COPA SUDAMERICANA

El Peñarol solidario

En Curitiba, Jorge Barrera visitó la Escuela República Oriental del Uruguay.

Foto: Ángel Asteggiante
Foto: Ángel Asteggiante

Ya se convirtió en una costumbre para el nuevo Consejo Directivo de Peñarol este tipo de acontecimientos. En cada ciudad que les toca visitar por un torneo internacional, aprovechan para dejar la huella del club marcada a fuego.

Esta vez, Curitiba fue la excusa perfecta para conocer la Escuela República Oriental del Uruguay.

Si bien están en receso en esta época del año en Brasil, la escuela recibió a la delegación aurinegra con sus autoridades y también con los profesores que se tomaron unos minutos de su tiempo para mostrar las instalaciones y, también, para escuchar al presidente Jorge Barrera.

“El fútbol genera valores: la solidaridad, el esfuerzo, el trabajo en equipo, dar lo mejor de uno mismo, pero teniendo presente que quien triunfa es el colectivo. Por lo tanto, esfuerzo, trabajo y solidaridad son pilares para el desarrollo del fútbol”, señaló el mandamás aurinegro.

Esta escuela, que adquirió el nombre de República Oriental del Uruguay en el año 1942, hoy recibe a 620 chicos distribuidos en dos turnos. Tiene 20 salones y un gimnasio polideportivo. El hecho curioso es que, en la entrada, cada 15 días cambian la bandera. Es decir: dos semanas está la bandera de Brasil, dos la de Uruguay y así sucesivamente.

En su visita, Barrera dejó como presente una camiseta de Peñarol con la número 19 de Agustín Canobbio para que la rifen y aprovechen ese dinero en cualquier actividad educativa. La directora, que no soltó la camiseta durante todo el acto, le pidió al presidente que estampe su firma en una de las franjas amarillas.

Foto: Ángel Asteggiante
Pasión. Barrera le entrega la camiseta a la directora. Foto: Ángel Asteggiante

“Sabemos que esto no es una gran contribución desde el punto de vista económico, pero sí es una gran contribución para marcar y distinguir lo que entendemos como club: para hacer feliz a la gente hay que ganar adentro de la cancha, pero también afuera de ella”, explicó.

“Ustedes son claves en la felicidad de los niños del Brasil. A nosotros nos gustaría que en esos más de 600 niños que vienen acá ustedes le generen felicidad y Peñarol también les genere felicidad”, señaló Barrera hacia el cuerpo docente y generó las risas de todos.

Asimismo, recordó: “Yo sé la importancia que tiene la educación pública. Hice escuela, liceo y hasta facultad pública. Mi formación se debe gracias a ello”.

En la visita, a Barrera lo acompañó el cónsul José Remedi que se mostró muy agradecido por este gesto a pesar de que reconoció que su corazón late en tres colores. “Esto es lo lindo... Dos hinchas de cada equipo podemos estar acá civilizadamente hablando sin ningún tipo de problemas”, puntualizó.

El cónsul también se comprometió con la escuela a enviar banderas uruguayas para distinguir a los mejores alumnos. “No solo para aquellos que tengan buenas notas y sean buenos estudiantes, sino para los que sean buenos compañeros, solidarios y continuamente crecen en valores. Eso es lo realmente importante”, remarcó.

Y no todo quedó ahí... Al regreso al Hotel Radisson, el presidente tuvo otro encuentro muy especial. Recibió al Padre Walter, un cura salteño radicado en Brasil y que desde hace años recorre por allí barrios marginales. Compartieron historias, vivencias en una charla distendida. Claro, Walter también tuvo su premio y se fue con la camiseta de Peñarol.

En la previa al partido de la Sudamericana, la delegación aurinegra, con Barrera a la cabeza, vivió una mañana cargada de emociones. Esto, es parte, del Peñarol que no se ve. El Peñarol solidario.

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