CLÁSICO

Peñarol cuida mejor el patio del fondo

En el Clausura brilló Dawson y en Nacional hubo baja en los rendimientos

Kevin Dawson en Peñarol
Foto: Gerardo Perez

Un Peñarol con raíces auténticas, refundado por Diego López para recuperar su mística ganadora, que fuese abandonada en un prolongado ciclo, está otra vez en acción.

Un Nacional erguido, reflotado por Alexander Medina después de un estado de enfermedad provocado por la falta de remedios para evitar los golpes, está nuevamente en la lucha deportiva.

El carbonero ganó los últimos partidos cuando agonizaba, cuando la herida que atravesaba su futuro amenazaba con dejarlo en mitad del camino.

El tricolor se levantó en el Saroldi, cuando las señales de estado de alerta ya estaban encendidas y las nubes negras insinuaban quedarse encima hasta el triste final.

Hay, entonces, ambiente propicio para ver una enorme final entre los grandes, para estampar una vez más el cartel de partidazo cuando las dos camisetas históricas se enfrenten nuevamente para definir cuál de los dos es el mejor.

En Uruguay, por eso, todo el amante del fútbol está expectante, seguramente con menor dedicación que la que existe en el mundo por la gran definición de la Copa Libertadores entre Boca y River, pero no por ello perdiendo valor. Acá el sonido que provoca la simple mención de clásico hace que las puertas de la popularidad se abran de par en par. Van a jugar Nacional y Peñarol, y es mágico aunque sus planteles no tengan el reluciente brillo de un pasado más rico.

Los nervios y la tensión estarán en ambos lados. Por demás lógico que suceda, sobre todo porque ni uno ni otro han logrado establecer una campaña sin sobresaltos. Es entendible, por ello, que surjan las dudas. Y, realmente obvio, que se pregunten: ¿quién desatascará el clásico? ¿Será tan trabado y de poco juego colectivo que se definirá por penales?

En este primer análisis clásico ingresemos en el aspecto básico sobre el rendimiento de las líneas defensivas en la estrategia de los dos grandes.

LA DEFENSA.

Peñarol saca una ventaja especial en uno de los puestos que con justicia se gana el mote de determinante para ganar los partidos y, especialmente, los campeonatos: el arquero.

Kevin Dawson fue demoliendo todas las pruebas a las que se puede someter a un arquero para que se le considere jugador de equipo grande. Su grado de influencia ha sido de tal magnitud que perfectamente se le puede entregar el premio al jugador más importante del año. Sinceramente, me cuesta encontrar uno que le supere.

La zaga ha sido más influyente en el área adversaria que en la propia, una de las razones por las cuales Dawson ha tenido que ser figura en varios encuentros. La suficiencia en algunas jugadas de Carlos Rodríguez no coincide con el grado de efectividad que ha tenido. El otro problema ha estado en el lateral derecho, donde por diversas razones no ha habido una consolidación. La alternancia de los pilares no colabora para la automatización de los movimientos de la línea final.

Nacional, mientras tanto, ha perdido seguridad y para ello ha contribuido sobremanera la merma en los rendimientos individuales. Lo colectivo se consigue a través del trabajo de cada una de las piezas que lo componen y, en ese sentido, el tricolor no es el mismo del Apertura. Esteban Conde, por ejemplo, ya no es dueño del rótulo de salva partidos o héroe de atajadas milagrosas y pasó ser un futbolista más terrestre, cometiendo errores importantes.

En la zaga también se han visto altibajos demasiado marcados, donde se han alternado en el papel de “don generoso” con los rivales prácticamente todos los que actuaron en esa zona.

Una buena: menos riesgos corre en el lateral derecho y todo porque Jorge Fucile parece estar hecho a mano para estas contiendas. A veces hay que preguntarse de qué madera esta hecho Fucile porque la camiseta le queda pintada cuando el desafío es grande. A Alfonso Espino, en tanto, le sentaban muy bien estas contiendas, pero en el último clásico le encontraron la vuelta para desdibujar su trabajo.

Los números, además, dejan al descubierto la variación que se dio en el año. En la Tabla Anual Nacional tiene menos goles en contra (27) que Peñarol (30), pero ello gracias a su producción en el Apertura. En el Clausura al carbonero le anotaron 10 goles y al tricolor 14.

Es por esto, y también por las diferencias que se han dado en las actuaciones de los futbolistas que se puede concluir que la balanza, en esta franja del campo, se inclina para el equipo de Diego López. Hoy parece que Peñarol pone más atención para cuidar el patio del fondo. El domingo se verá si eso sigue así.

Claves clásicas

1. E. Conde. No tan atrás en el tiempo la manos de Conde hicieron milagros. No había partido en el que una o dos intervenciones suyas le dieran a Nacional más posibilidades de ganar los partidos. En la actualidad ya no es lo mismo y el arquero tricolor se mostró más vulnerable. Es más terrenal.

2. A. Espino. Ha sido más productivo en el área rival que en la propia. En varios compromisos se le ha visto dubitativo e inseguro, lo que colaboró para que la zaga completa no rindiera con tanta firmeza. La suerte para Peñarol ha sido que su arquero se transformó en una muralla indestructible.

3. C. Rodríguez. Se ha dado como constante que las pelotas lanzadas a sus espaldas hayan sido aprovechadas por varios equipos. En el último clásico hasta perdió el grado de combatividad y los aciertos que supo tener en los anteriores. Es un punto para mejorar en Nacional.


4. E. Busquets. No es para nada sencillo quedarse con un puesto de titular en un equipo como Peñarol y menos suplir a otro que es de Selección. Se puede decir que lo suyo ha sido bastante prolijo, pero no por ello queda la sensación de que la tarea está cumplida o da garantías.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)