El análisis

Peñarol, en el camino de la madurez

El homenaje, esta semana, a los juveniles que defendieron a las selecciones en 2015 para reconocer el trabajo que se realiza en formativas en el club y hacer un mimo a jugadores y DT del CAR, fue la mejor expresión del cambio que operó en Peñarol en 2009.

LUIS EDUARDO INZAURRALDE

El hecho de que después de haber sido perjudicado por los arbitrajes —o beneficiado Nacional, que a los efectos del hincha es lo mismo—, la mayoría en la directiva asumiera públicamente la prudencia antes que el escándalo (aunque en la interna el tema esté en la mesa). Que Damiani expresara su deseo de cuidar la materia prima y evitar malvender juveniles, es otra clara demostración de la madurez que está logrando Peñarol. Que se suma a apostar a los proyectos deportivos en el plantel principal y a la profesionalización de la gestión. Peñarol ya no es un gigante que se autoflagela. Los dirigentes parecen haber aprendido a dominar esos arranques pasionales e irracionales propios del hincha e intentan poner al club en el nivel de empresa. Se debe valorar, porque cuando recorren ese camino, tarde o temprano llegarán los éxitos, y cuando lleguen serán para quedarse.

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