OBITUARIO

Perfumo, el Mariscal

Cuando era pibe, ser futbolista significaba todo porque era lo único que quería ser. Lo único que me interesaba. Lo único en que pensaba.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Roberto Perfumo. Foto: Reuters

Además, era lo único a que se jugaba en un barrio lleno de potreros, donde apenas alcanzaba la guita para morfar, sin TV, sin luz eléctrica, sin asfalto, en épocas en que los juguetes los hacíamos nosotros, escribió Roberto Perfumo en su libro "Jugar al Fútbol", donde describió perfectamente todo sobre la pelota, su gran pasión.

A Perfumo lo conocí en el 82, cuando vino a dirigir a Sud América. Me lo presentó Esteban M. Bergara, un veterano periodista, con el que había hecho gran amistad "El Mariscal". Y charlamos mucho de fútbol, claro, porque era su vida.

Contaba anécdotas, vivencias, batallas ganadas y perdidas, su pasaje por la selección argentina, donde "nadie quería jugar porque se quemaba", y también de aquel equipo de Racing campeón de todo "aquello fue inolvidable porque lo disfrutó el país, ganamos la Copa, la Intercontinental ante el Celtic, todos festejaron, menos los hinchas de Independiente", recordaba siempre con una sonrisa.

Perfumo también fue ídolo en River, en aquel equipo que formó Ángel Labruna y cortó una sequía de 18 años sin títulos. "Fue muy emotivo, hacía mucho que no se ganaba", recordaba en las cenas en El Buzón, el restorán donde recalaba por aquellos tiempos en Montevideo.

Perfumo era un caballero. Un señor, correcto, amable, cordial, simpático. Y lleno de anécdotas, todas vinculadas al fútbol. "Yo tenía una consigna: si pasaba la pelota, no pasaba el jugador. Los dos no pasaban", repetía.

El miércoles por la noche, después de cenar con un grupo de amigos, sufrió un ACV. Cayó por una escalera, se golpeó, terminó con fractura de cráneo, muy grave.

Cosas del destino. A los 73 años, tan vigente y lúcido como siempre, "El Mariscal" se fue sin despedirse. Sin levantar los brazos ni saludar a la tribuna.

No se llevó ningún aplauso. Se fue en silencio, atrás quedaron sus enseñanzas, su extensa y brillante trayectoria como uno de zagueros más destacados del fútbol argentino.

Perfumo se fue por el túnel de la vida dejando una legión de amigos. Seguro, lo hizo con una pelota debajo del brazo.

SUS DATOS.

Un zaguero como pocos.

Racing, River Plate y la selección argentina, fueron sus tres camisetas. Disputó dos Mundiales: el de 1966 y 1974.

Como DT, no tuvo éxito.

Como entrenador, Perfumo dirigió a Sarmiento de Junín, Sud América, Racing, Olimpia de Paraguay y a Gimnasia y Esgrima La Plata.

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