HACIENDO HISTORIA

Peñarol 1970: Finalista de la Copa con equipo de emergencia

Una gran diferencia con las desventuras del presente: aunque tenía ocho futbolistas en el Mundial de México, seis de ellos titulares, hizo una gran campaña en la Libertadores.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

Hubo un tiempo en que los grandes del fútbol uruguayo parecían tener un lugar reservado en las finales de la Copa Libertadores. Entre 1960 y 1971, Peñarol y Nacional estuvieron en diez definiciones del torneo continental y lo ganaron cuatro veces. Mejor sería presentarlo al revés, para dejarlo bien en claro: entre el 60 y el 71, no hubo un equipo uruguayo en la final de la Copa solamente en 1963 y 1968.

Son tiempos que están muy lejanos, en el tiempo y en los resultados. Para Peñarol, salvo la campaña continental de 2011, todas las del siglo XXI han resultado bastante olvidables. Algo que se extiende a la más nueva Copa Sudamericana.

Por supuesto, aquellos equipos aurinegros y tricolores estaban cargados de estrellas, una condición que la economía actual vuelve remota, por no decir imposible. Pero en 1970, un Peñarol desmantelado por la Selección, que se aprestaba a disputar el Mundial de México, llegó a la final y perdió por estrecho margen ante Estudiantes de La Plata.

Los clubes grandes uruguayos iniciaron su participación en aquella Libertadores en febrero, compartiendo el grupo con los venezolanos Deportivo Galicia y Valencia. Y no tuvieron problemas para clasificarse. Incluso Peñarol venció a Valencia por 11 a 2, un resultado que sigue siendo la mayor goleada en la historia del torneo.

Los cuartos de final se disputaron a partir del mes de abril. Ya estaba cerca el Mundial de México, que comenzaba el 31 de mayo. Y por única vez, la Libertadores no se detuvo por la Copa del Mundo. Como la Selección uruguaya, dirigida entonces por Juan Eduardo Hohberg, llevaba adelante una cuidadosa planificación, se llevó a ocho futbolistas de Peñarol y nueve de Nacional. Eran tan ricos sus planteles que incluso algunos suplentes fueron convocados por Hohberg.

En el caso aurinegro, eran Ladislao Mazurkiewicz y su suplente Walter Corbo, Roberto Matosas, Omar Caetano, Pedro Rocha, Julio César Cortés, Julio Losada y Ariel Sandoval, que había llegado poco antes y todavía no era titular. En el caso tricolor, fueron Atilio Ancheta, Luis Ubiña, Juan Martín Mugica, Julio Montero Castillo, Ildo Maneiro, Víctor Espárrago, Luis Cubilla, Julio César Morales (aunque este se incorporó más tarde) y su suplente Rubén Bareño.

¿Qué les quedaba a ambos? Suplentes, juveniles, veteranos y las estrellas extranjeras: los aurinegros Elías Figueroa, Ermindo Onega y Alberto Spencer, los tricolores Manga, Ignacio Prieto, Celio Taveira y Luis Artime.
Por los cuartos de final, Peñarol debió disputar un triangular ante Guaraní de Paraguay y Liga de Quito, que superó ganando tres partidos y cayendo solo en Asunción.

Nacional, en tanto, se midió con la Universidad de Chile. Perdió en Santiago, venció en Montevideo y resultó eliminado en el desempate, jugado en Porto Alegre.

Y el sorteo puso a los chilenos en el camino de Peñarol ya en la semifinal. El equipo uruguayo cayó 1-0 en Santiago, venció 2 a 0 en el Centenario con goles de Onega y Spencer y logró el pasaje a la final por mejor diferencia de gol, al empatar 2-2 el desempate en la cancha de Racing en Avellaneda.

Este resultó un partido dramático, con alargue incluido. Los 90 minutos terminaron 1-1. A poco de iniciado el tiempo suplementario, la “U” se puso en ventaja. Cuando se acercaba el final, llegó el segundo y definitivo empate. Fue una jugada confusa, en la cual el arquero chileno Neff (titular durante años de su selección) perdió la pelota y un futbolista aurinegro, que para algunos medios fue Jorge Peralta y para otros Onega, la empujó al gol.

La ilusión de aquel Peñarol “de emergencia” se quebró recién en la final ante Estudiantes, campeón vigente y que contaba con todo su plantel ya que Argentina había sido eliminada del Mundial por Perú. Fueron dos encuentros duros y parejos. Estudiantes se impuso en La Plata con un gol casi en la hora, gracias a un tiro desde afuera del área de Néstor Togneri, un volante batallador que no acostumbraba a ejecutar semejantes remates. En Montevideo, apenas cuatro días antes de la inauguración de México 70, el aurinegro no pudo vulnerar la resistencia defensiva de Estudiantes, que con el 0 a 0 retuvo el trofeo ya obtenido en 1968 y 1969.

Aquel Peñarol alternó entre dos arqueros, Sergio Blanco y Ariel Pintos. Los zagueros eran el extraordinario Figueroa y el muy joven Jorge Peralta. Como laterales, Ricardo Soria y Alberto Martínez. A menudo entró Mario González, otro juvenil que luego tuvo larga campaña en el club. El capitán era el gran Néstor Goncálvez, ya en el último año de su carrera. Lo acompañaban en el medio el experimentado Milton Viera y Onega. En el último encuentro estuvo también Alfredo Lamas. Adelante, alternaron Nilo Acuña, Luis Lamberck, Waldemar Cáceres y Luis Speranza con Spencer, también en su último año en el aurinegro. El ecuatoriano no pudo estar en las finales, por lesión, y el equipo lo sintió.

El técnico era el brasileño Oswaldo Brandao, un hombre de discutida labor en Peñarol pero de indudables conocimientos.

Junto a varios apellidos ilustres figuran otros casi anónimos para la mayoría de los hinchas. Pero también hicieron la historia, en aquellos días en que la Libertadores era un asunto casi uruguayo.

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