la vecina orilla facilitan la decisión a tomar.

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