HACIENDO HISTORIA

Peñarol en 1980 tuvo siete técnicos y tres jugadores africanos

Una temporada en la "loca calesita": el aurinegro logró tres títulos pero atravesó momentos de verdadero caos

John Yawson
John Yawson, ghanés de Peñarol.

La gran historia deportiva de 1980 fue la campaña de Nacional, que a partir de un momento muy comprometido en la Liguilla construyó un equipo que llegaría a campeón de América y el mundo. Como en el eterno duelo de los grandes del fútbol uruguayo la gloria de uno es la pesadilla de otro, Peñarol atravesó hace ahora 40 años momentos duros.

Si se repasa la simple estadística, el aurinegro ganó tres de los cuatro certámenes de la temporada y al final superó el temporal, pero sus hinchas veteranos recordarán el 80 por haber vivido en una “loca calesita”, como la definió el historiador peñarolense Luciano Alvarez: tuvo un mal Campeonato Uruguayo, vio desfilar a siete técnicos diferentes, soportó una racha de lesiones en sus principales figuras y realizó la fallida experiencia de contratar jugadores africanos.

En febrero de aquel año, la eliminación de la Libertadores representó un fuerte golpe. La prensa de la época destacó que sería difícil cubrir el presupuesto del plantel, que ascendía a un millón de dólares.

No hubo sin embargo cambio de técnico y el brasileño Dino Sani siguió en su puesto. Pero el plantel registró una baja que se revelaría clave: Ildo Maneiro terminó su contrato y no se le renovó (iría a Progreso, previo paso de su regreso a Nacional). Por edad y trayectoria, Maneiro era puntal de un plantel joven, que en 1979 se había quedado además sin Fernando Morena. La principal incorporación fue la de Washington Ruso Olivera, talentoso mediocampista ex Bella Vista, pero estuvo lesionado casi todo el año...

Claro que el pase más ruidoso (incluso fue noticia internacional) resultó el del puntero ghanés John Yawson, titular de la selección de su país. La idea del presidente Washington Cataldi era seguramente repetir la experiencia de Alberto Spencer, un delantero de un país ignoto futbolísticamente que alcanzó un rendimiento excepcional. El fútbol africano, además, parecía la nueva cantera de cracks. Yawson debutó con un buen partido ante Olimpia de Paraguay, pero como el pase internacional demoró en llegar, solo se estrenó oficialmente cuatro meses después. Sería un correcto suplente hasta 1982, nunca un Spencer.

Más tarde se sumarían dos sudafricanos, Ace Knomo y Shaka Ngcobo. El primero era un volante de buena técnica, el otro delantero con más empuje que habilidad, aunque livianos para el medio uruguayo. Se terminarían marchando a fin de año.

En aquel 1980, la temporada tuvo cuatro torneos, cada uno recordando una conquista celeste. El primero fue el torneo Colombes, cuya final Peñarol le ganó a Bella Vista por penales. Luego vino el Uruguayo “Amsterdam”, que ganó Nacional por amplio margen. En la parte final del año el torneo Montevideo y en enero de 1981 la Liguilla “Maracaná”, ambos también de Peñarol. Debe anotarse que Nacional dio prioridad a su actividad internacional y salvo en el Uruguayo, puso por lo general suplentes y juveniles. Y como era campeón de América no disputó la Liguilla.

Lo peor del aurinegro fue el Uruguayo, con un comienzo desastroso, derrota clásica incluida. Sus figuras jóvenes Venancio Ramos y Ruben Paz sufrieron también lesiones que los apartaron de la cancha seguido. En ese momento, Sani tuvo una oferta de México y se marchó sin dudarlo. En su lugar asumió José Etchegoyen, que trabajaba en las inferiores. Más tarde también renunciaría, por lo cual Luis Prais y Alcides Ghiggia tomaron a su turno la posta por breve lapso.

La sensación era entonces de un caos interno. Además, se fue el preparador físico José Palese y el club trajo al argentino Jorge Kinstenmacher. Esta contratación se revelaría como uno de los pocos éxitos de aquel año: era un profesional muy competente, eficaz organizador y buen forjador de grupos. También a él le tocó dirigir algún partido ese año.

En la segunda rueda, Peñarol mostró cierto repunte, que le permitió alcanzar el tercer puesto. Pero se acercaba el clásico y Nacional, flamante campeón de la Libertadores, se aseguraba el título local con el triunfo. Por esos días había llegado a Montevideo el técnico chileno Mario Tuani, que había asesorado sobre la llegada de los africanos, y un día apareció sorpresivamente como entrenador del club. Para el clásico dispuso un sistema “espejo”, aplicando al tricolor la misma marca al hombre que era distintiva de los dirigidos por Juan Mugica. Así logró un empate sin goles que evitó la vuelta olímpica del rival.

En medio de la crisis, Cataldi había ido a buscar a Luis Cubilla, el DT de mayor cartel del momento tras ganar la Libertadores con Olimpia en 1979. El sanducero dirigía entonces a Newell’s, con muy buena campaña en la AFA. Dio el sí, aunque solo podría asumir al iniciarse 1981.

Tuani ganó el torneo Montevideo, pero se tuvo que ir para dejar su lugar a Cubilla en la Liguilla: sería el séptimo en el desfile de técnicos de aquella temporada.

Peñarol ganó esa Liguilla y fue a la Libertadores, pero Nacional volvió de Japón con la Copa Intercontinental. Las pesadillas siguieron atormentando los sueños de Cataldi, hasta que un día se le ocurrió traer de nuevo a Morena desde el Valencia. Ese día, ya avanzado 1981, terminó el tormentoso 1980 aurinegro.

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