OJO CRÍTICO

Peñarol decidió mirando al futuro

EDWARD PIÑÓN

Cuando los jugadores cumplen años, aunque no lo quieran aceptar, su continuidad en un club queda atada a una verdad universal e indestructible: que su juego sea decisivo o influyente.

Si los mensajes que se envían desde la cancha son de la pérdida de tutelaje en el andamiaje colectivo o de una caída sostenida en el rendimiento físico o se acumulan ausencias por dificultades físicas, definitivamente crecen las inseguridades sobre el valor que puede terminar entregando ese jugador. Para la dirigencia de Peñarol, entonces, no había otro camino posible que actuar sin apelar a la memoria. Sin evocar momentos del pasado y tomar la mejor decisión para el club en base a los hechos actuales.

Nadie duda que el “Cebolla” Cristian Rodríguez está en la historia de Peñarol. Ni que el “Lolo” Fabián Estoyanoff tiene un lugar muy especial en el corazón de los hinchas, pero ni uno ni otro, aunque el final de su carrera lo determinan ellos, estaban en condiciones de asegurarle al carbonero aquellas cosas que el avance biológico les fue quitando.

La búsqueda de un fútbol más dinámico, más veloz, que se arrime al ritmo que se precisa en las competencias internacionales obliga a dejar el corazón guardado en un cajón y resolver pensando en el futuro. Eso hizo Peñarol.

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