CLÁSICO

Peñarol puede entregar un mimo al alma de sus hinchas o provocar el hartazgo

El auringro de Mario Saralegui debe generar mejor juego y tener gol para terminar el año 2020 con una alegría

Mario Saralegui en el partido entre Peñarol y Fénix. Foto: Nicolás Pereyra.
Mario Saralegui. Foto: Nicolás Pereyra.

Cuando las situaciones se repiten, cuando se comprueba que los problemas son los mismos, se llega a una instancia límite. Así está Peñarol. O, mejor dicho, sus hinchas. Y solamente el clásico, que mañana se disputará en el Campeón del Siglo, puede provocar que el año 2020 al menos finalice con una alegría deportiva. Caso contrario, el hartazgo será tan evidente como la ausencia de una generación de juego y la escasez de gol que tiene el elenco carbonero en este recorrido por el comienzo de temporada en el que ya jugó 20 cotejos.

No es que el futuro se hubiese presentado, desde el inicio del Campeonato Uruguayo, como que iba a ser una explosión de un equipo poderoso en la obtención de resultados, pero era poco imaginable que el conjunto aurinegro iba a colocarse en la séptima posición de la Tabla Anual y con nada más que un +6 de saldo de goles.

El defecto fue en aumento y no pudo ser superado ni solucionado por Diego Forlán y por Mario Saralegui, de ahí que el clásico se transforme en el único mimo que le se puede dar al hincha, porque Peñarol no definió el Apertura, no definirá el Intermedio y todavía puede quedar, como mínimo si no gana el clásico, a 13 puntos de distancia de Nacional.

Hay hechos constatables que confirman que el aurinegro no puede pretender estar en otra posición cuando uno de sus valores más importantes es un mediocampista de contención que no tiene gol. Y esto no habla mal de Jesús Trindade, por el contrario, lo que revela es la ausencia de protagonismo en otros jugadores.

La falta de generación de fútbol en la mitad del terreno, más la poca definición que ha tenido el carbonero le demandan de manera urgente una reacción para lograr que el Campeón del Siglo no quede herido en su orgullo ante el rival de todas las horas.

Quizás el hecho de que las contiendas clásicas se caracterizan por ser enfrentamientos físicos, duelos reñidos y mucho ceño fruncido en lugar de fútbol bien jugado puede obrar como elemento de equilibrio. Además, Peñarol puede aferrarse a otra característica que incorporó el partido tras lo que sucedió con Nacional en Avellaneda. El equipo de Saralegui va a recibir a un conjunto de jugadores que afrontó un juego muy intenso y con una carga emocional extra, lo que puede colaborar para que en la segunda mitad el físico sea un punto de referencia de enorme peso.

Claro que para lograr eso, Peñarol tiene que hacer muchas de las cosas que hasta ahora le cuesta lograr: manejar el partido, fabricar jugadas de ataque y romper la red rival.

No es menor que le faltará Giovanni González, convertido casi en un extremo por derecha. Pero es bueno que recuperó a Joaquín Piquerez, que por izquierda anda casi en el mismo tono que “Gio”.

Lo que parece necesario es que Saralegui encuentre la mejor dupla de ataque. Y quizás Ariel Nahuelpan termine teniendo su primera gran oportunidad para demostrar que hicieron bien en ir a buscarlo.

Ariel Nahuelpan
Urge tener gol
Ariel Nahuelpán entrenando con el plantel de Peñarol en Los Aromos. Foto: @OficialCAP.

La decisión de incluirlo de titular en clásico, aunque hasta ahora no tuvo minutos, puede pasar por un hecho irrefutable: a Peñarol le hace falta tener poder de definición en las redes rivales.

Giovanni González
La gran ausencia
Giovanni González al ataque frente a Wiston Fernández en el Peñarol-Boston River. Foto: Francisco Flores.

La suspensión que tiene que cumplir en el clásico, porque no se disputó Danubio-Peñarol, le origina al aurinegro una de las bajas más sensibles. Giovanni González recuperó su nivel y la ausencia se notará.

Joaquín Piquerez
Al final es como un refuerzo
Joaquín Piquerez en el duelo entre Peñarol y Fénix. Foto: Nicolás Pereyra.

Si el clásico si hubiese disputado antes, su ausencia iba a ser otro dolor de cabeza para el carbonero. Joaquín Piquerez se adaptó a la función de lateral y además se proyectó regularmente con fuerza.

Jesús Trindade
El relojito del medio
Jesús Trindade lucha por la pelota en Liniers. Foto: AFP.

En el mediocampo Peñarol tiene a uno de sus mejores futbolistas: Jesús Trindade. Rinde una enormidad a la hora de robar balones y, además, lo entrega bien. Es un relojito. Lo único que le fata es gol.

Facundo Torres
La esperanza
Facundo Torres celebra su gol en el Peñarol-Colo Colo. Foto: AFP.

Tiene el potencial como para convertirse en el mejor jugador de Peñarol en el clásico. Su habilidad y velocidad le sirven para filtrarse a espaldas de los volantes y llegar de frente al arco.

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