TORNEO APERTURA

Punto 1- Fútbol 0

Peñarol careció de ideas y Danubio le robó un empate.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Jugar un partido sin los tres jugadores principales y ganar es un gran resultado, pero en general es la excepción y no la regla. El poderío del rival suele marcar el destino. Peñarol siempre es Peñarol, pero con el respeto que merece Atenas, no es lo mismo que Danubio. Y el aurinegro lo comprobó anoche.

En cierta forma se puede trazar un paralelismo con lo que le había pasado a Argentina unas horas antes. Sin Lionel Messi le había ganado 2-0 a Italia, pero en el segundo partido sin su estrella cayó estrepitosamente 6-1 con España. Peñarol le había ganado a Atenas 2-0 en Maldonado (con mucho trabajo) sin Cristian Rodríguez, Guillermo Varela ni Walter Gargano. Tenía la misma ambición anoche otra vez sin sus tres futbolistas clave (que, excepto el "Mota", volverán el sábado ante Torque) y debió conformarse con un 1-1 ante Danubio, cediendo puntos que hoy le pueden costar la punta.

Hubo jugadores de muy bajo rendimiento, pero sería injusto apuntarlos como los responsables, porque dieron lo que pudieron. En definitiva a Peñarol le faltó fútbol y es lógico, porque las ausencias fueron indisimulables. Ya no había tenido volumen de juego frente a Atenas, pero la poca ambición del rival y por qué no la marcada diferencia en la calidad del plantel le permitieron ganar. Danubio ya fue otra cosa.

No jugó un gran partido la franja, pero sí fue muy táctico y ordenado. Paró un 4-4-1-1, cedió el medio, compactó sus dos líneas de cuatro y de esa manera impidió que Peñarol pudiera filtrar pases. La única solución que encontró el aurinegro para llegar hasta el fondo fue las subidas de Lucas Hernández por izquierda, pero no encontró receptores libres y así careció de profundidad.

Danubio fue más práctico: trató de salir rápido, no se inquietó en profundizar y cuando alguno quedó de frente al arco le prendió, generando así las situaciones más peligrosas.

Peñarol se desesperó, no mantuvo la postura y cada uno quiso resolver por las suyas. Así, por ejemplo, Gabriel Fernández tuvo una clara para poner el 2-0 apenas tres minutos luego de que Palacios abriera el marcador, pero fue individualista y remató al lado del palo cuando Canobbio (que se dedicó más a protestar que a jugar y completó su partido más flojo desde que está en Peñarol) entraba solo por la izquierda.

Danubio -que tuvo el gran mérito de jugar los últimos 41 minutos con un futbolista menos por una discutible expulsión de Sergio Felipe- terminó aprovechando la ausencia pasajera de Arias en la defensa mirasol, porque estaba siendo atendido afuera, y con un gran centro de Ceppelini a la cabeza de “Nacho” González empató el juego y le robó dos puntos al mirasol.

La franja celebra que se mantiene a tiro en la lucha por el título, porque una derrota lo hubiera dejado muy lejos. Peñarol se lamenta, porque la punta corre peligro. Y Nacional se ilusiona, porque sin haber jugado es, hasta ahora, el más beneficiado. Si hoy gana será nuevo líder.

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